EL PENSAR PERCEPTIVO

EL PENSAMIENTO PERCEPTIVO:…  La visión perceptiva, el pensar perceptivo, se perdió en la mente occidental a partir de Aristóteles. Este pensar se sostiene todavía en algunas partes de Oriente y en los ancianos de los pueblos nativos de América. La intromisión del catolicismo en la conquista comenzó con una lenta invasión del pensar racionalista. La evangelización, que llego de la mano de la conquista y la dominación colonial, lo máximo que logro fue crear un sincretismo a raíz del fracaso de la “evangelización total” que pretendía imponer el catolicismo a los pueblos originarios.

         El pensar católico con su racionalización teológica intento la “cristianización” de los pueblos indígenas; lo que realmente sucedió fue la “indianización” del cristianismo, que obligo a los conquistadores a terminar aceptando un sincretismo con la consecuente libertad de culto. La indianización del cristianismo en la órbita de los pueblos originarios se debió a que los pueblos nativos tienen una consciencia histórica que nace de su visión espiritual la cual la encontramos traducida en símbolos cíclicos confirmados por el tiempo y por su concepción-vivencia; “el hombre ante Dios, Dios con el hombre”, lo que permite la comunión entre el cielo y el hombre. Esta comunión se extiende hacia la manifestación física  de Dios; la naturaleza, la que no es separada del hombre: el hombre es la naturaleza, la naturaleza es el hombre.

El pensar “racionalizador” no tiene la capacidad de “comprender” esta clase de “fe” porque esta fe no es una forma de “pensar en, de creer en” es una “visión-sentimiento” más que una cosmovisión; vale decir, que es un “cosmosentimiento” porque se encuentra fuera de toda ideología, sistema analítico, corriente de pensamiento, sistematización, método, técnica verbalística, teología, no es una doctrina, opinión, tesis, teoría o filosofía; en otras palabras, esta visión-sentimiento está más allá de las palabras, y eso la convierte en “incomprensibles” para la mente Occidental, ya que el occidental “es creyente” en toda cosmovisión y paradigma que idee el intelecto, de manera que su creencia depende inexorablemente de la proyección intelectual sobre lo que cree, lo que significa “pensar en”. El pensar en, involucra “el deseo” de que sea verdad lo que se cree, porque se cree en lo que se desconoce (Dios), de suerte que el creyente tiene que confiar que en el futuro se concrete “su esperanza”. La esperanza, el deseo, la creencia, son las fuentes eternas a los que recurre el ego para proyectarse sobre el “llegar a ser”.

La visión perceptiva ante la realidad no contempla la codicia psicológica del “llegar a ser”. Para el pensar perceptivo existe el “ser”, lo cual es “presencia aquí-ahora”, es “estar aquí en lo que se hace de instante en instante”. Como hombres de la ilustración, la realidad para nosotros es lo que “nuestra creencia ve”, siendo la creencia la interpretación antojadiza del analizador, de modo que esa realidad es nada más que las conclusiones del observador y esas conclusiones contienen, “el cómo fue y como debería haber sido, el cómo debería ser, el cómo tendría que ser”, todo lo cual abre las puertas de par en par al “cómo llegar a ser”. En otras palabras; la realidad es lo que “nuestra creencia ve”, siendo simplemente la interpretación y análisis desde la cual el analizador-interpretador termina viendo la realidad, o sea, vemos el mundo y su realidad desde nuestras creencias particulares y esas “creencias” pasan a ser y son la realidad.

Es elemental y patente que este sistema de pensar racionalista es producto de los patricios que eran descendientes directos de la cultura europea. Ello les permitió “construir una realidad” desde la visión que le dictaba la cultura de la ilustración. Teoría, análisis, hipótesis, supuestos, presunciones, postulados, diagnostico, etc., y con todo este bagaje intelectual “interpretaron al salvaje”; sus hábitos, costumbres, espiritualidad (a la cual llamaron religión) comunidad comunista (política y economía), educación directa (de boca a oído). El análisis los llevo a concluir en la necesidad de la exterminación total porque representaban “la barbarie” al construir un sistema improductivo que no participaba del economicismo productivista centrado en el crecimiento y desarrollo que “exigía la civilización”.

Quinientos años de esfuerzo para aniquilarlos por completo no lograron destruir su visión perceptiva, su pensar intuitivo, su “cosmosensitividad”, su comprensión directa de la realidad “más allá de las palabras”: en definitiva “su pensar zen originario”. Los patricios de América con su codicia, ambición, voracidad, afán, usura, egoísmo, miseria, avaricia y violencia, formaron ejércitos (y hoy grupos fascistas parapoliciales) con la finalidad de quitarle sus territorios para ampliar las fronteras del productivismo economicista y los ceros de sus cuentas bancarias. Y es solo esta finalidad de rapacidad y mezquindad, la que impuso una “cultura imperialista”: la cultura europea de la ilustración, llevándonos a perdernos la oportunidad de tener un pensar “Zen-Originario-Americano”.

La visión perceptiva (el pensar) de los pueblos nativos es exactamente lo que es el pensar zen. La vida y el vivir es, aquí-ahora, eximiendo toda discusión erudita de carácter exegético, que exige mucha erudición y cerebro analítico y que obviamente no reflejan los hechos de la vida espiritual, ni de las experiencias personales, y mucho menos “lo que es” desnudamente, sino que principalmente reflejan y versan sobre conceptos y esquemas porque la erudición siempre tiende a la abstracción y el conceptualismo oscureciendo la percepción-intuición, que es básica cuando la vida se vive y es vista desde el mundo interior hacia el mundo exterior, cuando la fuente de la cultura es la vida espiritual, la vida centrada en la sabiduría.

 

Mondo-Epigrama-Aforismo Mapuche

Llükakelay che

Koilatukelay che

Lelikünunge kido mi nge

Fillkuñ pengekey

Alimüwkülen mu antü mu

Mi inafül ruka müley wütrunko

Walwalkülekey müten

Estás triste, hermano,

¿Qué asunto tienes en tu alma?

No hay que temer;

No hay que mentirse,

Abre tus propios ojos:

A la lagartija se la ve

Calentándose al sol

Y cerca de tu casa hay un estero

De muy agradable murmullo

         La Visión Originaria, su pensar perceptivo, no es resultado del razonamiento, es la “cosa en sí misma”, es la “vida-visión”; vivencia de la vida como totalidad. Por lo tanto, su visión de la vida es un “cosmo-sentir” y no una “cosmovisión” porque esta implica “una manera de ver e interpretar el mundo” pero la visión perceptiva no tiene “una manera” y mucho menos una “interpretación” del mundo porque tanto la manera y la interpretación requieren de un método, una técnica, un análisis intelectual, de los cuales carece por completo el pensar perceptivo, la visión originaria.

El “convertirse en hombre” es para el indígena una experiencia exenta de “pecados”, “culpas” y “condenas”. Su mentalidad pertenece al mundo de “la responsabilidad”, vale decir a un mundo que no contiene abstracciones, agudezas lógicas ni análisis sutilísimos, sino en sabiduría práctica y hechos sensorios concretos. Se es responsable ante el mundo (la comunidad) de lo que se hizo, por lo tanto, no existe para él el autocastigo que lo condena a un mundo mental donde él mismo se inflige su escarmiento psicológico a través de la culpa y la autocondena.

El pensar perceptivo no es una filosofía en ningún sentido, pues no es el resultado del razonamiento, en especial una doctrina de la sabiduría o un sistema conceptual porque no es producto de reflexión intelectual sino la simple comunicación de una percepción directa en la que la mente capta la naturaleza verdadera de la existencia sin la intermediación de la lógica, del racionalismo. El pensar originario no es más que intuición profunda que se basa en la experiencia puesto que no es producto del análisis abstracto.

La distinción que existe entre adquisición de conocimiento y enseñanza, entre erudición, mero filosofar y comprensión de sí, entre acumulación de información y lo que trasciende por completo las expresiones conceptuales es que la primera solo requiere buena memoria, la segunda inteligencia porque trasciende por completo toda expresión racionalista y ha de ser experimentada interiormente… no puede ser estudiada ni aprendida de memoria.

El aforismo mapuche, que es idéntico a un mondo zen, nos revela en este caso un dilema y una solución a través de la aseveración de una verdad-realidad manifiesta. Como el sabio que enseña no es un filósofo sino un pragmatista, apela a su experiencia y no a la argumentación verbalística porque “sabe” que solo la vivencia disuelve todas las dudas y sufrimientos en una unificación armónica.

Los “Abuelos” generalmente son poetas de un estilo particular para apreciar el mundo y la vida que lo podríamos resumir en que son pragmáticos, sintéticos e imaginativos. El “Anciano” de esta enseñanza primero afirma preguntando: “estas triste hermano”, luego pregunta afirmando: ¿Qué asunto tienes en tu alma?, para luego diagnosticar la causa de la tristeza: “No hay que temer” (el temor es la causa de toda tristeza) y luego da la solución a los asuntos del alma: “No hay que mentirse” (porque el no ser honesto con uno mismo es el dolor del alma, la mente y el corazón). A continuación la solución práctica al problema: “A la lagartija se la ve calentándose al sol y cerca de tu casa hay un estero de muy agradable murmullo”; es algo así como: hijo, se simple y practico porque el que se miente así mismo y como consecuencia tiene miedo, es porque desea construir una imagen psicológica diferente a lo que es, de manera que suéltate y disfruta de las cosas simples de la vida como la lagartija del sol y yo de la sinfonía de tu estero. Vale decir; no intentes ser lo que no eres (mentiroso) porque la sabiduría es un estado para nada prosaico, carente de glorias y los sucesos que la inspiran son irrománticos y con ausencia total de sensualidad pero solo la sabiduría te libra de la rueda de sufrimientos, conflictos y confusiones. El mensaje final es. Hijo, no suprimas tu sensibilidad mediante tu racionamiento.

El “Anciano” debe haber reflexionado: si un hermano que está buscando transformarse en “Gran Hombre” tiene una percepción de la naturaleza del propio ser, comprenderá la verdad de cualquier modo que se la presente, ya sea afirmativa o negativamente.

El pensar perceptivo es sabiduría, la sabiduría es visión perceptiva. Esto no significa que automáticamente por ser indígena se tiene ese tipo de mente perceptiva. Este tipo de mente realizada pertenece a un grupo minoritario de miembros de los pueblos originarios. Pero se puede hablar sobre la totalidad de los pueblos originarios como “estudiantes” de dicha “escuela” porque “toda su cultura, educación, tradición y espiritualidad” están orientadas a la realización de sus miembros en el “Gran Hombre” para lo cual es imprescindible “realizar” esa mente.

En el aforismo mapuche no hay mucha lógica para quien no pertenece a esa visión-sentimiento, porque la primera parte “es preocupación por lo que le pasa al hermano” a continuación “dos enseñanzas-sentencias” y al final el salto a lo “insólito, a la ruptura total de cualquier esquema mental” puesto que todo se resuelve con el observar una lagartija y escuchar el murmullo de un arroyo. Absolutamente zen ¿verdad?.

Este “Abuelo” es obvio que tuvo una percepción interior que zanjo toda duda y ansiedad mental que pudiera hacerlo sufrir, lo que además demuestra que su percepción interior no admite enfoques que contenga una teoría de consecuencia evidente y razonada, ya que se encuentra ausente por completo la lógica. La invitación al “hermano” es que renuncie por completo a toda especulación intelectual y se “abandone”, con suficiente coraje moral, a hundirse en lo desconocido que está más allá del conocimiento racionalista-relativo: “Abre tus propios ojos”.

La visión perceptiva invita a liberarse de la rueda del dolor y sufrimiento pero no destruyendo el cuerpo donde está enraizada la mente confusa, sino modificando la misma. O sea, se trata de modificar la “Weltanschauung” (visión del mundo) y como consecuencia la transmutación de nuestra “Nedwen” (energía) que juntas logran que florezca “Yerpun” (vencer la muerte que se lo lleva todo, perder el miedo a la muerte) lo que logra liberar por completo el “Am” (el alma). El hermano se impone como meta lo conocido; tener dignidad, ser honesto, bueno, y exteriormente; absolutamente libre. Cuanto más se esfuerce en llegar a la meta, más claridad tendrá sobre el fin último: lo desconocido… lo que está más allá de los sentidos, fuera de los sentidos.

Como podemos ver el “ser indígena” es una forma de vida que solo se puede comprender en “el ser así”, en el poder vivir más allá de las palabras. Como nuestro placer es “vivir en y con las palabras” hemos dado un endiosamiento especial a estas y ello nos impide ver que el conocimiento conceptual no contiene ni produce por sí mismo virtud alguna; compasión, dignidad, honestidad, bondad, humildad, claridad en el pensar ni inteligencia; ellas solo florecen de la realización en la sabiduría.

El endiosamiento del pensamiento nos llevo a perder por completo lo que somos y a la consecuente crisis de identidad, puesto que al suplantar al pensar perceptivo de los pueblos originarios por el racionalismo de la ilustración europea, tuvimos también que despreciar toda su cultura, tradición, espiritualidad y arte propio que constituyen nuestros orígenes. La negación de nuestros orígenes solo obedece al prejuicio, la vergüenza y el querer ser lo que no somos: europeos. Las preguntas básicas y esenciales ¿Por qué desconocemos y rechazamos el pensar-visión-sentimiento de “los primeros”? ¿Por qué aceptamos sin rebelión alguna, el pensamiento ajeno, el pensar de “otros”, el pensar extranjero? ¿Por qué la vergüenza al pensar americano, al pensar propio, al pensar no imitativo? El pensar extranjero ¿ha demostrado ser un mejor pensar, de nivel superior o más inteligente?  El pensamiento Americano es un pensar sin estructura, esquema, método, ni sistema filosófico, es más bien un pensamiento “ordenadamente anárquico” que se sustenta y nace del sentir no de la razón, por ello no es un pensar propiamente dicho, es más bien “una visión sensitiva” que muestra “toda” la realidad como si estuviera resumida en una fotografía. El observador luego puede explicar la foto con un verso, un poema, un mondo, un aforismo o de manera más extensa si es necesario.

El pensamiento racionalista europeizante de la ilustración se encarga de decirle al hombre “en que debe pensar”, el pensar americano enseña al hombre a “como pensar”. Esta separación surge por el tipo de fuente desde el cual nacen el pensar europeo y el pensar americano original, que son a saber:

-Pensamiento Perceptivo: piensa al hombre como totalidad indivisa.

-Pensamiento Racional: piensa al hombre como fracción y para ello crea teorías y disciplinas intelectuales que son “especialistas” en cada fracción.

-P.P: Desde lo que es ve al mundo.

-P.R: Desde una idea ve al mundo.

-P.P: Transformación del hombre para transformar la sociedad.

-P.R: Transformar la sociedad para que se transforme el hombre (la historia lo desmiente).

-P.P: Visión y acción de la inteligencia ante “lo que es”

-P.R: Reflexión y análisis de la memoria, que convierte a lo que es en idea.

-P.P: Es “captativo”.

-P.R: Es interpretativo.

-P.P: Comprensión perceptiva.

-P.R: Entendimiento intelectual.

-P.P: “Sin-tesis” sobre la realidad.

-P.R: Síntesis (relativista determinista) sobre la realidad.

-P.P: Acción desde la inteligencia; Espejo.

-P.R: Reacción desde la memoria; Espejismo.

-P.P: Pensamiento aplicado a lo práctico.

-P.R: Pensamiento aplicado a lo analítico.

-P.P: Percepción instantánea.

-P.R: Análisis conceptual.

-P.P: Conocimiento directo: sabiduría.

-P.R: Conocimiento indirecto: intelectualidad.

-P.P: Se relaciona con el silencio, la inteligencia y el ver lo que es como es.

-P.R: Depende de la información guardada en la memoria, los intereses intelectuales, psicológicos, emocionales y materiales.

-P.P: Es humilde: enseña.

-P.R: Es culto: aconseja.

-P.P: Es visión, no es pensamiento, pero usa al pensar racional para comunicar.

-P.R: Es puro pensamiento, es el parloteo incesante de la mente que usa el pensamiento para “convencer”.

-P.P: Es la inteligencia “viendo” el hecho tal cual es. Es ver desde la inteligencia.

-P.R: Es la respuesta de la memoria.

-P.P: Visión, percepción, intuición, sensibilidad; luego lógica, razón.

-P.R: Lógica, racionalidad; luego análisis, conjeturas, teorías, doctrinas, creencias.

-P.P: Tiene la enseñanza, la sabiduría.

-P.R: Tiene la ciencia, la filosofía y la ideología.

-P.P: Aprender.

-P.R: Adquirir conocimiento.

-P.P: No transforma los hechos en ideas.

-P.R: Transforma todos los hechos en ideas.

-P.P: No puede existir, ni se proyecta en el tiempo psicológico (pasado-futuro)

-P.R: Solo puede existir en el irreal tiempo psicológico (pasado-futuro)

-Visión perceptiva es pensar, sentir y actuar sin fisuras; es Ser.

-El pensar racionalista permite pensar una cosa, sentir otra y hacer otra.

*La sociedad no es dividida por “el o los hechos”. La división, conflicto, confusión, enfrentamiento y guerra comienza cuando el pensar racional convierte los hechos en ideas.

 

**************************************************

 

La erudición tiene como tendencia la abstracción y el conceptualismo, lo que oscurece por completo la percepción, la sensibilidad, que es básicamente necesaria para ver la realidad, el mundo, tal cual él es. Es un hecho que la mentalidad sensitiva, la visión perceptiva, encara realidades concretas y experiencias reales. Es otro hecho que el genio perceptivo no necesita tanto el auxilio del conocimiento y del intelecto como de la riqueza de la vida interior. El pensar perceptivo deja de lado los asuntos filosóficos e ideológicos y se satisface con “explicaciones” extraídas de las propias experiencias internas, de manera que en cualquier mente que se agite pensamientos e imaginaciones especulativas, la intuición, sensibilidad o percepción deja de ser abrupta e instantánea, de manera que cuando los pensamientos son convertibles y la mente ingresa en el “parloteo interno incesante”, la esencia del pensar perceptivo se muta instantáneamente en racionalista.

Ante esto se puede llegar a pensar que percepción y sabiduría pueden ser separables pero en realidad son una sola cosa y no dos. Percepción es sabiduría y sabiduría es percepción. Percepción es el Cuerpo de la sabiduría, la sabiduría es el Uso de la percepción, lo cual es la esencia de la “naturaleza”, fuera de la cual no puede existir la sabiduría. La sabiduría es “naturaleza”. Esta “naturaleza” encuentra su propio “ser” cuando se ve a sí misma y dicha visión solo es posible mediante la sabiduría.

Ser es estar, es estar siendo; no es un producto acabado, es estar siendo de instante en instante. Es la presencia en las cosas que se hacen, se ven o se sienten; ello es visión desde la naturaleza. Esto significa que cuando la “visión desde la naturaleza” no tiene relación con un interés especifico de la mente, que puede racional, lógica o relativamente definirse como algo, es una “visión desde el no-pensamiento”. Como esta es una visión del “no-pensamiento”, entonces esta visión es realmente “la visión”. Desde esta autonaturaleza nace la descripción de lo visto, vale decir “se relata el hecho, se describe”, no se analiza, no se lo convierte en idea. Ello es pensamiento perceptivo, ello es visión perceptiva.

Designo de forma negativa a esta visión como pensamiento perceptivo, en relación al pensamiento racional que sí es pensamiento. El pensamiento perceptivo no existe como y en la forma de pensamiento, como lo que sí conocemos como pensamiento propiamente dicho. El pensar perceptivo es realmente visión perceptiva, sensitiva, intuitiva.

El pensar perceptivo o visión perceptiva está más allá del discurso profano, académico, culto, teológico, erudito. El tratar el tema se debe a cuestiones que surgen de ello, para poder diferenciarlo del discurso racionalista. Si no surgieran cuestiones acerca del  tema para poder diferenciarlos, no habría explicación, de modo que esta “visión-sensitiva-perceptiva” no se sostiene sobre las muletas psicológicas que significan las ideas, los ideales, en fin, los pensamientos, vale decir no tiene pedestal intelectual donde posarse. Para “entender” esta “no-filosofía” de la sabiduría, el hombre precisa una profunda experiencia interior (espiritual) dentro de la verdad de la naturaleza, dentro de la verdad de lo más profundo de su psiquis, de su mente. Visión perceptiva es “no reflexionar” sobre el objeto visto, es como si el que ve estuviera unido, fuera uno con lo visto, no es identificación, es consciencia de sí, es la perfecta “fusión”. Visión perceptiva es una acción activa, que implica el concepto vivido de auto-naturaleza: dignidad, meditación-observación, sabiduría.

Dignidad, meditación-observación, sabiduría, son los tres tópicos que debe practicar “el aspirante” para alcanzar su auto-realización. La dignidad es un precepto elemental a no perder de vista por el estudiante, puesto que de dicha virtud depende el bienestar personal y del entorno. La meditación-contemplación-observación (distintos nombres para designar la armonía mental) es la práctica que permite un estado de claridad en el pensar, luego del aprendizaje sobre el sistema mecánico y automático de pensar, resumido en el parloteo incesante e irrelevante de la mente. La sabiduría es la consecuencia que abruptamente explota en la mente luego de un periodo prolongado de meditación. La sabiduría es la herramienta que penetra dentro de la naturaleza del propio ser.

Sí el “adepto” a “Gran Hombre”, al “Satori”, a la “Iluminación” o a “Huancaquilli”, etc., se aparta de uno de estos tópicos, lo máximo que alcanzara será convertirse en un “especialista” en el elemento elegido.  Si observa solo la dignidad se convierte en moralista; si solo toma la meditación, puede llegar a ser especialista en Samádhi o en poderes psíquicos (chaman, médium, etc.); si opta solo por la sabiduría, después de un vislumbre de ella (no realización) terminan por ser filósofo, analista o líder intelectual. Cualquier “estudiante” que practique uno solo de los tópicos, termina matando la vida y es impulsado inconscientemente a la sectarización donde termina considerando que lo único importante y trascendente es la (su) espiritualidad, posesionándose en un auto mesianismo que lo ciega y le cierra las puertas para comprender que el vivir es una totalidad compuesta por múltiples y diversas disciplinas que acompañan “su espiritualidad”: ciencia, economía, filosofía, política, antropología, ecología, historia, etc., que en mayor o menor medida influencian al ser humano para bien o para mal.

La visión perceptiva (como el pensar original americano) no concibe a la “naturaleza del ser” como el último residuo que se encuentra después de haber penetrado hasta el tuétano el mundo interior. No se trata de ningún “yo” (inferior o superior) especial como lo cree la psicología, ni de algo relativo o relacionado con el espíritu o el alma como lo concibe la tradición católica, de forma que no es algo que pueda pertenecer a categoría alguna de entendimiento intelectual o que pueda ser discutido ni descrito dentro del mundo de relatividades. Se trata mas bien de una “Realización En Sí”; “Uno Es Eso”. No hay dualidad ni dualidades. Para explicarlo en términos del relativismo racionalista, seria como “ser los evangelios caminando por la calle”, seria como vivir una filosofía “de la” vida, no en una filosofía “sobre” la vida. Esta realización es el surgimiento de la consciencia en la totalidad de la mente.

Esta consciencia, que es autonaturaleza, es la transformación de la totalidad de la Mente en Consciencia, lo que es: “hacer consciente al inconsciente”; es convertir al inconsciente en consciente y esta transformación es la realización de la naturaleza interior que conocemos como sabiduría. No hay sabiduría si no hay despertar de la consciencia en el inconsciente, siendo la sabiduría quien se mueve y penetra tanto a la consciencia como al inconsciente. Cuando tenemos un inconsciente autoconsciente, tenemos a la vista la autonaturaleza y esta transformación es el despertar de la sabiduría y como consecuencia la visión sensitiva, perceptiva.

El silencio orienta a la sabiduría hacia el inconsciente y cuando esto sucede es sabiduría propiamente dicha, mientras que en la consciencia ordinaria la sabiduría actúa con la alerta y la observación total puesto que se esta moviendo en el mundo relativo de dualidades. Esto nos permite ver que en la mente del “realizado”, del sabio, del “Abuelo”, se movilizan dos aspectos de la misma: el aspecto de la sabiduría en la no-discriminación y el movimiento de la mente en la discriminación, en la dualidad, en el relativismo. La mente no dualista es la mente normal (mente de niño) pero no común; mientras que la mente dualista es la mente común que arbitrariamente se designó como “la mente normal”. De modo que como queda expuesto, la sabiduría es una espada de doble filo que corta tanto al inconsciente como al consciente ordinario.

La visión perceptiva, la iluminación, el autoconocimiento, la sabiduría, la autonaturaleza, la realización en “Gran Hombre”, la meditación, es no-pensamiento, es no-mente, lo que traducido seria el tener una mente que “tiene pensamiento como si no los tuviera” o como lo dijo un sabio: tener pensamiento y, con todo, no tenerlos. En otras palabras, cuando la sabiduría se mueve hacia el inconsciente “no tiene pensamientos”, pero cuando va (al mercado) al mundo dualista los tiene.

La visión perceptiva (la mente), a pesar de vivir en el mundo de los objetos y las ideas, permanece inocente, intocada, psicológicamente inmaculada. Ve los objetos y observa las ideas, pero no surgen pensamientos reaccionarios ni aditivos, de manera que no abriga falsos conceptos de los cuales surgen las obsesiones, los problemas psicológicos y las dependencias ilusorias. La ausencia de pensamiento permite a esta mente vivir en el mundo de diversidades sin crear dependencia que la manchen, es decir, “vive en el mundo como si no estuviera en él”, ya que todo y cualquier apego crea las obstrucciones que esclavizan a la mente en un punto de vista o a una dependencia psicológica.

La contemplación introspectiva, el retiro en soledad, la meditación, es la escuela del desapego que enseña a desligarse de toda dualidad: justo-injusto, bueno-malo, sabio-ignorante, santo-pecador, pureza-impureza, etc., vale decir, es alcanzar una mente más allá de toda obstrucción. Esta mente es la que se responsabiliza de sus actos y que no arrastra culpa ni condena, ante un error, en su mundo psicológico.

En resumen; la visión perceptiva es autonaturaleza, sabiduría, iluminación, es autoconocimiento porque no es un mero ser sino conocer.