ENSEÑANZAS DE JESÚS: ¿LIBERACIÓN O DEPENDENCIA?

PARTE XIII:…

 Cuentos y relatos nacidos de sus mentes temerosas,  fanáticas, obsesivas y supersticiosas con ausencia de claridad e inteligencia. De manera que terminan enseñando “sobre quien enseña”… y no “sobre lo que enseñaba”.   Es obvio que debemos aprender sobre lo que enseña el maestro, no sobre su persona, sus cualidades, sus poderes, de modo que Jesús nos puede enseñar, pero ello no significa que estamos aprendiendo sobre Jesús, o sea, la enseñanza es sobre nosotros mismos, no sobre las cualidades que contiene la fuente que brinda la enseñanza. Es evidente que todo maestro nos enseña sobre nosotros mismos, es decir sobre nuestra relación con la vida y el vivir, no sobre su persona, porque ello sería exclusivamente una clase magistral sobre egolatría, de la más alta cualidad de narcisismo, arrogancia e individualismo maquiavélico.

        Cuando se trastoca la enseñanza del maestro por el culto a su personalidad, ya no aprendemos sobre lo que enseñó, sino sobre su persona, sobre lo que él supuestamente es. Este tipo de enseñanza es la que promueve y alimenta al miedo  terminando por comulgar y confesarse con la intimidación. El miedo termina poseyendo a la mente, de modo que la totalidad del pensar surge y es promovido desde el temor; esa mente es la que prostituye la enseñanza y la convierte en creencia, en doctrina, en dogma, en ideal, en suposición, en esperanza, en consuelo, en promesa, o sea, en un cúmulo de deseos que anhelamos que sean así… algún día.