Manifiesto Humanista: Contra la Psiquiatría Como Medio de Control Social

La enfermedad mental como metáfora:…

La enfermedad mental es una enfermedad metafórica. La palabra “enfermedad” denota un proceso biológico demostrable que afecta los cuerpos de los organismos vivientes (plantas, animales, y humanos). Pero el término “enfermedad mental” se refiere a pensamientos, sentimientos o comportamientos indeseables de las personas. Clasificar los pensamientos, sentimientos y comportamientos como enfermedades es un error lógico y semántico, como clasificar a una ballena como un pez. Si la ballena no es un pez, la enfermedad mental no es una enfermedad. Los individuos con enfermedades del cerebro (cerebros malos) o enfermedades de los riñones (riñones malos) están literalmente enfermos. Los individuos con enfermedades mentales (malos comportamientos), como las sociedades con enfermedades económicas (malas prácticas fiscales, por ejemplo), están solo metafóricamente enfermos. La clasificación del (mal) comportamiento como enfermedad provee una justificación ideológica como tratamiento médico al control social auspiciado por el Estado.

Separación de la psiquiatría y el Estado

Si reconocemos que “enfermedad mental” es una metáfora por pensamientos, sentimientos y comportamientos desaprobados, nos vemos compelidos a reconocer también que la función primaria de la psiquiatría es controlar el pensamiento, el estado de ánimo y la conducta. Así pues, como la Iglesia y el Estado, la psiquiatría y el Estado deben estar separados por una muralla. Al mismo tiempo, el Estado no debe interferir con las prácticas de salud mental entre adultos que dan su consentimiento. El rol de los psiquiatras y de los expertos en salud mental con relación a la ley, el sistema escolar y otras organizaciones debe ser similar al rol de los clérigos en esas situaciones.

Presunción de competencia

Por cuanto ser acusado de enfermedad mental es similar a ser acusado de un delito, debemos presumir que los “acusados” son mentalmente competentes, exactamente como presumimos a los acusados de delitos de ser legalmente inocentes. Los individuos acusados de ofensas penales, civiles o interpersonales nunca deben ser tratados como incompetentes solo sobre la base de la opinión de expertos en salud mental. La incompetencia debe ser una determinación judicial y el “acusado” debe tener acceso a representación legal y derecho a ser juzgado por un jurado.

Abolición de la hospitalización mental involuntaria

La hospitalización mental involuntaria es prisión bajo el disfraz de tratamiento; es una forma encubierta de control que subvierte la regulación legal. Nadie debe ser despojado de la libertad excepto por una ofensa criminal, después de ser juzgado por un jurado guiado por las reglas de prueba legales. Nadie puede ser detenido contra su voluntad en un edificio llamado “hospital” o en ninguna otra institución médica o sobre la base de la opinión de un experto. La medicina debe ser claramente distinguida de la penología, el tratamiento del castigo, el hospital de la prisión. Ninguna persona debe ser detenida involuntariamente por un propósito distinto que el castigo o en una institución distinta que la que se ha definido formalmente como parte del sistema estatal de justicia penal.

Abolición de la defensa por locura

La locura es un concepto legal que envuelve la determinación por un tribunal de que una persona no es capaz de intenciones conscientes y, por lo tanto, no puede ser responsable por un acto que por lo demás se considera delictivo. Las opiniones de los expertos sobre el “estado mental” de los acusados no deben ser admitidas en las cortes, exactamente como las opiniones de los expertos sobre el “estado religioso” de los acusados es inadmisible. Nadie debiera ser excusado del rompimiento de la ley o de otra ofensa sobre la base de la así llamada opinión experta rendida por expertos psiquiátricos o de salud mental. Excusar a una persona de responsabilidad por algo que de otra manera es un acto delictivo sobre la base de su inhabilidad para formar intenciones conscientes es un acto de misericordia legal que finge ser un acto de ciencia médica. Ser misericordioso o inmisericorde hacia los que infringen la ley es materia moral y legal, sin relación con la pretendida o efectiva experticia de profesionales médicos o de salud mental.

La psiquiatría involuntaria: un nuevo tipo de esclavitud

En 1798 los americanos fueron confrontados con la tarea de abolir la esclavitud, pacíficamente y sin violar los derechos de otros. Rechazaron esa imponente tarea y todavía estamos pagando el precio de su rechazo. En 1998, nosotros los americanos nos enfrentamos con la tarea de abolir la esclavitud psiquiátrica, pacíficamente y sin violar los derechos de otros. Aceptamos la tarea y nos comprometemos a trabajar por su resolución exitosa. Así como los americanos anteriores a nosotros eventualmente remplazaron la servidumbre involuntaria (esclavitud) con las relaciones contractuales entre empleadores y empleados, buscamos nosotros reemplazar la servidumbre psiquiátrica involuntaria (esclavitud psiquiátrica) con las relaciones contractuales entre los que proporcionan sus cuidados y sus clientes.

Compilo Claudio Gutiérrez

El autor de este manifiesto, Thomas Szasz, es Profesor de Psiquiatría Emérito del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Estado de Nueva York en Syracuse, New York. Su clásico El mito de la enfermedad mental (SZASZ 61) lo convirtió en una figura de fama internacional. He traducido para mis lectores este pequeño manifiesto por la importancia que reviste en el contexto de un humanismo que cada vez reconoce más a las enfermedades mentales como trastornos neurológicos