Los países más felices registran las mayores tasas de suicidios

Las comparaciones de los individuos descontentos podrían estar en el origen de esta paradójica situación

 

Un estudio realizado conjuntamente por investigadores de la Universidad inglesa de Warwick, el Hamilton College, y la Universidad de San Francisco revela que países europeos como Dinamarca, Islandia, Irlanda y Suiza, u otros situados en el continente americano, como Canadá y Estados Unidos, todos ellos considerados entre los más felices del mundo, son también los países donde más suicidios se producen. Según los autores de la investigación, el nivel de felicidad de los demás sería un factor de riesgo de suicidio porque las personas descontentas que viven en lugares donde el resto de individuos son felices tienden a juzgar su propio bienestar en comparación con el de las personas que les rodean. Por Amalia Rodríguez Gómez.

Las ciudades y países considerados como los más felices del mundo son también los que registran las tasas más elevadas de suicidio. A esta conclusión, recogida en un comunicado, publicado por la Universidad de Warwick, ha llegado un grupo de investigadores de dicha universidad, del Hamilton College de Estados Unidos, y de la Universidad de San Francisco.

Los científicos realizaron conjuntamente un estudio, con el que se pretendía documentar y analizar las causas de esta paradójica relación entre felicidad y suicidio.

Recientemente, la revista Forbes publicó una lista en la que se recogían los nombres de los diez países más ‘felices’ del mundo. Esta lista, basada en un estudio que, desde hace cinco años, elabora el Instituto Legatum de Londres, ha sido calificada como ‘Índice de Prosperidad’, y en ella han sido clasificados un total de 110 países, lo que cubre el 90% de la población mundial.

El presente estudio reveló que, curiosamente, los países que ocupan las primeras posiciones del ranking de Forbes, como Dinamarca, Canadá, Estados Unidos, Islandia, Irlanda y Suiza, entre otros, son también los que registran las tasas más altas de suicidio.

Estos resultados han sido descritos en un artículo titulado “Contrastes oscuros: la paradoja de altas tasas de suicidio en lugares felices”, que será publicado próximamente en el Journal of Economic Behavior & Organization.

Posibles causas

El profesor Andrew Oswald, de la Universidad de Warwick y responsable de la investigación explica que el origen de esta paradoja podría ser el siguiente: “Las personas descontentas pueden sentirse particularmente hastiadas de la vida en lugares felices. Estos contrastes pueden incrementar el riesgo de suicidio. Si los seres humanos estamos expuestos a los cambios de humor, las comparaciones con los demás pueden hacer más tolerable nuestra existencia en un ambiente donde otros son completamente infelices”.

 

Hasta ahora, el índice de suicidios en países nórdicos se había atribuido a las características particulares del propio país, como por ejemplo, las escasas horas de luz solar en invierno.

Además, también se había apuntado a las diferencias culturales y a las actitudes sociales en relación con la felicidad y el modo de concebir la vida.

Pero otro factor también influiría. Como afirma Stephen Wu, del Hamilton College: “Los resultados obtenidos son consistentes con los de otra investigación que demostró que la gente evalúa su propio bienestar a partir de las comparaciones con las personas que les rodean. Este tipo de efectos comparativos también han sido constatados en referencia a ingresos, desempleo, delincuencia y obesidad”.

Profundizando a nivel local

Para profundizar aún más en su investigación, y confirmar la relación entre los niveles de felicidad y las altas tasas de suicidio en una misma zona geopolítica, el grupo de investigadores midió y relación dos grupos de variables -nivel de satisfacción vital e índice de suicidios- en el Distrito de Columbia y en los 50 estados de los Estados Unidos, país en el que, según señala la introducción del estudio, cada año se registran más muertes por suicidio que por accidentes de automóvil.

 

Con ello, querían determinar si los antecedentes culturales, las instituciones nacionales, el idioma y la religión que conviven en un mismo país influyen o no en esta relación directa entre felicidad y suicidio. El resultado por localidades fue el mismo que el obtenido por países: se comprobó que en aquellas ciudades donde viven personas satisfechas con sus vidas tienden a tener mayores tasas de suicidio que aquellas con niveles de satisfacción medio-bajo en cuanto a calidad de vida.

Según la tabla de datos obtenida en este caso, Hawai sería el estado estadounidense que registra niveles de felicidad más altos entre sus habitantes (segunda posición), y en cambio, es el quinto -de un total de 50 estados- en número de suicidios. Nueva York, por su parte, situado a la cola de los estados con mayor satisfacción de vida –posición 45- registra la menor tasa de suicidio del país, justo por detrás del Distrito de Columbia.

Para llevar a cabo esta comparativa, los investigadores crearon dos bases de datos con las que recopilaron, por un lado, información a nivel individual facilitada por 1,3 millones de estadounidenses, y por otro, las decisiones de suicidio entre una muestra independiente y aleatoria en la que participaron alrededor de 1 millón de ciudadanos de los Estados Unidos. Asimismo, analizaron datos microeconómicos sobre el bienestar y el suicidio.

A modo de conclusión, los autores del estudio señalan que “los seres humanos pueden construir sus normas mediante la observación del comportamiento y los resultados de otras personas, y tienden a juzgar su propia situación con menos dureza cuando ven a otras personas con resultados similares a los suyos”.

La altitud geográfica, otro factor de riesgo

En la misma línea de esta investigación, un análisis de datos sobre mortalidad realizado anteriormente en 2.584 condados de Estados Unidos, datos que fueron recopilados durante 20 años por especialistas de diversos centros médicos del país, ha revelado que vivir en altas altitudes puede ser un factor de riesgo de suicidio.

Según los autores de la investigación, ésta ha sido una constatación inesperada. La causa por la que las personas que viven en zonas de altitudes altas, es decir, en lugares de cierta altitud geográfica (altas montañas, etc.), se suicidan más que las que viven en otras regiones sigue siendo aún desconocida.