Sobre el progreso

Interlocutor: ¿Cuál es el significado de la palabra “progreso”?
Respuesta: Como la mayoría de las personas, usted tiene ideales, ¿no es así? Y el ideal carece de realidad, no es factual; es lo que debería ser, es algo que está en el futuro. Pues lo que yo digo es esto: olvide el ideal, y esté atento a lo que usted es. No persiga lo que debería ser, sino comprenda lo que es. La comprensión de lo que uno es realmente tiene mucha más importancia que la persecución de lo que uno debería ser. ¿Por qué? Porque en la comprensión de lo que uno es tiene comienzo un proceso espontáneo de transformación, mientras que en el llegar a lo que uno debería ser, no hay cambio en absoluto, sino una continuación de la misma cosa vieja en una forma distinta. Si la mente, viendo que es necia, trata de cambiar su necedad en inteligencia – en lo que debería ser – eso es tonto, no tiene sentido ni realidad; sólo es perseguir la propia proyección, posponer la comprensión de lo que es. Mientras la mente esté tratando de cambiar su necedad en alguna otra cosa, seguirá siendo necia. Pero si dice: “Me doy cuenta de que soy necia y quiero comprender qué es la necedad; por lo tanto, la investigaré, observaré cómo surge”, entonces, ese proceso mismo de investigación produce una transformación fundamental.
¿Cuál es el significado de la palabra “progreso”? ¿Existe tal cosa como el progreso? Uno ve la carreta de bueyes avanzando a dos millas por hora, y esa cosa extraordinaria llamada avión a reacción viajando a 600 o más millas por hora. Eso es el progreso, ¿verdad? Existe el progreso tecnológico: mejores medios de comunicación, mejor salud, etc. Pero, ¿hay alguna otra forma de progreso? ¿Existe acaso el progreso psicológico en el sentido de un avance espiritual a través del tiempo? La idea del progreso en la espiritualidad, ¿es realmente espiritual, o es una mera invención de la mente?
¿Sabe?, es muy importante formular preguntas fundamentales pero desgraciadamente hallamos respuestas muy fáciles a preguntas fundamentales. Pensamos que la respuesta fácil es una solución, pero no lo es. Debemos formular una pregunta fundamental y dejar que la pregunta opere, permitirle que trabaje dentro de nosotros para descubrir cuál es la verdad que hay en ella.
El progreso implica tiempo, ¿no es así? Después de todo, nos ha tomado siglos llegar de la carreta de bueyes al jet. Y pensamos que podemos encontrar la realidad, encontrar a Dios, de la misma manera, a través del tiempo. Estamos aquí, y pensamos que Dios está allá, o en alguna parte muy lejos, y para cubrir esa distancia, ese espacio intermedio, decimos que necesitamos tiempo. Pero Dios o la realidad no es algo fijo, ni nosotros estamos fijos; no hay un punto fijo desde el cual empezar a moverse, ni hay punto fijo hacia el cual moverse. Por razones de seguridad psicológica nos aferramos a la idea de que en cada uno de nosotros hay un punto fijo, y que la realidad también es fija; pero esto es una ilusión, no es algo verdadero. Cuando necesitamos tiempo en el cual evolucionar o progresar internamente, espiritualmente, lo que estamos haciendo ha dejado de ser espiritual, porque la verdad no pertenece al tiempo. Una mente que está presa en el tiempo necesita del tiempo para encontrar la realidad. Pero la realidad está más allá del tiempo, no tiene un punto fijo. La mente tiene que estar libre de todas sus acumulaciones, tanto de las conscientes como de las inconscientes, y sólo entonces es capaz de descubrir qué es la verdad, qué es Dios.