Conversaciones con Ramana Maharshi

Un gran grupo de habitantes del Punjab llegaron aquí en una peregrinación especial. Vinieron al Ramanasramam a las 8:45 de la mañana, y se sentaron en silencio largo tiempo. Alrededor de las 9:20, uno de ellos dijo: —Su reputación se ha extendido por el Punjab. Hemos viajado una larga distancia para tener su darsan. Tenga a bien decirnos algo a modo de instrucción.

No hubo ninguna respuesta oral. Sri Bhagavan sonreía y miraba. Después de algún tiempo, el visitante preguntó: —¿Cuál es la mejor —la vía del yoga, de bhakti o de jnana?

Sri Bhagavan sonreía y miraba como antes. Sri Bhagavan abandonó la sala durante unos minutos. Los visitantes empezaron a dispersarse. No obstante, unos pocos de ellos siguieron sentados en la sala. Un discípulo de larga residencia dijo al visitante que Sri Bhagavan había respondido a sus preguntas con Su Silencio, que era aún más elocuente que las palabras. Después de que Sri Bhagavan volvió, el visitante comenzó a hablar un poco. En el curso de sus palabras, preguntó: —Esto está muy bien para aquellos que creen en Dios. Pero los otros preguntan —¿Hay un Dios?

M.: ¿Hay un usted?

D.: Completamente. Esa es la cuestión. Veo ante mis ojos un batallón de soldados que pasan. Por consiguiente, yo soy. El mundo debe haber sido creado por Dios. ¿Cómo veré al Creador?

M.: Véase a usted mismo, que ve a éstos, y el problema está resuelto.

D.: ¿Es eso sentarse silente o leer libros sagrados o concentrar la mente? Bhakti ayuda a la concentración. Las gentes caen a los pies del bhakta. Si eso no ocurre, él se siente frustrado y su bhakti se desvanece.

M.: El anhelo de felicidad nunca se desvanece. Eso es bhakti.

D.: ¿Cómo obtendré eso más rápidamente? Suponga que me concentro dos horas por día. Si intento alargar el periodo al día siguiente, me quedo dormido debido a que estoy fatigado por el trabajo.

M.: Usted no se fatiga en el sueño profundo. Esa misma persona está ahora presente aquí. ¿Por qué debe usted estar fatigado? Debido a que su mente es inquieta y divaga, ella se fatiga, pero no usted.

D.: Yo soy un hombre de negocios. ¿Cómo manejaré mis negocios y tendré también la paz de la mente?

M.: Esto es también un pensamiento. Abandone este pensamiento también y permanezca como su verdadero Sí mismo.

D.: Se dice: Haz tu deber sin ninguna expectativa de resultados. ¿Cómo obtendré esa disposición de mente?

M.: Usted no necesita aspirar ni obtener ningún estado nuevo. Deshágase de sus pensamientos actuales, eso es todo.

D.: ¿Cómo obtendré la bhakti necesaria para ello?

M.: La bhakti es deshacerse de los pensamientos que sólo son extraños a usted (es decir, al Sí mismo).

D.: ¿Qué es la fuerza del pensamiento, el mesmerismo, etc.? Hubo un médico en París llamado Dr. Coué. Era iletrado, pero no obstante podía curar muchas enfermedades incurables por la fuerza de la voluntad. Solía decir: Genere fuerza para curarse a usted mismo. La fuerza está dentro de usted.

M.: Es a través de la misma fuerza de voluntad que ha surgido la sede de todas las enfermedades: el cuerpo.

D.: Se dice también que los pensamientos se manifiestan como objetos.

M.: Este pensamiento debe ser para mukti (la liberación).

D.: Dios debe hacernos capaces de deshacernos de los demás pensamientos.

M.: Esto es nuevamente un pensamiento. Que eso que se ha encarnado haga la pregunta. Usted no es eso debido a que usted es libre de pensamientos.

Otro visitante, de Rawalpindi, preguntó: —El Atman es sin forma. ¿Cómo me concentraré en él?

M.: Deje en paz al Atman que usted dice que es sin forma o intangible. La mente es tangible para usted. Agarre a la mente y ella lo hará.

D.: La mente misma es muy sutil y es también lo mismo que el Atman. ¿Cómo conoceremos la naturaleza de la mente? Usted ha dicho que todos los soportes son inútiles. ¿Cuál debe ser nuestro apoyo entonces?

M.: ¿Dónde se apoya su mente?

D.: ¿Dónde se apoya?

M.: Pregunte a la mente misma.

D.: Yo le pregunto a usted ahora. ¿Debemos concentrarnos en la mente entonces?

M.: ¡Hum!

D.: ¿Pero cuál es la naturaleza de la mente? Ella es sin forma. El problema es desconcertante.

M.: ¿Por qué está usted desconcertado?

D.: Los sastras quieren que nos concentremos, y yo no puedo hacerlo.

M.: ¿A través de qué sastras hemos conocido nosotros nuestra existencia?

D.: Eso es cuestión de experiencia. Pero yo quiero concentrarme.

M.: Sea libre de pensamientos. No se aferre a nada. Ellos no se aferran a usted. Sea usted mismo.

D.: Yo no comprendo dónde apoyarme y concentrarme. ¿Puedo meditar en mi mente?

M.: ¿La mente de quién?

D.: ¿Mi propia mente?

M.: ¿Quién es usted? La cuestión se resuelve entonces completamente.

(Todos se retiraron para almorzar. El visitante regresó a las dos y media de la tarde y siguió con el mismo tema).

D.: El Maharshi aconseja al buscador deshacerse de los pensamientos. ¿En qué debo concentrar la mente después de que todos los pensamientos son expelidos? Yo no veo dónde apoyarme entonces y en qué debo concentrarme.

M.: ¿Para quién es la concentración?

D.: Para la mente.

M.: Entonces concentre la mente.

D.: ¿En qué?

M.: Responda usted mismo la pregunta. ¿Qué es la mente? ¿Por qué debe usted concentrarse?

D.: Yo no sé qué es la mente. Yo pregunto al Maharshi.

M.: El Maharshi no busca conocer la mente. El preguntador debe preguntar a la mente misma lo que ella es.

D.: El Maharshi aconseja que la mente debe ser desvestida de pensamientos.

M.: Esto mismo es un pensamiento.

D.: ¿Qué queda cuando desaparecen todos los pensamientos?

M.: ¿Es la mente diferente de los pensamientos?

D.: No. La mente está hecha de pensamientos. Mi pregunta es ésta: Cuando todos los pensamientos han sido desalojados, ¿cómo me concentraré en la mente?

M.: ¿No es esto también un pensamiento?

D.: Sí, pero se me aconseja que me concentre.

M.: ¿Por qué debe usted concentrarse? ¿Por qué no debe permitir usted que sus pensamientos jueguen libremente?

D.: Los sastras dicen que los pensamientos, cuando juegan libremente, nos llevan al extravío, es decir, a las cosas cambiantes e irreales.

M.: Así pues, usted no quiere ser conducido a las cosas cambiantes e irreales. Sus pensamientos son cambiantes e irreales. Usted quiere aprehender la Realidad. Eso es exactamente lo que yo digo. Los pensamientos son irreales. Deshágase de ellos.

D.: Ahora comprendo. Sin embargo, hay una duda. «No puedes permanecer inactivo ni un segundo». ¿Cómo puedo deshacerme de los pensamientos?

M.: La misma Gita dice: «Aunque todas las acciones tienen lugar, yo no soy el hacedor». Es como el sol con las actividades del mundo. El Sí mismo permanece siempre sin-acción, mientras los pensamientos emergen y se sumergen. El Sí mismo es Perfección; es inmutable; la mente es limitada y cambiante. Usted sólo necesita arrojar sus limitaciones. Su perfección queda así revelada.

D.: La Gracia es necesaria para eso.

M.: La Gracia está siempre presente. Todo lo que se necesita es que usted se entregue a Ella.

D.: Yo me entrego y suplico para que, incluso si me pierdo, sea llevado a Ella a la fuerza.

M.: ¿Es esto entrega? La entrega, para ser completa, debe ser incuestionable.

D.: Sí, yo me entrego. Usted dice que debo bucear en el océano del Sí mismo como un pescador de perlas en el mar.

M.: Debido a que usted está pensando ahora que está fuera del océano de la Consciencia.

D.: Yo practico el pranayama. Ello genera calor en el cuerpo. ¿Qué debo hacer?

M.: El calor desaparecerá cuando la mente obtenga la calma.

D.: Eso es cierto pero es muy difícil.

M.: Éste es nuevamente un pensamiento, el cual es un obstáculo.