SANCTUM REGNUM

Todo aquello que nosotros los hombres, dejamos de comprender, desaparece y pasa a integrar las filas del mundo de lo oculto, enigmático y misterioso, y ésa es la razón por la cual la sociedad niega a la inteligencia

La sociedad no sólo debe negar la inteligencia sino que también debe ignorarla, porque sólo tiene dos alternativas, o lo hace o desaparece.

Negar algo no es sinónimo de comprensión de lo negado, simplemente significa que el intelecto y el pensamiento intentan emanciparse por encima de la inteligencia y, que la aprobación de la mayoría en esta negación, no está sólo lejos de la verdad sino que por debajo de ella.

Cuando el intelecto intenta emanciparse ciegamente sin la inteligencia, es inevitable que no terminen matando a la inocencia, la espontaneidad, la creación y, por lo tanto, a la vida.

Sólo la ambición de tener más de lo que la vida nos da, crea el infierno; sólo ese infierno alimenta la ambición y la consecuente esclavitud. El ingresar en el infierno y no regresar de él, es la ignorancia porque significa no recuperar la inocencia. Psique es Eva pero espiritualizada y las dos quieren saber y para ello deben perder la inocencia, pero una vez comprendido el infierno las dos regresan pisando la serpiente de la ambición.

La inteligencia jamás establecería la obsesión por obediencia ciega del intelecto y del pensamiento, pero el intelecto y el pensamiento por obligación de su obsesión  inmovilizan a la inteligencia.

El utópico pragmatismo económico ha logrado sepultar a la virtud y junto con ello a la inteligencia, lo que ha transformado la vida del hombre en un mundo de esclavitud e irracionalidad ambiciosa, con el consecuente infierno obsesivo.

El hombre debe volverse hacia el mundo de la libertad y la racionalidad.

Sólo podemos trascender la confusión de la ambición cuando hemos comprendido la confusión que arma la ambición. La aprobación de la ambición como motor del progreso de la sociedad es ceder a la ignorancia de las masas esclavizándose a causas y consecuencias secundarias.

El hombre que está dispuesto a morir por su pobreza de espíritu, antes que ceder a la corrupción de la ambición, es el único que está vivo porque es inmortal en su alma. Sólo los reyes de la pobreza de espíritu son los sacerdotes de la verdad y su reino es la libertad, lugar donde gobiernan, así se encuentren encarcelados en el mundo, y ése es el Sanctum Regnum.

La pobreza de espíritu es a la ambición lo que el supersticioso, utópico, fanático, corrupto, dogmático, es al hombre virtuoso.

El asno tiene sus méritos pero no deja de ser asno, por más méritos que tenga.