LA MENTE PENSANDO

¿Pensamos distinto uno de los otros? No, porque no existen distintas maneras de pensar, lo que existe son “distintas ideas en que pensar”, lo que revela que no sabemos cómo pensar. De manera que esas ideas distintas y diferentes en las que pensamos, no logran cambiar ni transformar nuestra manera mecánica, automática, amoldada, obsesiva y autista de pensar, y ello demuestra que la forma y el método de pensar se encuentra regido por el mismo mecanismo universal en el hombre que se resume a pensar en la información guardada en la memoria, y punto.

        Cuando se sabe en qué pensar la mente gira en ese laberinto mecánico de ideas preconcebidas, lo que demuestra la ausencia de libertad en el pensar. Llamamos libre pensar a la opción que tiene el ser humano de “elegir” en el mercado de las ideas” la que se le antoje y luego, pensar en ella, analizarla, teorizarla, etc: religiosa, política, espiritual, social, filosófica, etc., para luego adoptarla y en consecuencia enunciarla como su pensamiento, ¡lo que él piensa!. La idea obviamente es de otro, pero el adoptar ideas de otros “no nos hace” (según nosotros) meros imitadores… ¡sino libre pensadores!. ¿Cómo se es libre cuando ni siquiera pensamos por nosotros mismos? ¿Cómo es que somos libre pensadores cuando hemos adoptado un patrón de pensamientos que amolda nuestra mente a un punto de vista particular que nos convierte en mercenarios del pensar? Esa idea debe ser resguardada y defendida, lo que nos lleva a separarnos de aquellos que no adoptaron la misma idea que nosotros. ¿La libertad de pensar es conflicto y confusión?