AMBICIÓN Y PROGRESO

I: Si todas las ambiciones son estúpidas, entonces ¿cómo puede progresar el hombre?:…..

R: ¿Sabe usted lo que es el progreso? Bien, tenga paciencia y examinémoslo despacio. ¿Qué es el progreso? ¿Ha pensado alguna vez al respecto? ¿Es progreso cuando usted puede ir a Europa en pocas horas por avión en lugar de que le tome una quincena yendo en barco? La invención de medios más rápidos de transporte, el desarrollo de armas más grandes, de mayores y mejores medios de destruimos unos a otros aniquilando a miles de personas con una sola bomba atómica en vez de derribarlas una por una con flechas; esto es lo que llamamos progreso, ¿no es así? Éste ha sido, pues, el progreso en el sentido tecnológico, pero ¿hemos progresado en alguna otra dirección? ¿Hemos terminado con las guerras? ¿Es la gente más bondadosa, más amable, más generosa, más reflexiva, menos cruel? No tiene que decir “sí” o “no”, mire simplemente los hechos. En lo científico y en lo físico hemos logrado progresos enormes, pero internamente estamos atascados, ¿verdad? Para la mayoría de nosotros, la educación ha sido como alargar sólo una pata de un trípode, de modo que nos falta el equilibrio; ¡no obstante, hablamos de progreso, todos los periódicos están llenos de él!

I: Tengo una amiga que odia a sus padres porque la han separado de una persona que ella ama. ¿Cómo puedo ayudarla?

R: Ésta es una cuestión muy complicada, ¿no? ¿Sabes?, la vida no es nada fácil, algunas partes de ella son muy crueles. Hay padres irreflexivos que no se interesan en sus hijos en absoluto, o si se interesan, quieren que sus hijos les obedezcan, que les imiten, que lo hagan todo exactamente como desean los padres. Así es como poco a poco se forma en los hijos la resistencia. Si ocurre que el padre es inteligente y la madre estúpidamente obstinada cuando el padre no está, o viceversa, el hijo siente resistencia, antagonismo hacia uno u otro de los padres. Quizá puedas ayudar a tu amiga siendo más comprensiva, más afectuosa, explicándole de una manera amable algunas de las cosas que tú y yo hemos hablado al respecto y que tú comprendes por ti misma.

Mira, en el momento en que alimentas un rencor, en que odias a alguien, eso te hace más daño a ti que a la persona que te desagrada, porque ese sentimiento es como una herida interna que está supurando; pero es muy difícil que los niños, los jóvenes entiendan todo esto. Después de todo, los niños están llenos de travesuras, de despreocupación, tal como deben estarlo; y si los padres fuerzan a su hijo dentro de un determinado molde o patrón, eso crea en el niño una resistencia tremenda, un ciego antagonismo que él va a descargar sobre alguien cuando sea mayor. Si has comenzado a comprender esto, puedes hablar de ello con tu amiga y tal vez la ayudes a no aumentar este odio, este antagonismo que hay dentro de ella.

I: ¿Cuál es la definición de estudiante?

R: Es muy fácil encontrar una definición, ¿verdad? Todo lo que tienes que hacer es abrir un diccionario en el lugar apropiado y te dará la respuesta. Pero ésa no es la clase de definición que quieres, ¿no es cierto? Quieres conversar sobre ello, quieres averiguar qué es un verdadero estudiante. ¿Es un verdadero estudiante aquél que aprueba exámenes, consigue un empleo y después cierra todos los libros? Ser un estudiante significa estudiar la vida, no sólo leer los pocos libros requeridos por tu programa de estudios; implica observarlo todo a lo largo de la vida, no sólo unas cuantas cosas en un período determinado. Un estudiante, ciertamente, no es sólo el que lee, sino el que es capaz de observar todos los movimientos de la vida, los externos y los internos, sin decir: “esto es bueno, aquello es malo”. Si condenas algo no lo observas, ¿verdad? Para observarlo tienes que estudiarlo sin condenar, sin comparar. Si te comparo con algún otro, no te estoy estudiando, ¿correcto? Si te comparo con tu hermano menor o tu hermana mayor, los importantes son tu hermano o tu hermana; por lo tanto, no te estoy estudiando.

Pero toda nuestra educación consiste en comparar. Te estás comparando perpetuamente a ti mismo o a otro con alguien: con tu gurú, con tu ideal, con tu padre que es tan inteligente, un gran político y demás. Este proceso de comparación y condena te impide observar, estudiar. De manera que el verdadero estudiante es aquél que lo observa todo en la vida, tanto externa como internamente, sin comparar, aprobar ni condenar. No sólo es capaz de investigar en cuestiones científicas, sino que también puede observar las operaciones de su propia mente, de sus propios sentimientos, lo cual es mucho más difícil que observar un hecho científico. Comprender todo el funcionamiento de la propia mente requiere una gran dosis de discernimiento, muchísima investigación exenta de condena.