La mente es el resultado del tiempo

La mente es influida todo el tiempo para que piense de una manera determinada. En cierta época, sólo las religiones organizadas solían ocuparse de nuestra mente, pero ahora son los gobiernos los que se han hecho cargo ampliamente de esa tarea. Quieren moldear y controlar nuestras mentes. En la superficie, la mente puede resistirse a ese control […]. Superficialmente, tenemos alguna voz en el asunto, pero bajo la superficie, en lo profundo del inconsciente, está todo el peso del tiempo, de la tradición, impulsándonos en una dirección particular. La mente consciente puede, hasta cierto punto, controlarse y guiarse ella misma, pero en la inconsciente están aguardando, latiendo, apremiando, nuestras ambiciones, nuestros problemas no resueltos, las compulsiones, las supersticiones, los temores […].
Todo este campo de la mente es el resultado del tiempo, de los conflictos y ajustes, de toda una serie de aceptaciones sin una plena comprensión de aquello que aceptamos. Por lo tanto, vivimos en un estado de contradicción; nuestra vida es un proceso de lucha interminable. Somos desdichados y queremos ser felices. Siendo violentos, practicamos el ideal de no-violencia. Hay, pues, un conflicto continuo; la mente es un campo de batalla. Queremos estar seguros, si bien internamente, en lo profundo, sabemos que no existe en modo alguno una cosa como la seguridad. Lo cierto es que no queremos afrontar el hecho de que la seguridad no existe; por consiguiente, estamos siempre persiguiendo la seguridad, con el miedo resultante de no encontrarla, de sentirnos inseguros.

1 comment for “La mente es el resultado del tiempo

  1. Ovidio Arias
    18 Diciembre 2013 at 23:48 pm

    Nuestro cerebro aprende a percibir el entorno que nos rodea a través de la información que le ofrecen todos nuestros sentidos, y nuestros sensores (audición, tacto, olfato, sabor, visión, equilibrio, dolor, frío , calor, electricidad, magnetismo, presión de luz, etc. – algunos nombran la intuiciópn com otro sentido- ).
    Esta información no es algo pasivo que simplemente llega a nuestro ser, es algo que se aprende por nosotros mismos y por lo que aceptamos de otros (personas, ideas, sociedad, naturaleza), y muchas veces puede venir ya procesado.

    Es decir que la percepción que tenemos sobre lo que pasa, o lo que es o no real, depende en gran medida de lo que sucede a nuestro alrededor, moldeando así nuestra forma de aceptar y pensar el mundo. Crecemos dentro de estructuras y en afán de “aprender a vivir” nos adaptamos a las mismas, en un principio esto puede servir para desarrollarse hasta cierto punto, pero tiene que llegar un momento en que ya será necesario romper esas estructuras si se quiere dar el siguiente paso en el camino de la evolución (tanto personal como social).

    Todos los conceptos que pueda concebir nuestro cerebro, en realidad nunca serán tan nuestros si no aprendemos a pensar libremente. Lo irónico que para lograrlo debemos empezar por reconocer que existen ciertos límites (reconocer los límites no implica que no puedan o deban ser transgredidos).

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