MITOLOGÍA AFRICANA

DOS MITOS DE LA LITERATURA AFRICANA:…..

Antes de que la FIFA decidiese poner de moda África, este continente tenía una historia que es posible rastrear a través de la mitología. Descubrimos dos de los mitos más populares de esta tradición: el del rey justo Sundiata Keita y el de Shangó, el dios guerrero.


Indagando en la historia africana legada de la tradición oral, descubrimos un mundo vasto y rico comparable con el de la mitología griega o india. Las grandes figuras que, con el tiempo, se han convertido en santos o deidades, nacen de momentos claves de la historia de sus pueblos. Sundiata Keita, el fundador del Imperio de Malí, y Shangó, el cuarto rey del antiguo Oyó (actual zona de Nigeria) son algunos de esos grandes personajes históricos que han ido convirtiéndose en figuras míticas a través del tiempo.

El mito de Sundiata Keita: el León de Malí

Con la figura de un niño tullido surge el mito de Sundiata Keita a principios del siglo XII en el Imperio de Malí. Nacido de la segunda esposa de un poderoso monarca, el joven fue apartado del poder y condenado al exilio por un entorno hostil y receloso.

Desde muy pequeño, Sundiata demostró una gran capacidad de superación, se entrenó en el uso de armas específicas y se le atribuyeron grandes poderes mágicos al recobrar el uso de sus dos piernas. Sin embargo, la historia de Sundiata Keita no se detiene aquí. Demostrando una fuerte voluntad y una visión de futuro, el muchacho reunió a todas las poblaciones vecinas y organizó una expedición con la idea de recuperar el poder. Su ambición y capacidad de persuasión le permitieron elaborar una coalición inédita que terminó aplastando al rey que le había apartado del poder.

La victoria de Sundiata Keita le valió el nombre de León de Malí y facilitó la creación de uno de los imperios más prósperos del África Occidental. Tras ser proclamado Mansa (rey absoluto), el reino conoció un largo período de estabilidad. El monarca es recordado hoy como una figura emblemática de los tiempos de oro. De su período de poder se destaca también su sabiduría, perspicacia y tolerancia, que favorecieron la coexistencia pacífica del islam y del animismo.

Con el tiempo, la tradición oral y los griots (historiadores tradicionales del oeste africano) pusieron énfasis en los poderes del apreciado rey que supo superar las peores fatalidades transformándolo en un mito sinónimo de las mejores empresas. En la actualidad, el mito de Sundiata Keita alude al valor y la eficacia de los gobernantes que apuestan por la unión, el diálogo y la justicia.

Shangó, el dios del trueno y de la guerra

El mito de Shangó, famoso en la mitología yoruba, nació aproximadamente en el siglo X con la figura del cuarto monarca del antiguo reino de Oyó (en el actual Estado de Nigeria). Era considerado un rey tiránico y guerrero, causante de numerosos conflictos bélicos. Por eso, dos de sus ministros se aliaron para apartarle del poder y, en una lucha despiadada, Shangó tuvo que huir al bosque para refugiarse. Presa de la humillación y del destierro, el monarca depuesto decidió ahorcarse y, desde entonces, por medio de la tradición oral, el mito fue creciendo hasta adoptar el aspecto de un dios temible, representante de los relámpagos y de las tormentas. Las leyendas cuentan que, pese a su tentativa de ahorcamiento, Shangó nunca murió, sino que retomó su lugar en el firmamento y, desde ahí, vigila a la humanidad.

Alguno de los elementos que alimentaron este mito es la posición geográfica del reino de Oyó (en Nigeria). Según las estadísticas, es uno de los sitios del planeta en el que cae mayor número de descargas eléctricas por milla cuadrada. De ahí que se relacionara el miedo causado por la naturaleza con la figura despiadada del tirano depuesto y se acabara creando una divinidad belicosa y amenazante. Más adelante, los esclavos yorubas trasladados a Cuba y Brasil siguieron refiriéndose a Shangó como una divinidad del trueno y lo integraron en sus creencias sincréticas. En la santería cubana, no obstante, Shangó se ilustra como uno de los santos (orishas) más populares, caracterizado por la virilidad, los rayos, el fuego y la danza.

JOHARI GAUTIER CARMONA / BARCELONA