BASES DE LA AGROECOLOGÍA

 

“La primera necesidad humana es la energía, para respirar, para trabajar etc.  ¿De dónde viene esta energía? de la alimentación, de las calorías.  Las matas, los cultivos interceptan la energía solar y la transforman en energía alimentaria a través de la fotosíntesis; producir esta caloría alimentaria significa producir azúcar, grasa o almidón, que son los carbohidratos.  Estos cultivos y matas buscan el carbono del aire.  Hay demasiado dióxido de carbono en el aire (un gas con efecto invernadero).  Así, el productor puede hacer un uso intensivo de la energía solar -recurso natural renovable-, y un uso sumamente intensivo del carbono de la atmosfera, que existe en exceso.

“También es necesario producir proteína que es un constituyente esencial de nuestro cuerpo.  Para eso hay que añadir también nitrógeno, que puede ser sumamente costoso desde el punto de vista energético.  Pero existen precisamente unas especies vegetales de las familias de leguminosas, que con la ayuda de microbios, están en la capacidad de tomar el nitrógeno del aire y fabricar proteína con la energía solar.  Así tenemos proteínas vegetales para proteína humana y proteína animal.  Es totalmente distinto de la agricultura industrial, que para fertilizar un trigo pone urea, sulfato de amonio, que se fabrica con energía fósil, de petróleo o gas natural.  O sea que la agroecología, para el uso intensivo de los recursos naturales renovables o en excedente en el medio ambiente, no cuesta nada.  Lo que cuesta es la superficie para interceptar esta luz, carbono y nitrógeno.  Pero es sumamente económico, pues no gasta en energía fósil o agrotóxicos.

“Necesitamos además elementos minerales: calcio para los huesos, fósforo para el cerebro, etc.  La agroecología los busca en el subsuelo.  El productor que usa un sistema agroforestal mantiene árboles o arbustos en su parcela.  Estos árboles, con sus raíces profundas, van a buscar estos minerales en el subsuelo.  Los interceptan, los meten en las hojas, y cuando caen las hojas al suelo, lo fertilizan con estos elementos minerales en un ciclo corto, sin tener que fertilizar con insumos químicos.  También existen estos elementos minerales en la capa superficial del suelo, pero hasta hace poco tiempo esto era poco accesible a los cultivos.  Las raíces de los cultivos de un maíz o un trigo no podían tener acceso a estos elementos minerales.  Hoy sabemos que unos hongos beneficiosos pueden ayudar al cultivo a tomar esos elementos minerales que estaban fijados en la capa superficial, por la vía biológica”.