ENSEÑANZAS DE JESÚS: ¿LIBERACIÓN O DEPENDENCIA? PARTE V

La enseñanza es lo que revela y trasluce la comprensión de la vida y del vivir que tiene el maestro, de modo que todo los accesorios que lo rodean, como los poderes fenoménicos, la capacidad de adivinanza, el hecho de producir milagros, etc., no tiene gran valor y utilidad para ayudar a la humanidad a salir de la oscuridad; misión básica y fundamental de todo maestro.
Si la enseñanza no ayuda al despertar de la inteligencia, no existe la posibilidad de salir de la oscuridad, puesto que la salida de la oscuridad se da por el despertar de la sabiduría, lo que destapa nuestras mentiras, o sea, todo lo que no es; y para ello “son prescindibles” los poderes fenoménicos, de suerte que “lo imprescindible” es la inteligencia. Sin inteligencia no podemos percibir que no se enseña sobre lo que Jesús dijo, sino sobre lo sobrenatural que él es.
El enseñar sobre lo que Jesús supuestamente es: un poseedor de todo tipo de poderes fenoménicos, sobrenaturales, el elegido y privilegiado de Dios, etc., -lo cual no significa que no tenga dichos poderes- es transformar la enseñanza en creencia dogmática y culto a la personalidad, lo que termina por ser “el sometimiento” del discípulo a la ignorancia, el oscurantismo y como consecuencia al maestro.