FAMATINA: La República Rebelde II

El pensador piensa sus pensamientos por obra del hábito, de la repetición, de la imitación y de la información guardada en la memoria, lo cual genera ignorancia y dolor. ¿No es un hábito la irreflexión? La percepción alerta, la observación desnuda, crea orden pero jamás crea hábito. Las “tendencias arraigadas” no hacen sino “originar irreflexión”. ¿Por qué es uno irreflexivo? Porque reflexionar es penoso, crea perturbaciones, genera oposición, conflicto, confusión, puede ocasionar que las acciones de uno vayan en contra del patrón de pensamiento establecido (ideal político o religioso). Pensar y sentir de un modo amplio, tornarse lúcidamente consciente de las cosas, “sin opción ni preferencia alguna”, puede llevarnos a profundidades desconocidas, y la mente se rebela contra lo desconocido; por eso se mueve de lo conocido a lo conocido, de hábito en hábito, de patrón de pensamiento a patrón de pensamiento.
La irreflexión que produce el habito de: “si no te sometes a lo que digo estas equivocado”, arrastro a la señora Presidenta al malabarismo de palabras “escuzativo” y para ello uso el conflicto de Malvinas para “no pronunciarse frente a la contaminación indiscutible” que producen las explotaciones mineras a cielo abierto. El problema de Malvinas es, por sobre todo, un problema político, el problema de la contaminación es un problema social-económico. El problema político de Malvinas lo atiende el gobierno, el problema de la contaminación lo atiende obligatoriamente el pueblo por causa del “abandono absoluto de estas banderas por parte de “sus” lideres políticos… nacionales y populares” (¿?). Usar el chantaje de consciencia basándose en el nacionalismo barato (doctrina que ha producido los más crueles derramamientos de sangre no solo en la Argentina, sino en todo el mundo) para “evitar pronunciarse sobre la contaminación” que producen las corporaciones mineras, es como mínimo una resta aritmética contaminante y oximoronica; ¡critico a los ambientalistas por (la supuesta) ausencia de pronunciamiento sobre Malvinas y evito referirme al tema realmente trascendental: ¡El Estilo Autodeterminado de Vivir, de la Salud y Vida del Pueblo “que me arrogo” representar!. Como maniobra política… excelente; como representante del pueblo que dice ser… irreflexivamente mediocre… mezquina, interesada y ruin.
La desgracia que, tarde o temprano, sufren los pueblos “se comienza a engendrar” cuando los lideres políticos y sus partidos están convencido de que su posición es correcta, piensan automáticamente que es la única correcta. Con lo cual supone o da por hecho, que todas las demás son, cuando menos, incorrectas.
Esta suposición se anuda directamente con otra: “lo correcto es verdadero”. Por tanto, quienes consideran que su posición es la correcta automáticamente se piensan poseedores de la verdad. Y si lo que sostienen es correcto y verdadero, además, tienen la razón. Consiguientemente, las otras posiciones son incorrectas, no son verdaderas y quienes las sostienen están equivocados, no tienen razón y no dicen ni practican la verdad.
A partir de aquí, la dinámica social resulta dicotomizada: unos saben y tienen razón, y los demás no saben y no tienen razón. En tal situación, el único camino posible para la unidad con el pueblo (¿?), es decir, para el entendimiento entre los diferentes y sus diferencias será el de la disputa y la confrontación en aras de establecer quiénes “tienen la razón” y quiénes no, quiénes “dicen la verdad” y son los “dueños de la verdad” y quiénes deben aceptarla y someterse.
Por más que se pretenda que esta es una postura unitaria, o que conduce a la unidad en torno a la verdad, se trata de una visión (y práctica) extremadamente sectaria, divisionista, excluyente y absolutista. Entre otros problemas, este tipo de unidad (¿?) -aunque aparenta ser flexible- se sienta en el liderazgo grupal o individual de los dirigentes y por tanto necesita y promueve disciplinamiento y acatamiento (obediencia) a sus decisiones (órdenes). En realidad, estas posturas resultan de confundir la unidad con la reunión de varios movimientos, partidos, organizaciones varias. Pero unirse no es juntarse, requiere de un proceso complejo, consciente y voluntario.
A diferencia de la supuesta “verdad absoluta” de pocos, la “verdad social, progresista o revolucionaria” se construye entre todos los sectores del pueblo, con sus puntos de vista, identidades, perspectivas y objetivos diversos. No pretende abarcarlo todo sino aquello que posibilita -en un espacio-tiempo social, político y cultural concreto- articular una posición colectiva participada.
Difícilmente esto pueda ser comprendido por La Mesías, los apóstoles y los obsecuentes que nos gobiernan.
P.D. Las asambleas de la Rioja no son Asambleas Ambientalistas, son Asambleas Populares que tratan, entre otras cosas, temas ambientales que las afectan.
EL FAMATINA… NO SE TOCA… ¡MIERDA!