LA MASA Y LO INDIVIDUAL

PREGUNTA: ¿Cómo puede ser posible el bienestar individual, hasta que no haya un movimiento de masas que desaloje del poder a los explotadores capitalistas? El movimiento de masas, por cierto, debe venir primero a fin de facilitar el camino a los de abajo, y sólo entonces habrá una oportunidad igual para todos.

RESPUESTA: Poner primero una cosa o la otra, el bienestar individual o la acción colectiva, debe finalmente obstaculizar la realización plena del hombre. La verdadera realización origina tanto el bienestar de la totalidad como el del individuo. ¿Qué es eso que llamamos la masa? Son ustedes. No puede haber una genuina acción colectiva, sin la comprensión individual”. Un movimiento de masas semejante es, en realidad, el resultado de un claro pensar y actuar por parte de cada individuo. Si cada uno de ustedes se limita a decir que debe haber una acción colectiva, entonces tal acción jamás tendrá lugar, porque estarán eludiendo la responsabilidad individual que les corresponde en la acción. “Cuando un hombre depende de la acción de la masa, él mismo está, de hecho, temeroso de actuar”. Si ha de haber un cambio radical, completo, usted, el individuo, debe darse cuenta de las limitaciones que ahora mutilan su mente y su corazón. Al liberarse cada uno de ustedes de esas esperanzas y ambiciones egoístas, ilusorias, de esas crueldades, habrá una cooperación inteligente” y no esta compulsión y explotación humana. A partir de esa comprensión usted y los demás cooperaran, unos con los otros, en una acción colectiva consciente.

1 comment for “LA MASA Y LO INDIVIDUAL

  1. ricardo de iquique
    30 Noviembre 2013 at 23:29 pm

    Debo lamentar mi falta de amor por la humanidad. Si bien es cierto las sensiblerías aún me emocionan, me doy cuenta cabal de que todos nosotros, como especie, no tenemos la conciencia mínima necesaria para evitar nuestra autodestrucción. La gratificación inmediata es tan poderosa, que no podemos parar la inmolación a la que nos sometemos voluntariamente como especie. Y me doy cuenta también que sin esa conciencia, no somos diferentes a los dinosaurios. Porque vamos derecho a la autodestrucción. Nuestro planeta permite la vida debido a una serie de condiciones que no se repiten en ningún otro lugar del espacio conocido. Sospechamos que pueden haber planetas con condiciones similares, debido a que hay cien mil millones de estrellas en nuestra galaxia, y hay millones de galaxias en el espacio sideral. Pero no sabemos con certeza si existe otra tierra en el universo. Aún así sigue siendo más importante el whisky de 18 años, el 4×4 y las otras delicias individuales, que están por sobre las delicias colectivas, como por ejemplo que se alimenten los niños que mueren de hambre hoy mismo en el mundo. Solamente habría que dejar de hacer daño. No se necesita nada más profundo. Si conocemos las consecuencias de lo que hacemos diariamente, y hoy existe suficiente información para saber esas cosas, podemos evitarlas si son nocivas. Pero no lo podemos lograr. ¿Que nos mantiene imposibilitados de ser buenos, o por lo menos de no ser malos?. Tal vez haya algo en nuestra naturaleza que aún no se ha hecho consciente, que aún no podemos ver en nosotros mismos que nos impide renunciar a la gratificación personal, y mirar el inmenso beneficio que tendría un mundo feliz. No puedo amar al colectivo humano, y por lo tanto, no me puedo amar como individuo. Entonces, busco gratificarme, para soportar la vida sin amor que llevo, que todos llevamos. Seguramente producir un wayuu debe hipotecar muchas toneladas de otros alimentos, así como su distribución y aprovechamiento por las comunidades necesitadas. Pero lo hago porque quiero tener la experiencia de probar la mejor carne, el mejor vino, las especias más finas, antes de dejar este mundo al que no he sabido comprender, y por lo tanto no he podido amar. Mientras me sienta separado del flaite (y debo reconocer que así es), mis esfuerzos estarán dedicados a aislarme de él y de su vida, y no me importará lo que le pase, que come, si se educa y como lo hace, y menos si es feliz, o se acerca a ello. No conozco las poblaciones pobres de mi ciudad, y me da miedo adentrarme en ellas. Seguramente saldría trasquilado de allí, o por lo menos, eso creo. Pero jamás he entrado a una de sus casas, y no he conocido la intimidad de sus moradores. No sé lo que piensan, sienten o hacen, y lo peor de todo, es que no me interesa. ¿Porqué?. Creo que si encontráramos un atisbo de respuesta a esta simple pregunta, podríamos empezar a darnos cuenta de nuestras serias limitaciones sicológicas, y tal vez nacería un interés por transformarlas, y transformar así el triste colectivo social, la penosa masa que hoy constituimos.

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