VISLUMBRANDO EL AMOR

Por Horacio Casse:…

De poco sirve hablar sobre el Amor, pues lo imperdible es poder vivirlo. Por tal motivo, lo hasta aquí analizado ha intentado más bien eliminar pistas falsas, es decir, puntualizar todo lo que no es Amor, para poder despejar el camino. Y así, tras un largo y sinuoso proceso de descarte, vislumbrando al Amor terminamos llegando a la trilogía Mente Profunda, el Presente Continuo, y el Amor brillando allí.

Esto marca un límite infranqueable para todo análisis intelectual, pues cada una de estas realidades es un misterio en sí misma, donde la Mente Original es la esencia medular del ser humano, un misterio inescrutable. A su vez el presente continuo es otro gran misterio llamado Eternidad. En cuanto al Amor, éste tercer misterio abriga una particularidad cautivante: podemos acceder a vivenciar su esplendor en cada una de sus dimensiones de pureza.

Se va delineando que estos misterios están íntimamente entrelazados entre sí, por lo que, en conjunto, conforman un Misterio de orden superior. Lo maravilloso en éste triple Misterio es que los humanos somos parte de él, y, por ende, podemos acceder a vivenciarlo. Lo arduo es que llegar a vivirlo involucra una situación límite, un todo o nada: O nos zambullimos hacia ésta misteriosa trilogía (más bien, nos “dejamos raptar” por ella), o bien seguimos empantanados en la cambiante ficción que genera nuestra psiquis (verbigracia, nuestra mente inmadura). Un todo o nada, literalmente.

En el contexto de ésta disyuntiva puede comprenderse la precisión del vocablo sánscrito maya, “ilusión”, más bien como “espejismo perceptivo”. Nótese que nuestro intelecto aborrece los misterios, pues, ante ellos, lógico sería que los reverencie, cosa que el intelecto jamás hace, pues su naturaleza (la “mente inmadura”) es comandar a cualquier costo, “decretando” la realidad según su antojo, construyendo espejismos mentales, sean agradables o desagradables.

El grado de ficción – maya – de nuestra “visión” intelectual es mayor cuando situada ante realidades espirituales. Por caso, admitimos como real a la “magia negra” (brujería, vudú, etc.) con la misma firmeza conque negamos la existencia de “magia blanca” (misericordia en acción), descalificándola como “esoterismo”.

Reversión de roles en éste todo o nada. Según nuestro intelecto, nuestra imagen conceptual sobre la realidad es lo “verdadero”, pretensión que se disuelve en el presente continuo – dominio de la Mente Profunda y el Amor- donde el intelecto no tiene alcance y, por ende, no puede actuar ni en contra ni a favor.

Poniendo las cosas en su lugar, ¿Cómo es esto de Todo o Nada?

Veamos más de cerca a los polos en la disyuntiva:

Si entregásemos nuestra conciencia a nuestra Mente Profunda (ese reservorio de infinita pureza y claridad llamado “Corazón”), nos habremos sumergido en el presente continuo, un dominio donde el Amor abrumará todo el contenido de nuestra estructura psíquica. Por ello, tal estado será un “Todo” integral, y lo será en modo absoluto.

En cambio, si anclados en el vaivén de nuestra psiquis, allí reinará nuestro intelecto y todo elemento que éste administra: interpretación, conceptos, ideas, juicios, memoria episódica (y dentro de ésta, la memoria traumática, la feliz, la melancólica, etc.), mas todo impulso que provenga de nuestro subconsciente, además del largo tren de “valores” y expectativas personales, por lo que nuestra mente resulta arrinconada en proyecciones de tiempos pasados, al que pertenecen todos y cada uno de los elementos mencionados. Por ello, éste estado es un “Nada” rotundo, apenas si animación psíquica surrealista – maya – toda vez que sea cotejado con la totalidad del Aquí y Ahora.

Así, la disyuntiva se reduce a: O bien posicionar nuestra mente en la infinitud del instante presente, o bien dejarla vagar con proyecciones de nuestro pasado que nos dan “interpretaciones” sobre el momento actual, postura mental que recibe el ingrato nombre deparanoia, literalmente “entubado por fuera” o “tubo lateral”, en griego.

En términos de conciencia, éste Todo o Nada marca el abismo que separa alrealismo del surrealismo, donde lo primero es existencia vivencial y lo segundo es un estado de alienación perceptiva dada por el anacronismo habitual (“mente inmadura”) de nuestra psiquis, cuyo funcionamiento nos mantiene “entubados por el costado” de la realidad (la ingrata para-noia), así impidiéndonos gozar el Amor y toda la frescura que cada instante nos ofrece. Pudiendo vivir la vida, nos la perdemos pensándola

He aquí la infamia de psicólogos, neurólogos, y pedagogos que entronizan la falacia de Facultades Cognitivas. Por cierto, sabemos los elementos de nuestro pasado, pues podemos reconocerlos en todo momento. Pero esto involucra reconocer aquello que ya está en nuestra memoria (sea por experiencia, sea por aprendizaje), por lo que se trata de una aptitud estrictamente recognitiva y no cognitiva. Tremenda falacia aquí.

En cambio, al instante presente nunca podremos reconocerlo (porque jamás lo hemos vivido), ni siquiera nos es posible conocerlo, pues tan pronto como hagamos uso de nuestro intelecto para analizarlo, ese instante ya habrá desaparecido. En suma, el instante presente solamente puede captarse por vivencia existencial instantánea, ésta inaccesible – e incomprensible – para los modos cognitivos (recognitivos) comunes.

Pues bien, si de vislumbrar al Amor se trata, solo lo hallaremos vivenciando nuestra existencia en el presente instantáneo. Fuera de éste rango, siempre habrá Amor inexhaustible, pero… pero escapará a nuestra participación.

Ante esto, surge un racimo de cuestionamientos:

¿Cómo es posible que una herramienta tan necesaria como el intelecto se adueñe de nuestra percepción tan plenamente, y ello hasta el punto de dejarnos ciegos ante la realidad instantánea?

¿Acaso no hay señales de alerta sobre tal ensoñación (mente inmadura; maya) y su efecto francamente autista, dislocante, sobre nuestra percepción?

Y, por otro lado, ¿Tan escaso “prestigio” tiene el Amor como para que tan pocos sean los que indagan sobre cómo hacer para ir a su encuentro?

La base de ésta problemática no proviene del ser humano, maravilla de la Creación, y, además, un formidable creador por sí mismo.

El verdadero origen del problema es intrínsecamente cultural, sin vueltas.

Durante su evolución cultural, la Humanidad ha tenido gran diversidad, pero los modos gregarios vienen siendo únicamente dos: la sociedad tribal (hoy casi extinta) de los pueblos originarios, y la sociedad feudal bajo regencias opresoras que, por más que se llamen “teocracias”, “democracias”, o “socialismos”, son tiranías sin control.

En las sociedades tribales, el desarrollo del mundo interior de cada individuo era propiciado al máximo por intercesión del chaman y/o jerarca, pues la supervivencia de la tribu dependía de la excelencia de cada uno de sus escasos miembros. Mientras más sabio y consustanciado con la Naturaleza resultase cada uno, fuese en las artes de cultivo, caza, sanación, predicción meteorológica, arquitectura, o fortaleza física para defensa, tanto mejor destino tendría el grupo tribal.

En parte obligado por las circunstancias, en parte por virtud propia, y por sobre todo, incitado por el jerarca o chamán, cada miembro de la tribu estaba arrojado a vivir en el Aquí y Ahora, hecho que les dotaba de un extraordinario sentido de gratitud hacia el prójimo y hacia el entorno natural, postura hoy desconocida.

Analfabetos y primitivos, sí, aunque “vivientes” en vez de “pensantes”.

Pero el mundo “civilizado” que hoy conocemos arrasó con todo aquello.

Vinieron las sociedades bélicas, las teocracias, los imperios, las invasiones, la reducción a la esclavitud, y toda forma de sometimiento al prójimo, atributos que dan forma a la sociedad feudal que hoy vivimos, donde el individuo es minimizado hacia el rol de mero “habitante”, donde un país americano es el comisario global, y las naciones más ricas de Europa – Noruega, Suecia, Holanda, Dinamarca, Bélgica, y España – aun hoy colman de riquezas, honores, y exención impositiva a reyes, princesas y príncipes, tal cual en la cruel Babilonia de hace 2.700 años, o en Egipto 4.400 años atrás.

Bajo este esquema feudal opresivo, al individuo solo le queda usar su capacidad intelectual lo más astutamente posible, sea para mejor someter (Descartes, Kant, Hegel, Wundt, Freud, etc.,), sea para mejor sobrevivir como vasallo en el feudo de turno.

En tal contexto, de ninguna manera puede extrañarnos que cuestiones esenciales como el Amor, altruismo, Eternidad, Mente Profunda, etc., hoy sean consideradas como desvaríos inalcanzables, o, a lo sumo, como “buenas expresiones de deseos”.

Pero entonces,

Life is just what happens to you,
while your busy making other plans.

John Lennon, Beautiful boy

La Vida es simplemente eso que te está aconteciendo

mientras estás muy ocupado haciendo otros planes.

Sin embargo, el Amor es más fuerte que toda nuestra necedad.

Y si no procuramos ir a su encuentro, se nos puede aparecer de imprevisto.

1 comment for “VISLUMBRANDO EL AMOR

  1. Ricardo
    14 Agosto 2010 at 16:21 pm

    Horacio, nada puedo aportar a tu escrito, pues no he vivido lo nuevo, esa eternidad del momento, pero me parece un lúcido aporte, un buen ordenamiento de las dos vidas que se pueden vivir. El problema es que se nos dice que podemos elegir, o vivir en el pasado (el intelecto y su depósito de recuerdos)o dejarnos arrastrar a la vivencia del eterno presente, sin análisis posible. Pero los que vivimos en el recuerdo nos sumergimos allí desde la inconsciencia mas feroz, cuando éramos tan inocentes que nos deslumbraba el intelecto. Y este, tan sutil como hábil, construyó una serie de muros hasta ahora infranqueables para poder vivir. Mientras tanto, vagamos en un laberinto de ideas añejas, las que confundimos con la vida de verdad. Si bien es cierto que no existen técnicas ni disciplinas para encontrar la salida, la solución intelectual es fácil: hallar esa salida. Si se nos dice que no existe un cómo, no hay un camino, una estrategia, y lo único que conocemos es la planificación, el estudio, la disciplina, el entrenamiento, ¿cómo vamos a lograrlo?. Y no me digas que no hay nada que lograr, porque los que han realizado, lo han logrado…Un cariñoso abrazo, con mucho cariño
    Ricardo

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