FILOSOFÍA vs INTUICIÓN – II

Escepticismo filosófico:…

Aunque actualmente con la palabra escéptico muchas veces se hace referencia a una persona que no cree en nada, que es pesimista, al analizar la etimología de esta palabra encontraremos que más que “el que no cree” es “el que duda, que investiga“. Los escépticos no creían en una verdad objetiva, porque para ellos todo era subjetivo, dependía del sujeto y no del objeto. Por ejemplo un escéptico diría siento frío pero no hace frío, ya que él sólo puede saber que él tiene frío o calor. A esta postura de no emitir juicios, sino exclusivamente opiniones, se la llamó suspensión de juicio. Esta actitud los llevaría a la paz del almaporque, al no creer en nada, no entraban en conflictos con nadie y no se veían obligados a defender sus opiniones ya que, para ellos, no existían verdades objetivas.

Pirrón fue el creador del escepticismo. Un gran viajero que conoció muchas culturas con los ejércitos de Alejandro Magno, cosa que le permitió dudar de las verdades evidentes y tradiciones de su cultura. Se dice que Pirrón llevó al extremo la suspensión de juicio, hasta el escéptico.

Escéptico es alguien que profesa duda o está en desacuerdo con lo que generalmente está aceptado como verdad. La palabra “Escéptico” viene del griego skeptikoi (de skeptesthaique en griego significa examinar), el nombre dado a los seguidores del filósofo griego Pirrón.

Pirrón profesó una doctrina que abandonaba el juicio y creía que no había nada verdadero ofalsobuenomaloherejesagrado. Pirrón estaba en contra del pensamiento dogmático. Pirrón no dejó nada escrito, pero a él se le atribuyen frases como:

  1. Nunca llegarás a conocer la verdad.
  2. No digas “Así es”, sino “Me parece que es”.
  3. La diversidad de opinión existe entre sabios igual que entre ignorantes. Cualquier opinión que yo tenga puede ser repudiada por personas igual de listas y preparadas que yo, y con argumentos tan válidos como los míos.

PARMÉNIDES

Te es preciso inquirir todas las cosas

con intención sencilla,

ya sean las verdades persuasibles,

o ya las opiniones de los hombres,

en las cuales no se halla fe segura.

Ni los dioses te induzcan a un camino común por ser trillado.

No resuelvan los ojos sin examen;

no juzguen por el eco los oídos, ni por la lengua juzgues.

Juzgue, sí, la razón en las cuestiones.

Solipsismo, del latín “[ego] solus ipse” (traducible de forma aproximada como “solamente yo existo”) es la creencia metafísica de que lo único de lo que uno puede estar seguro es de la existencia de su propia mente, y la realidad que aparentemente le rodea es incognoscible y puede no ser más que parte de los estados mentales del propio yo. De esta forma, todos los objetos, personas, etc., que uno experimenta serían meramente emanaciones de su mente y, por lo tanto, la única cosa de la que podría tener seguridad es de la existencia de sí mismo.

Una derivación consecuente a este razonamiento consistiría en afirmar que esta situación lo convierte a uno en Dios, creando la realidad en la que uno existe.
Asimismo, por solipsismo se entiende la teoría que postula que la realidad externa sólo es comprensible a través del yo, ya que éste es la única realidad tangible, así como la imposibilidad de conocer la realidad objetiva -en caso de que ésta fuera real- de manera consistente.
Aun así no se puede decir que existe un sólo tipo de interpretación y definición de solipsismo, pero entre estas definiciones existen puntos de acuerdo.
Este tipo de razonamiento, que bien ha podido estar presente desde los comienzos del pensamiento autorreflexivo humano, tan indemostrable como difícil de refutar, podría haberse formulado explícitamente por primera vez como una variante extrema del relativismo de los sofistas, siendo superado por Platón gracias al postulado de las ideas trascendentes: “la fe platónica en las ideas trascendentes salvó a Grecia del solus ipse en que la hubiera encerrado la sofística. La razón humana es pensamiento genérico. Quien razona afirma la existencia de su prójimo, la necesidad del diálogo, la posible comunicación mental entre los hombres” (Antonio Machado. Juan de Mairena, XV, 1936).
El solipsismo adquirirá nuevas fuerzas como una variante extremosa del subjetivismo cartesiano con su hipótesis del genio maligno (Meditaciones metafísicas, 1641).
El Monólogo de Segismundo de la tragedia La vida es sueño (estrenada en 1635), deCalderón de la Barca refleja igualmente el pensamiento solipsista cuando el protagonista, Segismundo, encerrado desde que nació en una torre, se pregunta si es real el mundo que ve a través de la ventana y si esta vida en realidad no es más que un sueño.
En cualquier caso, el primer uso documentado del término aparece en el título de un texto deGiulio Clemente Scotti de 1645, un breve panegírico contra la Compañía de Jesús llamado“Monarchia solipsorum”.[1]
Un experimento mental relacionado con la teoría del solipsismo, aunque en principio distinto, es la Teoría de los Cerebros en Cubetas de Jonathan DancyHilary Putnam; es decir, la creencia de que el yo puede ser atrapado dentro de una realidad completamente desconocida, de manera que todo lo que uno piensa es ilusión. También el filósofo Horst Matthai Quelle trabajó principalmente con el concepto solipsista.
Ideas similares al solipsismo están presentes en parte de la filosofía oriental. El Taoísmo y distintas interpretaciones del Budismo, especialmente el Zen, enseñan que trazar una distinción entre el yo y el universo no tiene sentido y es arbitrario, y meramente un artefacto del lenguaje en lugar de una realidad inherente. Sin embargo, dichas filosofías podrían verse como contrarias al solipsismo, pues buscan más bien una anulación del yo. El mundo no es pues un sueño mío sino que yo soy un sueño del mundo. En el hinduismo, igualmente, se dice que “no somos más que el sueño de Brahma”: en realidad no existimos, somos el sueño de un dios que está dormido.
Giovanni Gentile postuló una forma de solipsismo marcado por el sello de su Idealismo: mantenía que la visión propia de la realidad sólo existía en la medida en que se relaciona con el mundo íntimo de cada cual.
Baruch Spinoza comparó la creencia del hombre en el libre albedrío con una piedra que piensa que escogió el sendero al cual llego por el aire y el lugar en el cual aterrizó. En la Ética él escribió, “Las decisiones de la mente no son nada salvo deseos, que varían según varias disposiciones puntuales”. “No hay en la mente un absoluto libre albedrío, pero la mente es determinada por el desear esto o aquello, por una causa determinada a su vez por otra causa, y ésta a su vez por otra causa, y así hasta el infinito.” “Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza.”[6] [7]

Arthur Schopenhauer, estando de acuerdo con Spinoza, escribió, “Todos creen a priori en que son perfectamente libres, aún en sus acciones individuales, y piensan que a cada instante pueden comenzar otro capítulo de su vida…. Pero a posteriori, por la experiencia, se dan cuenta —a su asombro— que no son libres, sino sujetos a la necesidad, su conducta no cambia a pesar de todas las resoluciones y reflexiones que puedan llegar a tener, desde el principio de sus vidas al final de ellas, deben soportar el mismo carácter…”

la filosofia se define como philos ( amor)  sophia (conocimiento) o sea amor por el conocimiento.

El corazón tiene razones que la razón ignora.

Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés

El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.

Albert Einstein (1879-1955) Científico estadounidense de origen alemán

Podríamos seguir en esta línea, hasta al infinito, lo que queda claro es que todo la búsqueda de conocimiento sujeta bajo el ala de una teoría desarrollada por medio de la razón, el pensamiento, el análisis, la percepción no puede capturar ni afirmar en completad que es la verdad, que es la vida, que es la muerte, quien es el hombre. La filosofía no ha cambiado en 3000 años. Ya que es tan valedero y falso lo que dicen respecto a ella Platón, Diógenes , Aristóteles, Epicuro,  como Husser, Heidegger, Nietzchen, Santo Tomas, Beltrán Russell, o Sartre . Toda la historia de la filosofía se resume en  este pensamiento, desarrollado en una simple oración: “Es imposible no saber, el hombre puede y debe conocer todas las cosas, y lo que me es desconocido, no es por un problema de incapacidad, sino porque su existencia es falsa, sino incierta”.

La falacia no esta en las teorías o dichos de aquellos de los cuales no hay duda fueron genios, sino en la imposibilidad de divorciar de una ves por todas a la comprensión del entendimiento.

Comprensión es un edificio construido y sostenido desde el propio espacio, pero carente de un ingeniero o arquitecto identificable, es la unión perfecta entre la mente y la nada.

El entendimiento es producto de la aspiración de acceder al todo por medio del análisis de sus partes.

Las premisas de las que se parte, son especulaciones a priori , que utilizan un medio limitado, sincrético, que trabaja en un espacio y tiempo lineal, donde la interpretación y la deducción dos herramientas demasiado contaminadas por el intelecto y su impresiones serian las encargadas de darle sustento, veracidad , consistencia.

Mientras no se comprenda que todo conocimiento divorciado del acto, es solo un vació intelectual intentando llenar la angustia del no saber, no se avanza un solo centímetro.

No es suficiente saber, hay que saber hacer.

¿Que valor tiene el como Platón pueda hacer una teoría (para algunos la mas excelsa, genial, inteligente sobre la esclavitud) como ser la alegoría de la caverna, si yo platón soy esclavo de mis propios condicionamientos, y si yo lector de platón sigo esclavo de los condicionamientos, por ende no libre?

Por Marín Campobassi

Psicoanalista Lacaniano