PROGRESO… ¿O TERRORISMO GLOBAL?

Si consideramos al progreso como un fin individual, egoísta, por ser un beneficio particular destinado a los que tienen y pueden, realmente no tiene ningún sentido para el conjunto de la humanidad.

Contaminación de ríos, gases tóxicos, armamentos nucleares y químicos, devastación de bosques, desnutrición, hambre, miseria, migración, campos de refugiados, terrorismo, guerras, masacres, bombardeos, inmolaciones, violencia, explotación, abuso, crueldad, corrupción, contrabando, narcotráfico, sida, ambición, egoísmo, racismo, xenofobia, etc, etc., ¿Esto es el progreso? ¿ A qué llamamos progreso? El avance tecnológico ¿Justifica toda esta desgracia? o ¿La justifican el comercio, las transacciones financieras, la economía global?

El progreso comercial y tecnológico, frente al progreso de la mente humana, nos transmite un mensaje que dice así: viva la vida por nada, sobreviva a cualquier precio para poder vivir de cualquier manera haciendo cualquier cosa porque todo vale.

Nuestro progreso ha contaminado lagos, ríos, océanos, el aire y la atmósfera, todo ello parece no tener importancia porque el frenar este tipo de irracionalidad significa detener el progreso, y ello es imposible ya que es mucho más importante el desarrollo que la vida humana, lo que significa que el desarrollo no es para el conjunto de la humanidad, sino que para un grupúsculo privilegiado que obtiene sus lucros desmedidos provenientes del impulso industrial, tecnológico y financiero, que dicho desarrollo necesita, lo cual nos transmite la sensación de que el desarrollo no tiene un sentido humano y el propósito de dar un mejor bienestar al conjunto de la humanidad.

Si para progresar necesito poner en peligro constantemente, y someter  la vida de mis hijos y de mis vecinos a la muerte inexorable, ¿Cuál es el sentido de mi progreso? y en definitiva ¿A quién beneficio y para qué transformo un beneficio exclusivamente material en la función primordial de mi vida, si en el fondo es mi propia destrucción y la de los que me rodean?

Las discusiones que se mantienen en la sociedad enfrentan a los que están a favor del progreso y aquellos que lo quieren limitar a lo racional. Los primeros consideran que es retrógrado poner la importancia de la vida y el vivir por encima del desarrollo; para ellos eso significa involución, atraso, quedar fuera y aislarse del mundo, volver a la era cavernícola; pero ello plantea una terrible confusión  porque… no esclarece mucho sobre quiénes realmente representan a los trogloditas.

El progreso financiero, comercial, tecnológico, ¿Tiene realmente importancia, valor y significado, cuando su costo es el peligro de la existencia de la especie  animal, vegetal y humana? ¿Qué sentido tiene producir sin límites cuando el desarrollo significa el ejercicio del terrorismo global que se ejecuta de manera sistemática, clandestina y silenciosa? ¿Es más importante el desarrollo tecnológico que el desarrollo humano? ¿Es el desarrollo tecnológico o el desarrollo de la mente quien nos puede dar un mundo mejor y más digno para vivir? ¿De qué nos sirve la tecnología si mentalmente estamos en la edad primitiva? ¿Qué valor tiene el progreso tecnológico en manos de mentes retrógradas, sino que para perfeccionar la crueldad, expandir la guerra y globalizar el genocidio? Nuestros líderes ¿Han progresado al mismo nivel mental e intelectual que el nivel que ha alcanzado el progreso tecnológico? De no ser así, estará de acuerdo que nos encontramos en una situación de peligro extremo.

La prueba de ello es la situación actual en que se encuentra el mundo debido al desarrollo del progreso, frente al cual, la permanencia de la vida humana en el planeta ni siquiera es tomada en cuenta u objeto de preocupación seria por parte de nuestros líderes. Hemos situado al progreso y al desarrollo tecnológico en la cumbre del sentido evolutivo de la humanidad y le hemos dado el lugar de sinónimo de avance, adelanto, cuando en realidad el único avance y adelanto, que verdaderamente sustenta nuestra mente es tan mecánico como la tecnología, sin percibir que el desarrollo y progreso tiene sentido únicamente cuando sirven al desarrollo humano, primando en ello la subsistencia como especie.

Hoy es mucho más importante el desarrollo del mal llamado progreso, que la supervivencia de la raza humana. Como prueba de esta irracionalidad basta con recordar la negativa de nuestros líderes, que además nos prometen liberarnos de todo enemigo de la civilización, a firmar los tratados de no-contaminación.

Lo irracional encuentra argumentos para transformarse y convencer a un grupo de propagandistas, y a parte de la humanidad, de lo necesario y moderno que es supeditar la existencia de la raza humana al avance del progreso. Nuestra irracionalidad ¿está capacitada para mejorar las condiciones humanas y ayudar al mundo a ser mejor? ¿Pueden los líderes irracionales que sustentan y defienden su progreso a cualquier precio conducirnos a un mundo mejor?

El progreso considera que el desarrollo económico se encuentra por encima del desarrollo humano, que la bondad, el amor, la comprensión, el sufrimiento, la compasión, la desdicha y la pasión, deben estar sujetas y sometidas al lucro para facilitar el avance del progreso, sin importar ni tomar en cuenta ningún derecho humano, porque ello atrasa el desarrollo que finalmente nos librará de todo mal, (Amén) cuando en realidad  está produciendo todo tipo de contaminación de ríos y mares, más el peligro que significa el acopio injustificado de armas nucleares, agregándole a ello el escudo anti-misiles.

Realmente nos importa muy poco la vida de nuestros semejantes si se encuentra el beneficio del lucro a cualquier precio en el otro extremo. Nuestra irracionalidad pareciera ser que solamente encuentra respuesta en ideologías que se oponen o están a favor de dicha irracionalidad, pero la misma es de tal magnitud que no encuentra ni percibe la solución en el pensar por sí mismo.

Lo único que parece ser símbolo de la involución, es el pensar por uno mismo. Creemos que si pensamos por nosotros mismos, somos atrasados, con ello dejamos en manos de nuestros líderes y autoridades todo tipo de responsabilidad, con el fin que los demás resuelvan nuestros dilemas, conflictos y crisis, sin percibir que los líderes tienen sus vidas hipotecadas en los intereses materiales -que los incentivan a ser cada vez más crueles- y en sus ideologías -que lo incentivan a ser cada vez más irreflexivos- lo cual nos deja solos frente a los problemas que invaden al mundo.

Otros piensan por nosotros y nos parece bien, normal y lo más lógico, aceptando el puesto de espectadores de segunda categoría, y de seguidores que deben marchar detrás de la zanahoria que es puesta por el líder en nuestra mente, sin tomar en cuenta que lo que está en juego es nuestra vida y la de nuestros semejantes y el destino final del planeta.

Somos irracionales, pero creemos que nuestro pensar es justo, y nuestra manera de sentir es una experiencia personal, la cual nos habilita para asegurar que estamos dentro del bando de los buenos, justos, coherentes, dignos y racionales. El único problema con este planteo es que todo el mundo opina lo mismo y el mundo es cada vez más cruel y despiadado, y para ello toma como base el mismo argumento, con el adicional que el mismo argumento lo usan nuestros líderes para justificar sus guerras, crueldades e irracionalidades.

El propio sentir que somos diferentes y únicos nos hace irracionales porque ello es mentira, pero todo el mundo piensa lo mismo, y a pesar de este pensamiento uniformado globalmente seguimos opinando que somos únicos, diferentes, sin darnos cuenta que todo el mundo piensa lo mismo ¿Dónde está la exclusividad, la diferencia y la individualidad, que tanto reivindicamos?

Nuestra irracionalidad nos unifica y ello es el desmentido de nuestra excepcionalidad, individualidad y exclusividad, que pretendemos y creemos poseer. La consecuencia de ello es que este mecanismo uniformado de pensar nos lleva a proteger, ayudar, respaldar y justificar a todo tipo de líder maniático, vanidoso, ambicioso y corrupto.

Domina nuestra vida el individualismo, lo cual es sustentado por la creencia de que todos pensamos diferente y de ello se alimenta nuestra irracionalidad porque ese razonamiento nos permite creer en la exclusividad, en que somos seres individuales y únicos. Como todos pensamos de igual manera y lo mismo, -en referencia a este punto- tenemos la perspectiva de vernos a nosotros mismos como seres separados del resto en la forma, manera y punto de vista de pensar, lo cual no le permite a la irracionalidad percibir que el punto de vista intelectual que tengamos para diferenciarnos de los demás, no nos hace diferentes en lo absoluto porque interiormente nuestra desdicha, amor, sufrimiento, pasión, dolor, compasión, es idéntica a la de los demás seres humanos del mundo, y la manera de adquirir un punto de vista intelectual, es idéntica a la manera en que lo consigue el resto. Solamente el individualismo se esfuerza por sentirse distinto, excepcional, puesto que no acepta ser igual a los demás y para la confirmación de ello inventa el que todos pensamos diferente.

El actual desarrollo y sus ideólogos consideran a la racionalidad como una utopía, como una ilusión, que no tiene relación alguna con el mundo real, y mucho menos si ese mundo real está definido y determinado por la realpolitik, porque la misma es considerada como el único gurú que nos puede marcar el camino del auténtico desarrollo.

Nuestra ambición desmesurada y sin límites nos está llevando al cementerio por medio del desarrollo que sólo beneficia al lucro de empresarios, inversores y financistas, a los cuales le es absolutamente indiferente todo lo que le acontece a millones de personas en el mundo debido a la contaminación, gases tóxicos, armamentos, que produce su desarrollo. La pregunta que está dirigida directamente a este grupo de avarientos es la siguiente: Para ustedes qué es más importante, ¿el lucro o el desarrollo?. Esta pregunta en realidad se las hago para ser benevolente con ustedes y darles la oportunidad de mentir.

La irracionalidad de la ambición no permite pensar racionalmente ya que donde existe ambición inevitablemente tiene que existir el temor, y ningún miedo facilita la claridad del pensamiento, por lo tanto, lo único que puede existir en una mente ambiciosa es irracionalidad y violencia, porque el propio miedo la convierte en inconsciente, automática e irreflexiva, lo que significa que el actual desarrollo difícilmente nos transporte a un mundo mejor para todos.

El progreso actual no es más que el ejercicio del terrorismo global ejecutado por un grupo de privilegiados de manera secreta, clandestina y silenciosa, en donde nadie es responsable por las víctimas que siembra, como todo aquello que es gobernado por el dogma tajante y absoluto del mercado.

El desarrollo de la civilización actual considera que se sustenta sobre tres tendencias positivas, las cuales han triunfado en el tiempo e incluso por sobre sus oponentes ideológicos, y que las mismas fueron llevadas adelante por los Estados Unidos; ellas son la paz, los mercados libres y la democracia. Las falacias y los malabarismos de palabras pueden ir muy lejos, y pueden ir tan lejos que se pueden convertir en los mayores eufemismos, puesto que no ha existido un país que haya producido más guerras, derramamiento de sangre, que haya tirado más bombas –incluyendo bombas atómicas- haya asesinado a más civiles indefensos, que los Estados Unidos. ¿Esto es ser el constructor, baluarte y el abanderado de la paz? ¡Qué será de los que están por la guerra! Pero según los abanderados del progreso, otros son los que ponen en peligro la paz, porque la gran potencia, “que comete su parte de errores“, pero sin la cual nada bueno acontece, es la garantía de la paz ¡Realmente debemos considerar que los norteamericanos tienen una visión muy particular de la paz, el amor y la bondad!

Según los norteamericanos la segunda tendencia positiva que ha triunfado es la del libre mercado porque ella es la mejor forma para que las naciones dejen atrás la pobreza y alcancen la prosperidad. Esto es aplicable en la Argentina más que en ningún otro lado, sin contar todo el desastre de hambre, miseria y pobreza que su política de derrame ha derramado en el resto del mundo.

La tercera gran virtud es la democracia. Evidentemente, no debemos tomar en cuenta todos los golpes de estado y las consecuentes masacres, planificados, preparados y financiados, por los Estados Unidos. La democracia es una gran virtud, sólo que en las manos de Bush se ha convertido en la dictadura perfecta, en donde todo el mundo tiene la opción democrática de estar con él o ser su enemigo, de optar por el estilo de paz de los Estados Unidos, lo que significa ser su aliado en cuanta guerra se les ocurra hacer o ser su enemigo, de aceptar ciegamente el libre mercado o quedar fuera del mundo, lo que significa que la democracia Norteamericana es nada más que un dictadura elegida por el pueblo norteamericano, a la cual el resto del mundo tiene la opción de someterse o someterse… ¡Y pensar que todos creíamos -en tiempo de la guerra fría- que el gran peligro de la libertad era el comunismo!

Éste es el moderno progreso y desarrollo del terrorismo global, en donde la irracionalidad se encuentra gobernada por eufemismos y malabarismos de palabras que son negados en la práctica de la vida diaria por el 90% del mundo. Para comprobarlo, basta ver todo tipo de encuestas sobre pobreza, miseria, ecología, despotismos de los aliados modernos, corrupción de empresarios e inversionistas, impulso del re-armamento nuclear y misilístico, brechas cada vez mayores entre pobres y ricos, y de todo aquello que jamás figurará en encuesta alguna, ambición desmedida, egoísmo, competencia, avaricia, violencia, guerra, derramamiento de sangre, ansias de poder, fama y éxito, todo lo cual es impulsado como motor del progreso por el abanderado del terrorismo clandestino, secreto y silencioso llamado irracionalidad absoluta.

Nuestro progreso no es más que nuestra propia tumba si no toma un rumbo absoluto y completamente diferente.