LA SOCIEDAD NO SE CAMBIA POR EL EJEMPLO NI POR EL DISCURSO

 

La sociedad no se cambia por el ejemplo ni por el discurso. La sociedad puede reformarse, pueden producirse ciertos cambios a través de una revolución política o económica, pero solo “La Persona Total” puede producir una transformación fundamental en la sociedad; y “La Persona Total” no es aquella que practica el ayuno como un ejemplo para impresionar a la sociedad ni que tiene un discurso altruista o que come vegetales. A “La Persona Total” no le preocupa la sociedad de ninguna manera, porque la sociedad está basada en la adquisición, la envidia, la mezquindad, la ambición, la violencia y el miedo. Así, “la simple reforma del patrón de sociedad” solo cambia la superficie, solo produce una forma de ambición más respetable. Sin embargo, la persona verdaderamente “Total” está cabalmente fuera de la sociedad, porque no es ambiciosa, no tiene envidia, no sigue ningún ritual, dogma, ideología, patrón de pensamiento o creencia; y solo esa persona puede transformar fundamentalmente la sociedad, no el reformista. El hombre que procura ser un ejemplo no hace más que alimentar el conflicto, reforzar el miedo, y producir diversas formas de violencia y tiranía. Es muy extraño cómo alabamos a los que dan ejemplo, a los ídolos, a los líderes políticos. No queremos aquello que es puro, verdadero en sí mismo; queremos intérpretes, ejemplos, maestros, gurús, líderes, cabecillas, paladines, como un medio a través del que podemos obtener algo, lo cual es un sinsentido y se utiliza para explotar a la gente. Si cada uno de nosotros pudiera pensar con claridad desde el mismo principio, o reeducarse a sí mismo a pensar claramente, entonces todos esos ejemplos, maestros, lideres, gurús,  y sistemas serían totalmente innecesarios; de hecho lo son.