¡HALT! Y EL OLVIDO DE AUSCHWITZ

Recorro el camino que recorrieron 4 000 000 de espectros.

Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño

cruje dolorosamente la grava.

Es Auschwitz, la fábrica de horror

que la locura humana erigió

a la gloria de la muerte.

Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.

Y ante los edificios desiertos,

ante las cercas electrificadas,

ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,

ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados

padres de otros hijos,

amigos de amigos desconocidos,

esposas, hermanos,

niños que, en el último instante,

envejecieron millones de años,

pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,

pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,

que estupefactos desnudos, ateridos

cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;

pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino

desde las colinas de Judea

hasta los campos de concentración del III Reich.

¡¡¡Pienso en ustedes

y no acierto a comprender

cómo

olvidaron tan pronto

el vaho del infierno!!!

Auschwitz-Cracovia octubre 21 de 1979