SOBRE LA BONDAD

 

La bondad solo puede florecer en libertad. No puede hacerlo en un terreno de persuasión en ninguna de sus formas, ni tampoco por la fuerza o como resultado de una recompensa. No aparece mientras haya alguna clase de imitación o conformidad, y, como es natural, no existe cuando hay temor. La bondad se revela a sí misma en la conducta, y esa conducta se basa en la sensibilidad; esa bondad se manifiesta en la acción. El movimiento del pensamiento no es bondad. El pensamiento, que es muy complejo, debe comprenderse, y esa misma comprensión lo despierta de su propia limitación.