LA VERDADERA REVOLUCIÓN

La verdadera revolución no llega solamente en un nivel superficial o económico; la verdadera revolución yace en nuestros corazones y nuestras mentes, y solo llega cuando uno comprende la totalidad del proceso de nuestro ser, día a día, y en todas nuestras relaciones. Y solo allí hay una posibilidad de impedir que se utilice el conocimiento tecnológico para la destrucción del hombre.