Saber cuándo no cooperar

Los reformadores políticos, sociales y religiosos sólo causarán más dolor al hombre, a menos que éste comprenda los funcionamientos de su propia mente. Con la comprensión del proceso total de la mente, hay una radical revolución interna, y de ella surgen las acciones de la verdadera cooperación, que no es cooperación de acuerdo con un modelo, con la autoridad, con alguien que «sabe». Cuando usted tiene bien en claro como cooperar ‑porque existe esta revolución interna-, también sabe cuándo no cooperar, lo cual es de veras muy importante, quizá más importante aún. Ahora cooperamos con cualquier persona que ofrece una reforma, un cambio, y eso sólo perpetúa el conflicto y la desdicha; pero si sabemos qué es tener el espíritu de cooperación que adviene con la comprensión del proceso total de la mente que implica libertad con respecto al «yo»-, entonces hay posibilidad de crear una civilización nueva, un mundo por completo diferente, exento de espíritu adquisitivo, de envidia, de comparación. Esto no es una utopía teórica, sino el verdadero estado de la mente que, de manera constante, investiga y va en pos de aquello que es verdadero y bienaventurado.