ARGENTINA: CHEVRON; EL AMOR AL NEOLIBERALISMO

ARGENTINA: El millonario negocio de Chevron:… El reciente acuerdo celebrado entre YPF y Chevron esconde un secreto millonario. La extracción no convencional de petróleo y gas dejará una ganancia 66.000 millones de dólares a la petrolera de Rockefeller, y la posibilidad de exportar 27.800 millones de dólares. Sólo se le exigirá una inversión de 8.535 millones a 35 años.

Otro capítulo de entrega y sumisión al capital se escribe en las páginas de la historia oficial. El acuerdo arribado entre el Gobierno Nacional y el grupo Rockefeller ya tiene garantías jurídicas y económicas resguardadas en el impenetrable secreto que atesoran los robos imperialistas. Incumpliendo la obligación republicana de dar publicidad de los actos de gobiernos, el Poder Ejecutivo Nacional celebró con Chevron un acuerdo comercial secreto de inversión y explotación de los yacimientos de hidrocarburos de la cuenca neuquina, en las formaciones petrolíferas denominadas “Vaca Muerta”.

La zona de explotación no convencional (“fracking”) comprende 395 km2, con una ganancia promedio estimada en 122.500 millones de dólares para YPF y Chevron. La concesión se extenderá hasta el año 2048, incumpliendo lo expresamente establecido en la Ley de Hidrocarburos 17.319, que sólo permite concesiones por 25 años. La inversión de YPF/Chevron en el área denominada eufemísticamente “General Mosconi” se estima en 16.500 millones de dólares a 35 años. El yacimiento reportará una rentabilidad bruta “mínima y presunta” de 742 % sobre lo invertido, con 61.300 millones de dólares al bolsillo de la norteamericana.

Barril sin fondo

En un reciente informe elaborado por Javier Llorens y Mario Cafiero, se estiman las ganancias presuntas que deparará la explotación del área “General Mosconi” dentro de la formación denominada “Vaca Muerta” de la cuenca petrolífera neuquina. De acuerdo a las cifras que brinda la propia YPF SA en su portal de internet, surge que la formación geológica “Vaca Muerta” cuenta con reservas de petróleo por 25.000 millones de barriles y 240 trillones de pies cúbicos de gas, desperdigados en una extensión de 12.450 kilómetros cuadrados. A precios internacionales, las reservas ascienden al valor de 4,3 billones de dólares, equivalentes a 10 veces el producto bruto interno nacional (PBI) y 352 millones de dólares por cada km2.

La sociedad entre YPF y Chevron será en partes iguales. Chevron se comprometió a realizar una primera inversión de 1.200 millones de dólares en la explotación conjunta de 395 km2 en Vaca Muerta. Sin embargo, el decreto 1208 del Gobierno de Neuquén menciona que la inversión total en el área “Mosconi” trepará a 16.500 millones en sus 35 años de concesión. Chevron aportaría 8.253 millones. Considerando los datos brindados por la propia YPF, y estableciendo que cada km2 reporta un patrimonio hidrocarburífero valuado en 352 millones dólares, la reserva explotada por las asociadas escala a un valor cercano a los 139.000 millones de dólares (3).

Si al valor de las reservas en el área “Gral. Mosconi” se le descuenta la inversión estimada por el Gobierno de Neuquén, se obtiene una ganancia esperada “mínima y presunta” de 122.500 millones de dólares. Es decir, Chevron se embolsará 61.245 millones de dólares correspondientes a su participación del 50 %. Ahora bien, los datos brindados difieren de lo informado por REUTERS. Según trascendidos periodísticos basados en cables de la prestigiosa agencia internacional, y a partir de información interna de YPF filtrada a la prensa, las ganancias esperadas por la petrolera del grupo Rockefeller pueden trepar a 315.000 millones de dólares.

Los medios informativos mencionan que Vaca Muerta tiene 66.000 millones de barriles de petróleo y 700 trillones de pies cúbicos de gas, que la ubicarían entre las primeras reservas mundiales de extracción no convencional. A precios internacionales dichas reservas hidrocarburífera ascenderían a 12,11 billones de dólares, equivalente a 28 veces el PBI. Lo que daría unos 1.637 millones de dólares por Km2, y un valor total de petróleo y gas del área “Mosconi” de 647.000 millones de dólares (4). Si le restamos la inversión conjunta estimada para el área (16.500 millones), la ganancia trepa a los 630.183 millones de dólares, con un embolso de 315.000 millones de dólares por parte Chevron. Una rentabilidad de 38 veces el capital invertido.

La vaca es ajena

El 11 de julio de 2013 el Gobierno Nacional sanciona el decreto 929 (a la medida de Chevron) titulado con sarcasmo “Soberanía Hidrocarburífera”. Amparándose en las supuestas facultades otorgadas por la Ley Nº 26.741(5), especialmente en vista a lograr el autoabastecimiento, el Gobierno legisla por decreto la creación de un “Régimen de Promoción de Inversión para la explotación de hidrocarburos” convencional y no convencional para todos aquellos sujetos públicos y privados, nacionales o extranjeros, que quieran invertir más de 1.000 millones de dólares en la extracción de petróleo y gas en el país.

El decreto establece sendos beneficios para aquellos sujetos “titulares de permisos de exploración y/o concesionarios de explotación de hidrocarburos y/o terceros asociados” (Chevron). Se les permite comerciar libremente en el mercado externo el 20 % del total de la producción de hidrocarburos líquidos y gaseosos, con una alícuota cero por ciento (0%) de derechos de exportación, y la libre disponibilidad del ciento por ciento (100%) de las divisas provenientes de la exportación, siempre que el proyecto de inversión hubiera implicado el ingreso de divisas a la plaza financiera argentina por al menos 1.000 millones de dólares en los primero 5 años.

Para el caso que la producción de hidrocarburos no alcanzase a autoabastecer el mercado interno, y la misma se vuelque a cubrir las necesidades locales, se le permite a los sujetos inversores – a partir del 5° año de inversión – cobrar el 20 % de lo exportable a precios internacionales, con libre disponibilidad de divisas en la plaza financiera argentina aunque tuvieran que ser vendidos en el mercado interno. Estos beneficios son ampliamente superiores a lo ya existentes. Antes no se podía comerciar libremente en el mercado externo la producción de petróleo. Tampoco tenían la libre disponibilidad de divisas y debían tributar derechos de exportación.

El decreto es claramente inconstitucional. Establece una política de promoción de inversiones en recursos estratégicos nacionales que debieran ser legislados por ley. Máxime la importancia económica, social y ambiental en juego para el pueblo argentino. A su vez, legisla sobre derechos de exportación a partir de una inconstitucional utilización de las facultades delegadas al Poder Ejecutivo. Modifica y agrega aspectos no previstos por la legislación de fondo en materia hidrocarburífera, especialmente crea una nueva figura jurídica inexistente hasta ahora como el “fracking” (la extracción no convencional de petróleo y gas). Se establece la subdivisión de las áreas de exploración y explotación convencional y las “no convencionales”. Se permite la entrega de áreas sin licitación pública. Se conceden plazos de concesiones por 35 años superiores a los delimitados por la Ley 17.319 (6).

Las ganancias afuera

Del informe elaborado por Javier Llorens y Mario Cafiero, y de lo establecido por el Decreto 929/2013, podemos inferir los grandes y millonarios beneficios que obtendrá el pulpo petrolero y contaminante de Chevron. Tomando como ciertas las cifras oficiales brindadas por YPF en su portal web, para el área “Gral. Mosconi” sometida a explotación conjunta entre YPF/Chevron se estima una explotación total de petróleo y gas valuada en 139.000 millones de dólares, con una ganancia de 122.500 millones. Si bien dicha ganancia debiera ser divida en partes iguales, no queda claro quién usará el cupo de exportación. La sociedad entre la privada YPF y la extranjera Chevron será conformada a partir de un joint venture. Por lo cual, el cupo de exportación lo tendrá la sociedad en su conjunto. Y ellas pueden exportar el 20% sin tener relevancia quién lo utilice. Es decir, Chevron podrá obtener el 20 % del cupo de exportación de toda la producción si YPF se lo permite. Así lo habilita específicamente el Decreto (7). Como si esto fuera poco, lo producido en las áreas queda a merced de los sujetos concesionarios quienes cuantifican la producción en boca de pozo a simple declaración jurada.

Afinando las cuentas, y luego de la aclaración legal efectuada arriba, observamos que Chevron podría exportar 27.800 millones de dólares, el 20 % del total de producción de petróleo y gas (valuado en 139.000 millones), con libre disponibilidad de divisas y sin tener que pagar ningún derecho de exportación. Ahora si consideramos la valuación del área “Gral Mosconi” en Vaca Muerta, según el cable de la agencia REUTERS (a partir de información supuestamente filtrada de YPF), obtendremos los siguientes resultados: una producción total de petróleo y gas con valor a precios internacionales de 646.689 millones de dólares, con la posibilidad de exportar el 20 % valuado en 129.337 millones de dólares. Con una inversión estimada de 8.253 millones, Chervon obtendría la posibilidad de llevarse 15 veces lo invertido. El cuadro se agrava si se considera que el decreto 929/2013 sólo obliga a la petrolera a invertir en la plaza nacional tan sólo 1.000 millones de dólares del negocio.

Galuccio, Schulemberger y Chevron

Como afirmara el abogado y licenciado en Economía, especialista en petróleo y energía, Félix Herrero, Miguel Galuccio desembarcó en YPF bajo la sospecha de ser un agente de las petroleras norteamericanas. Miguel Galuccio, actual directivo YPF SA, fue CEO de la multinacional prestadora de servicios petroleros Schulemberger. En el informe Llorens/Cafiero se puede observar las vinculaciones accionarias entre Schulemberger y Chevron. No deja dudas que el actual directivo “nacional y popular” trabaja para el bienestar de sus empleadores. Del informe citado se desprende que la consultora y la petrolera comparten accionistas comunes con un valor total de 81.160 millones de dólares, que equivale al 73 % del valor accionario de los principales accionistas comunes de ambas compañías (8).

En Schulemberger los accionistas comunes con Chevron totalizan un valor de 24.690 millones de dólares, representando el 70 % de los principales accionistas de Schulemberger, cuyo valor accionario trepa a los 35.299 millones de dólares. También muchos de los accionistas minoritarios de la empresa están vinculados con Chevron a partir de otras razones sociales. En el caso de Chevron, se observa que los accionistas comunes con Schulemberger totalizan un valor de 56.470 millones de dólares, el 74 % de los principales accionista de Chevron que suman 75.834 millones. Además, los principales clientes de la empresa multinacional de asesoramiento petrolero radicada en Inglaterra son los pulpos energéticos estadounidenses.

El negocio de Chevron en la Argentina será fabuloso, siniestro y millonario. Las concesiones prebendarías otorgadas a la petrolera de Rockefeller se suman a las dádivas concedidas a la Barrick Gold bajo contaminación, represión y muerte; y el agronegocio cancerígeno y malformado de Monsanto y compañía. Chevron obtendrá una rentabilidad que va de 7 a 38 veces lo invertido, con la posibilidad de exportar libremente sin derechos de exportación sumas que oscilan entre los 27.800 y 129.337 millones de dólares. En el peor de los escenarios, una rentabilidad bruta del 742 % sobre lo invertido. Como contrapartida, el compromiso insignificante de invertir 8.253 millones de dólares en 35 años, y la obligación de ingresar 1.000 millones dólares al mercado local.

Como corolario, el General Mosconi (9) dejó unas palabras a los criadores de vacas y cazadores de dólares:

“Los grandes trust, particularmente la Standart Oil, de reputación funesta en su propio país, ponen en práctica en todas partes los mismos procedimientos para el acaparamiento y dominio de los yacimientos de petróleo. El oro de que disponen, y la falta de principios morales que los caracteriza, estimula las ambiciones malsanas, provoca la infidelidad y la traición -producida por el soborno- de funcionarios de todo orden y categoría; empleados subalternos de las reparticiones públicas que favorecen las gestiones administrativas de las compañías; abogados, a veces prestigiosos, del país en que operan, que las defienden, aún cuando contrarían los intereses de la Nación; ministros plenipotenciarios en Washington que se transforman en gerentes de filiales de la Standard Oil; políticos destacados que ambicionan altas posiciones públicas convertidos en procuradores de las poderosas organizaciones; magistrados que han juzgado en pleitos de las compañías se hacen sus defensores y perciben gruesos emolumentos (veremos señor juez que también sucede a la inversa); legisladores que se complotan para favorecer a las compañías petrolíferas; gobernantes que, súbitamente de enemigos acérrimos pasan a ser decididos defensores; ministros de Estado que traicionan a su patria no cumpliendo su deber y atentando contra el interés colectivo: son los inmorales y frecuentes episodios que incesantemente llegan a conocimiento público en México, Estados Unidos de Norte América, Colombia, ARGENTINA, etc. de la desesperada lucha que se libra en torno del extraordinario mineral.” 

Facundo Gutiérrez Galeno

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