ENSEÑANZAS DE JESÚS: ¿LIBERACIÓN O DEPENDENCIA?

PARTE XII:…

         Vivimos encolumnados detrás de una creencia, detrás de un ideal, detrás de una doctrina, detrás de la ideación de lo mejor, pero ello no nos proporciona paz ni felicidad, sensatez ni claridad en el pensar, amor ni compasión, armonía ni humildad, sabiduría ni iluminación; solamente nos proporciona resignación al miedo. Esta resignación al miedo no nos permite ver que sólo el enfrentar al miedo es lo que nos proporciona libertad. Pero desafiar al miedo supone hacerlo con todo el miedo cuando nos invade, puesto que no podemos desafiar nuestras miserias humanas cuando no están presentes.

Es obvio que una mente que no es libre, se encuentra exenta de luz para sí misma, de inteligencia; y sin claridad en el pensar la mente “se enajena con el contenido de su memoria”, lo cual es su propia oscuridad, su propio sometimiento, su particular ignorancia, de modo que su contenido psicológico-intelectual es su miedo.

El miedo no existe en relación con nada. Todo miedo se encuentra relacionado con algo, y ese algo siempre es una idea sobre lo que suponemos no nos conviene que suceda. Lo que no deseamos que suceda (porque no nos conviene) es la base psicológica del miedo; el contenido de la idea, que no nos conviene, es la cuna intelectual del miedo. El miedo sólo está relacionado con ideas sobre lo que suponemos es inconveniente para nuestra vida, para nuestro vivir, ahora o en el futuro.

Este miedo -que suponemos es nuestra inconveniencia- no nos permite percibir ni captar el travestismo que se ha realizado con las enseñanzas de Jesús -y de cuanto Mesías ha pisado este planeta- puesto que hemos dado por sentado que es así. Así cómo han decidido contarnos sus discípulos: a través de cuentos y relatos desde sus mentes llenas de fanatismo.