Pasión por todo

La mayoría de nosotros emplea la pasión sólo en relación con una cosa: el sexo; o bien uno sufre apasionadamente, o trata de resolver ese sufrimiento. Pero yo uso la palabra pasión en el sentido de un estado de la mente, un estado del ser, un estado de nuestra esencia interior ‑si es que hay tal cosa- que siente con mucha fuerza, que es altamente sensible, tan sensible a la suciedad, a la escualidez, a la pobreza, como a las enormes riquezas con su corrupción, a la belleza de un árbol, de un pájaro, del fluir del río, del estanque que refleja sobre sí el cielo nocturno. Es indispensable sentir todo esto intensamente, enérgicamente. Porque sin pasión la vida se torna vacua, superficial, y no tiene mucho sentido. Si usted no puede ver la belleza de un árbol y amar ese árbol, si no puede sentir afecto por él, usted no está viviendo.