ZEN RINZAI: Enseñanzas – I

SHIKANTAZA Y EL KOAN:…
Entrevistador. ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre el “shikantaza” y la  práctica del koan?
Roshi: Ambas son práctica de zazen. El “shikantaza” se puede practicar de manera individual, incluso sin un guía o una Sangha. Para esa práctica se requiere de una gran fe, una convicción completa de que, “Todos poseemos Naturaleza Búdica”. Ese es el fundamento de esa práctica. Pero mucho creen que “shikantaza” es un método de meditación. Shikantaza no es un método. Se trata de un efecto, un resultado, un subproducto de una experiencia: el Kensho. Si no se ha tenido esa experiencia, ¿Cómo un estudiante tendrá esa fe, una firme convicción de que “posee naturaleza Búdica” si él mismo no ha tenido esa realización? En la práctica del koan se parte de una duda, una pregunta, un interrogante, ¿Qué es esto? ¿Quién soy? Es exactamente lo contrario del shikantaza, que requiere de “gran fe”. Así mismo, para practicar el koan se requiere la guía de un maestro, con frecuentes encuentros diarios, con rechazos, indicaciones, aliento y desde luego aprobaciones. Sin esa importante ayuda no es posible ni se debe pensar en practicar este método de manera personal. Logrado el kensho, el estudiante habrá conocido su propia naturaleza Búdica, cómo ella se manifiesta. Como se puede ver, se trata por lo tanto de una valiosa e importante experiencia. Esa es la razón por que el Rinzai enfatiza la realización de Kensho. Se trata de diferencias muy claras.

EXPERIENCIA DE KENSHO

Entrevistador. ¿Cómo sabe usted si un estudiante esta experimentando el Kensho o ya lo ha conseguido?
Roshi: En cuanto lo veo, de inmediato se si se encuentra cerca o si ya ha  logrado el kensho o realización. Se trata de una experiencia más allá de las palabras. Así mismo, como permanezco cerca de mis  estudiantes, noto sus cambios y sus avances.  Su forma de caminar cambia, sus pasos son más seguros y firmes. Se expresa de manera clara, precisa y directa. Su rostro se vuelve vivaz y alegre. Mirada franca, ojos brillantes. En  la  vida diaria se  ve más  humilde, pero  lleno  de dignidad. Fuerte, vigoroso, pero suave y gentil. Interesado por todo,  pero no preocupado. Quieto  y tranquilo, pero lleno de vitalidad y energía. Se aprecia  calidez,  generosidad  e integridad. Como puede ver, el  kensho se aprecia en el mundo de cada día, en  situaciones humanas y cotidianas. Este es una ventaja de permanecer en un monasterio. Durante un día son muy variados los momentos y puntos de encuentro entre los estudiantes laicos, monjes y el maestro.

ZAZEN Y EL KENSHO

Entrevistador: ¿Qué diferencias existen entre el zazen antes del kensho  y el zazen después del kensho?
Roshi: tal vez una historia nos ayude a aclarar este punto. Una vez Ummon Bunen Zenji, reunido con sus monjes, les planteó la siguiente pregunta: “No deseo que me digan nada antes del 15 de Febrero. Quiero que me hablen después del l5 de Febrero”. Los monjes se miraban unos a otros. Nadie pudo responder la pregunta. Entonces Ummon, se respondió a si mismo, “Nichi Nichi Kore Kojitsu: Cada día es un hermoso día.” En China en aquellos años se usaba el Calendario Lunar, que tiene 30 días. Los primeros 15 días, la luna está en creciente. A partir del día 15  es luna llena. La pregunta, “No digan nada antes de la luna llena, digan algo después de la luna llena,” tenía un significado oculto. La luna llena ha sido desde siempre, símbolo de la  Iluminación. Por tanto la pregunta de Ummon era: “no deseo que digan nada antes de la Iluminación.  Digan algo después de la iluminación.”Viendo que nadie respondió, Ummon dijo, “Cada día es un hermoso día.” Antes de la iluminación, unas veces estamos contentos, otras veces tristes. Unas veces dudamos, otras veces estamos seguros. Hay días en que todo se ve con claridad, otros días todo es pura oscuridad. Así es la vida antes del kensho. ¿Que sucede después del kensho? Superadas las categorías, el dualismo, los apegos, las distinciones “bueno –  malo”, “me agrada – no me agrada,” “justo – injusto,” al haberse trascendido esas distinciones dejan de tener sentido. Sin importar como cambien las cosas, “Cada día es un hermoso día.” A partir del kensho seremos más libres, aceptaremos mejor las cosas tal como ellas vengan. Lo alegre o triste será aceptado de manera ecuánime. Dejaremos de vivir a merced de los inevitables cambios. Seremos dueños de nuestra vida. Un sentimiento de aceptación, desapego, serenidad y equilibrio guiará nuestras acciones, nuestras relaciones. Seremos capaces de perdonar, aceptar el paso del tiempo. Los momentos difíciles serán tomados como desafíos, situaciones para probarnos a nosotros mismos.