CUANDO LA MENTE PIENSA

 

        El pensamiento corrige constantemente su sufrimiento interior para que no interfiera en el glamour que imprescindiblemente necesita el narcisismo, porque, cueste lo que cueste, lo trascendental es aparentar ser un triunfador. Ello alimenta la ambición, motivando el impulso que es deseo, poder y posición, lo cual convence al narcisista y al pesimista de que ver la vida como algo que hay que derrotar o morir, es lo correcto.

El pensamiento en acción diseña la brújula con la que dibuja el mapa psicológico de su vivir la cual le indica, por medio del auto-convencimiento, sobre cómo son las cosas, como deberían ser y como desearía que fueran. A este auto-convencimiento el hombre lo designa como el norte de su vida. Si concreta algo se siente un exitoso, si no concreta nada se siente un perdedor. En el exitista nace la soberbia y la violencia, en el infortunado nace el frustrado y la victima eterna.

Lo extraordinario de todo esto es que, ese tipo de mente se juntan para diseñar, dibujar y construir la sociedad. Simpático ¿verdad