WOODY ALLEN A LOS 75

EL RETRATISTA DE LA NEUROSIS URBANA:…

Es uno de los más influyentes directores contemporáneos. Su particular humor y sus lúcidas postales de las relaciones humanas le valieron el aplauso de la crítica y del público…
Los años parecen no pasar para este pequeño geniecillo del mundo del cine, que no da señales de bajar su ritmo de filmación, oscilando siempre entre la comedia, el drama y los toques de melancolía, todo salpicado con las abundantes reflexiones de un amante del psicoanálisis.
Hoy, al cumplir 75 años, Woo-dy Allen sigue generando noticias y estrenando películas. Es inminente el arribo local de su film Conocerás a un extraño, con Anthony Hopkins, Naomi Watts y Antonio Banderas, mientras resuenan rumores de una producción en la ciudad de Berlín, ahora que las grandes capitales del mundo descubrieron el valor turístico de contribuir a sus rodajes.
Y justamente fue el propio Hopkins, en una de las recientes  entrevistas de promoción de su película con Allen, quien dio en el clavo al tratar de explicar el atractivo y vigencia de este director: “Es un emblema de gran parte de la cultura popular estadounidense, de la misma manera que Clint Eastwood es una figura icónica. Cuando la gente habla sobre cuál es su película favorita de Woody Allen, siempre da explicaciones muy personales y sentidas.”
Según este hombrecito de 1,65 metro de altura, su producción imparable se debe sencillamente “a que tengo un montón de ideas, algunas buenas y algunas menos buenas, pero yo igual las filmo”.
Una particularidad en la vigencia de Woody Allen es que sus rodajes son muy codiciados por los actores. Todos quieren trabajar con el enigmático hombre que durante décadas le declaró su amor a Nueva York y ahora comenzó a mudar su mirada hacia otras metrópolis. Gemma Jones, otra de las actrices que convocó para su nueva película, asegura que jamás imaginó que fuera posible trabajar con él. “Hice una prueba de cámaras y luego leí dos escenas con el director de cásting –dice– hasta que me enteré de que me dieron un papel. ¡Ya me había sentido realizada leyendo el guión!”
Parte de su hechizo radica en su estilo minimalista y la manera contundente en que sabe exactamente lo que quiere. “Tardé un poco en acostumbrarme a eso –admite Jones–, porque en definitiva es maravillosamente honesto. No le interesa el pasado del personaje ni sus motivaciones, sino que simplemente da por sentado que trabaja con actores profesionales que hicieron los deberes. No quería que le contara mis ideas, sino que me pusiera a actuar, mientras que otros directores son mucho más comunicativos. Pero en el fondo me dio mucha seguridad saber que confiaba en mí.”
Anthony Hopkins dio su explicación sobre una constante en los guiones de Allen, donde hombres mayores se relacionan con chicas jóvenes. “¡Sus historias son divertidas porque son situaciones tan patéticas! Woody es muy lacónico al hablar de la vejez; me acuerdo que hace poco le dijo a un periodista que todo empeora y uno se marchita hasta morir.”
En una reciente conferencia de prensa, Woody Allen dio algunas poco habituales definiciones sobre su estilo de trabajo y reflexiones actuales.

SOBRE LO COMPLICADO QUE ES ESCRIBIR UN GUIÓN. Todas las películas son difíciles de hacer. Ninguna es fácil. Todas vienen envueltas en dudas y ansiedad. Sabés que iniciás el rodaje y pensás que vas a hacer El ciudadano o Ladrón de bicicletas, que va a ser la cosa más grande que el mundo jamás haya visto, ¡y cuando luego están en la instancia de edición sólo querés que la gente se quede sentada hasta el final y no se levante de la butaca! De pronto, todas esas grandiosas ideas previas parecen haber caído en situaciones de compromiso e intentás poner la escena final en el comienzo o cortar escenas de algunos personajes. ¡Termina siendo una lucha para que la película sobreviva! Así que siempre es complicado. Creo que la última vez que no tuve problemas fue con Match Point, donde tuve una inusual racha de buena suerte, pero fue algo atípico, porque todo cayó perfectamente en su lugar, como un rompecabezas. Las demás han sido extremadamente difíciles.

SOBRE LO DIFÍCIL QUE ES HALLAR EL AMOR. Desde que tenía unos 20 años que sé que encontrar el amor es cuestión de suerte. Creemos que lo podemos controlar y pensamos que sabemos lo que estamos haciendo, pero en gran parte depende de la suerte, y si sos afortunado vas a tener una relación feliz y duradera. Si no sos afortunado, todas las razones lógicas del mundo no parecen tener sentido. Así que te encontrás con alguien, te atrae y si las exquisitas neuronas del cerebro se mezclan apropiadamente pueden surgir cosas maravillosas. Uno no tendría que trabajar con esfuerzo en las relaciones; no es como esas máquinas de ejercicios donde uno parece estar subiendo una colina. ¡Tiene que ser placentero! Pero es difícil ganarse la grande y tener suerte.

SOBRE ENVEJECER. Es cada vez peor. No veo ninguna ventaja en envejecer. Te vas achicando, parecés decrépito, perdés tus facultades, tus compañeros mueren y te quedás sentado en una habitación, babeando. Y no le veo perspectivas a una resurrección, así que es una situación definitivamente mala. Como dice Anthony Hopkins, “Es como un chiste, ¡pero sin remate!” Es una pesadilla, y yo descubrí que lo mejor que puedo hacer es distraerme. Así que uno va al cine, se mete en relaciones de pareja sin sentido, y el resultado no afecta en absoluto el gran esquema del universo. Mirás un partido de Roger Federer y hacés todo ese tipo de cosas para distraerte de pensar en el alto y oscuro hombre extraño que viene a buscarte, por más que comas de manera saludable