CUANDO LA MENTE PIENSA

Esta perdida de la estructura psicológica generalmente se produce por un hecho de la vida que no lo teníamos calculado: muerte de un hijo, perdida de nuestro nivel económico o social, etc. Ello nos desorienta, al punto de sentirnos desconcertados por no saber cómo lograremos reponernos del vacío psicológico dejado por el acontecimiento inesperado y que termino destruyendo “los supuestos que nuestra propia decisión” le había impuesto a la vida.

        El pensamiento al “crear su propia verdad”, obviamente que se contradice con la vida y el vivir. La verdad creada por el pensar particular, son meras razones basadas en nuestro propio parecer, o sea, no se encuentra ni confirmadas ni aprobadas por nadie, solamente por nuestro razonar confuso y conflictivo en su intento de ordenarse a cualquier precio. Crear, inventar y establecer la verdad es lo mismo que creerse Dios siendo ateo.

        La mente pensando es inevitable que no omita la verificación de sus verdades creadas a su medida. Innegablemente que estas verdades [¿?] son establecidas por la conveniencia de sus intereses materiales, sociales, económicos, sentimentales y psicológicos. Aquí nace la confusión entre verdad y razón, entre verdades y razones, entre lo que es y lo que creemos que es, entre lo que es y lo que deseamos que fuera. La verdad no tiene relación alguna con el deseo, con la ilusión, con la suposición, con la creencia o con la esperanza, ella se encuentra y es ajena a lo que quisiéramos que fuera. Pero la mente pensando desea fervientemente transformarla en sus intereses para acomodar el mundo psicológico del usurero psicológico. Lo que el pensador codicioso no sabe es que la verdad no es manipulable y para demostrárselo la vida se lo manifiesta con un hecho inconveniente, dejando al descubierto sus mentiras mediante la crisis subsiguiente.