EL MIEDO A LA MUERTE

El deseo oculto o abierto de todo ser humano es el sentir  o el  saberse realizado en la vida y en su vivir, aquí en la tierra, antes que lo encuentre la muerte.

El miedo a la muerte o la ansiedad de no morirse (todavía) obedece a ese deseo oculto de saberse y sentir la insatisfacción de no estar realizado y satisfecho con la vida y el vivir. Decimos que no le tememos a la muerte pero ¿Quién está listo para morirse en este mismo momento a lo que termine de leer esta pregunta… ?

Si realmente no le tememos a la muerte es intrascendente el momento en el cual ella nos visite porque nuestra propia satisfacción con la vida hace que no le temamos, ya que nuestra propia satisfacción hace a la ausencia de miedo y, por lo tanto, al momento en que ella acontezca. Sólo nuestra insatisfacción desea prolongar intelectualmente el momento final de esta vida, para después, en  medio de ello intentemos auto-convencernos que no le tememos.

El miedo a la muerte está tan escondido en nuestro ser que en el noventa y nueve por ciento de los casos no percibimos que nuestras reacciones son únicamente el resultado del miedo. Para demostrarlo les voy a poner un ejemplo: La crisis Económica Mundial ¿Lo conmueve por todos los problemas que ella abarca o por el miedo que le despierta? ¿Porqué la crisis le provoca problemas sociales, problemas económicos o, por el miedo que le hace surgir? ¿La crisis le destapa el miedo que tiene adentro, o el miedo destapa la crisis que lleva adentro? ¿Desea resolver los problemas políticos, económicos y sociales que la crisis contiene o desea resolver el miedo que ella le despierta?.

La crisis real es el miedo, su problema real es el miedo, y no la crisis política, social y económica, que ella provoca. La crisis sólo le despierta el miedo que tiene escondido en su interior. La crisis es el detonador de su miedo, por lo tanto, el problema en sí, no es la crisis sino su miedo.

La crisis destapa el miedo que lleva clandestina y silenciosamente escondido en lo más profundo de su ser, y es ese mismo miedo que desea resolver la crisis para encontrarle una solución al desespero y a la obsesión que ella provoca. Usted en realidad no tiene ningún interés profundo y verdadero en que la crisis se resuelva para solucionar el bienestar general, usted desea que la crisis se resuelva para apaciguar su obsesión, el parloteo incesante de su mente y toda la inseguridad que ella le provoca con referencia al futuro, o sea, usted participa a través  de protestas, opiniones, asambleas y todo lo demás, en el intento de frenar la crisis porque de esa manera puede encontrar un poco de orden en su mente y solucionar aquel problema que lo carcome por dentro… Su Miedo.

¿Puede el desorden que provoca el miedo ordenar y encontrar una solución real, durable y verdadera a cualquier crisis? Una sociedad que se  organiza desde el miedo de sus habitantes y como respuesta a ese temor generalizado que presiona y exige un  re-ordenamiento de la misma ¿tiene condiciones de crear algo ajeno a su naturaleza temerosa?

El temor y el desespero se organizan en todo tipo de agrupaciones con el fin de presionar juntos sobre la inseguridad que produce el desequilibrio económico, político y social, y son esas organizaciones del temor las que supuestamente tienen las respuestas para la Re-organización Mundial. Las consignas políticas, sociales, económicas y reivindicativas, sólo son intentos del conjunto de la masa para tratar de encontrar la solución del miedo individual que los une.

Solucionamos lo que está por fuera con el fin de obtener cierta sensación de orden interno.

Nuestro problema, por lo tanto, es el miedo y no la crisis. La crisis me pone frente a la realidad de tener que enfrentar aquello a lo cual siempre he escapado… La Muerte. ¿Qué pasaría si la crisis no se frena, no para? . El fin de ella es la muerte ¿verdad?. Ése es el real problema que presenta la crisis, nuestro enfrentamiento con la muerte y el miedo a ella, no la crisis en sí.

La crisis, ésta u otra, pueden encontrar cualquier solución, hasta incluso el regreso del Clon de Hitler al poder, porque usted y su desesperación, con tal de escapar del miedo, es capaz de cualquier cosa, hasta incluso el re-re-elegir a la encarnación de la ambición, la vanidad, la hipocresía, la crueldad y la traición. Todo consiste en escapar de la inseguridad y del temor, para lo cual usted está predispuesto a cualquier cosa, no importa lo que sea, ni lo que tenga que hacer, lo que incluye su apoyo al clon neo-global de Hitler, cualquier cosa le viene bien, con tal de escapar de su miedo, total después de haberlo apoyado y haberlo instalado en el poder, usted tiene a quien depositarle y endosarle la culpa de sus actos infantiles e irresponsables acciones… ¿verdad?.

Como pueden ver, el drama es el miedo a la muerte, lo cual es en lo que termina toda crisis sin solución, y el vislumbrar este negro futuro nos lleva  a agruparnos, a enfrentarnos y a terminar aceptando cualquier solución que nos impongan, con el fin de encontrar seguridad, sin importar la virtud, la dignidad, la honestidad y la racionalidad, que contenga dicha solución, total lo importante es la solución ¡Sin Importar el Cómo!

El miedo ha sido el gran constructor de la sociedad y el miedo a la muerte ha sido el gran organizador que se ha dedicado a legislar, ejecutar y gobernar dicha sociedad. Esto ha hecho que toda sociedad se arraigue en tradiciones y culturas particulares con el fin de darle a sus habitantes la sensación de que pertenecen a algo, de que encuentren seguridad en aspectos específicos que lo identifican con ese algo que tiene connotaciones de arraigo sentimental, y así disipar la inseguridad y el miedo a no pertenecer.

La muerte significa el final de lo conocido y es ello lo que provoca el miedo que le tenemos a la muerte. El final de todo aquello donde nos movemos con cierta comodidad, con cierta seguridad, con cierto sentido de dominio, pero con la muerte nos enfrentamos al hecho de no saber dónde nos moveremos…  y si nos moveremos. En ello existe toda la inseguridad, porque la muerte es lo desconocido y nuestra mente sólo puede tener la sensación de seguridad en lo conocido, es por ello que el miedo a la muerte es solamente el miedo a perder lo conocido.

¿Dónde termina y en qué termina una crisis? Eso es lo desconocido y lo que nos lleva al desespero, al estado de violencia latente, al estado de no saber dónde nos movemos, con qué reglas, políticas, económicas, judiciales, o sea, hemos perdido el rumbo conocido y la pérdida de lo conocido, en su trasfondo final, es el miedo a la muerte.

El miedo a la muerte está oculto en el trasfondo más profundo de nuestra mente porque se ha transformado en una necesidad el postergar el final para cuando nuestra vida está realizada, satisfecha, y los actos exteriores que nos producen inseguridad activen el miedo pero sin hacernos concientes del mismo, o sea, lo vivimos pero no lo registramos como tal, lo cual permite que siga viviendo clandestinamente en nuestro trasfondo mental.

Para nosotros la muerte siempre es para los demás, para los otros, para el vecino, para la tía, para la suegra, siendo ésa la mejor manera de evitarla, de no tener que mirarla como parte insólita y sorpresiva que nos puede sacar de este mundo y de la vida en cualquier momento que a ella se le ocurra, sin permiso previo, por eso, siempre es mejor que sea para los demás, que sea para los otros, porque a nosotros… no nos toca.

La cultura de evitar la muerte en todos sus aspectos, incluido en nuestros diálogos y pensamientos, se sustenta en el deseo ilusorio de eternización que tiene la imagen intelectual-psicológica de nosotros mismos de perpetuarse para darse continuidad en el tiempo, porque si la muerte significa el final de todo ello, es igual a la transferencia de todo lo que conocemos, hacia la nada que desconocemos, por lo tanto, el fin. Ese fin es el que la imagen de sí mismo no soporta como límite de su existencia y se propone ser inmortal, eterna, y este pensamiento ilusorio es quien le da continuidad en un tiempo mental inexistente (el futuro).

Las teorías religiosas y filosóficas de la existencia de la vida después de la muerte son las que cumplen el papel de continuadoras de la esperanza de existencia eterna. Es esta promesa la que nos agrada, independientemente de que sea verdad o no, y nos incita a la adopción de una creencia religiosa con el fin secreto de continuidad.

La necesidad de continuar se hace necesaria e imprescindible cuando nos sentimos carentes de algo, cuando sentimos que nos hace falta algo, y ese algo siempre es la falta de satisfacción y de realización interior de nuestra vida.

La muerte no tiene ningún sentido cuando existe orden en nuestra vida, pero no ese orden que nació de la disciplina, de la imposición de normas moralistas, sino aquel orden que surge de la comprensión, de la inteligencia, de ver y vivir lo que es. En ese orden, en esa mente, no hay miedo al final de cualquier cosa, o sea, no hay Miedo a la Muerte.

1 comment for “EL MIEDO A LA MUERTE

  1. Armando
    31 Agosto 2010 at 18:04 pm

    ¿Donde queda la resurrección entonces…?

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