AUTOVALORACIÓN

 

   Caracterizar y definir la consciencia correcta, es como decidir si el agua es húmeda. De manera que, quien categoriza, ignora que no existe consciencia correcta o incorrecta, existe solo la consciencia, que cuando tiene un punto de vista falso sobre la necesidad de valoración, se analiza así misma juzgándose como adecuada o inadecuada. Este punto de vista falso necesita y hace imprescindible el categorizar para sentirse seguro, pero ello obviamente no es verdadero ni correcto, puesto que la consciencia se juzga a si misma desde el propio contenido que ella posee.

   Creer que existe una consciencia correcta y que tal consciencia debe ser de una determinada manera -y no de otra- es nada más que el deseo de la arrogancia y la vanidad buscando y pretendiendo ser reconocidas como socialmente correcta y superior, pues para ellas no se trata de comprender sino de aparentar. La consciencia correcta no existe en la medida que está sometida al juicio, la apreciación, evaluación, calificación, valoración y el dictamen de un mundo discriminatorio y a la mente dualista.