ENSEÑANZAS DE JESÚS: ¿LIBERACIÓN O DEPENDENCIA?

PARTE XIV:…

         Cuando nuestra mente está presa del temor, nuestro pensamiento es miedo, de modo que toda confesión o comulgación, con quien creamos que la estamos haciendo, es el miedo tratando de salvar su alma.

La mutación que padecemos -desde la mente libre que tenemos al nacer, a la mente esclava del miedo que tenemos actualmente- se la debemos en gran medida a la enseñanza religiosa-espiritual [¿?] afincada en el terrorismo moralista y el chantaje psicológico sobre nuestra conciencia. Una vez concretada la mutación, el miedo se encarga de armar, crear y regir el contenido de nuestro pensar, y la consecuente estructura y esquema psicológico-intelectual de la mente. Por lo tanto, es el miedo quien nos hace optar, comparar, evaluar y elegir, de forma que nuestras opciones siempre terminan siendo el miedo o el temor. Desde ese miedo optamos por nuestra creencia, por nuestra doctrina, por nuestro ideal, por nuestros deseos e ilusiones, y ese miedo desea que nuestra creencia, ideal, doctrina, deseo e ilusión, sean verdad para estar -en el futuro por supuesto- a salvo, a resguardo de cualquier tipo de amenaza o peligro que nos insinúe inseguridad psicológica.

Evidentemente nadie puede aprender ni comprender con una mente temerosa, puesto que la mente temerosa es en sí misma ignorancia y oscuridad, debido a que su contenido está limitado por lo que ella decide como verdad. Esa mente niega y se resguarda de todo lo nuevo, de lo distinto, de lo diferente, puesto que ello es el enfrentamiento con el miedo y la consecuente destrucción del esquema del pensar y de la estructura psicológica que lo sostiene.