CUANDO LA MENTE PIENSA

El parloteo incesante de la mente es un “ejercito callado” que avanza sobre las ruinas de la paz, la felicidad, y por lo tanto, del silencio. Nos agrada sobremanera el pensar porque es la manera más barata de distraernos con la menor reflexión posible. Cuando ese ejercito callado -pero rumiador de cuanta especulación se cruza en su camino- avanza, ignoramos por completo que estamos destruyendo la paz y conquistando la obsesión, además de establecer definitivamente el cotorreo incesante como norma de vida de la mente y como molde representativo de nuestro vivir. El resultado definitivo de esta batalla es el haber conquistar una mente esquemática, irreflexiva, mecánica, dependiente y subyugada al pensar estático y arraigado en la persistencia. Este habito lleva al pensamiento a obtener el total poder de la mente, sometiendo a los demás movimientos y funciones de la mente a un anonimato casi absolutos.