LA TOTALIDAD DEL VIVIR -I

Interlocutor 1°) ¿Existe el inconsciente, o es una teoría?

R: La mente en su intento de comprenderse y descifrarse a sí misma crea la dualidad, porque cree que por el método de la comparación logrará descubrirse y así podrá ordenarse a sí misma. La comparación permite tener una referencia, la cual se transforma en el opuesto, el cual a su vez es el parámetro que usamos para evaluarnos.

Es un hábito costumbre de la mente hacer de todo una dualidad, creando los opuestos en el mundo psicológico, los cuales los utiliza como sistema de comparación. Los opuestos son realidad sólo en el mundo físico, material, pero no lo son en el mundo psicológico a menos que nosotros los creemos. La maldad existe, pero el hecho de no ser  malvados no significa que seamos buenos, puesto que el no ser malvado es ser normal, es lo natural, no es ser bueno.

La mente crea tanto lo bueno, como lo malo, y es a raíz de esta creación que la maldad persiste, porque su validez depende del criterio personal de cada uno. Toda la creación de la dualidad está basada en la concepción personal, de acuerdo al juicio de valor, a la conveniencia psicológica, material, de la ambición por conquistar, etc.

El cerebro físico está compuesto por las células cerebrales, las cuales contienen la información que es nuestra memoria y el contenido de nuestra memoria es nuestra conciencia. ¿Dónde reside el inconsciente? El inconsciente es nada más que la información olvidada premeditadamente por un miedo que no desea registrar el daño que se le ha causado a la imagen psicológica sobre sí mismo. El inconsciente es nada más que memoria en reposo, la cual no se encuentra activa en la conciencia ordinaria, pero aparecerá cada vez que la vida le traiga un desafío parecido a esa imagen psicológica que ha sido herida y, el recuerdo desagradable que decidió olvidar se tornará en conciente nuevamente ¿Dónde está el inconsciente?.

El inconsciente es nada más que otro invento dualístico de la mente para definir a la memoria en reposo, por lo tanto, el llamado inconsciente no existe porque si así fuera, jamás podría reaparecer cuando el miedo lo considera necesario. Si el llamado inconsciente reaparece, es porque en realidad era un conciente dormido pero no muerto y, cualquier conciente, se encuentre en el estado que se encuentre -despierto o dormido- no es inconsciente. De manera que el inconsciente es nada más que el hábito costumbre que tiene la mente de transformar todo en la vida en una dualidad.

Interlocutor 2°) ¿Por qué tanto la política como los políticos se encuentran tan desacreditados?

R: Nadie -excepto quien los necesite- confiaría en un mercenario o en un testaferro. La política la hacen los políticos, por lo tanto, la política es lo que son los políticos y no algo abstracto y ajeno a ellos. Hoy, los políticos son nada más que mercenarios y testaferros de los lobbies, los holddings, las multinacionales, la banca mundial,  los paraísos fiscales, el FMI, el BM, de la ideología, de la causa (ya casi no quedan de éstos). Un político es nada más que un esclavo de ese Amo llamado Mercado (que nadie sabe muy bien lo que es) y son serviles al amo tanto los derechistas como los llamados izquierdistas. Los que gobiernan real y prácticamente son los financistas, los inversores, el FMI, el BM, etc, y los políticos simplemente están ahí como meras marionetas para decir SI a todo lo que a sus amos se les antoje, para saciar su avaricia y ambición.

Los políticos sólo están para satisfacer las ambiciones de estos grupos, por lo cual el ser humano común se encuentra en la disyuntiva de confiar en el original (los grandes grupos financieros) o en la fotocopia (los políticos). Como el original no sale al campo de la lucha política (de lo cual no tiene ninguna necesidad porque para eso tiene a sus esclavos) pues está atrincherado en sus búnkeres y desde ahí manda a sus soldaditos de plomo a la arena del circo de la política, el ser humano común simplemente no le da crédito a las fotocopias, y ésa es la razón del descrédito de los políticos y la política.

El descrédito se encuentra sustentado por una verdad y ella es que el político no gobierna. Así de simple, y como esto todo el mundo lo sabe, entonces para qué dar el crédito a alguien que no ejerce, ni hace lo que tiene que hacer. Hoy en día la política es una profesión más. Hace mucho tiempo dejó de ser una convicción por la cual vivir y no, de la cual vivir, como lo es hoy.

Observen que en ningún país  del mundo se discuten ideales o programas  en las campañas políticas  para elegir Presidente o lo que sea. Las discusiones políticas actuales están centradas en el descrédito personal del adversario.

Hoy un político no se prepara (no lo necesita además) en función de la defensa de sus ideales, le basta con contratar a un creador de imagen y con eso le basta para ganar una elección. ¿Se puede confiar en alguien que nos vende una imagen de lo que no es?

Cuando depositamos nuestra confianza en mercenarios o testaferros es porque somos iguales a ellos, con el agravante que nuestro sistema democrático nos obliga a votar para elegir a alguno de ellos, lo cual no significa que confiemos en ellos. Estamos obligados a poner a un esclavo del mercado en el poder. Todo esto es nuestra democracia, lo cual me lleva a preguntarme ¿En qué  consistirá la dictadura? (Risas)

Las ideologías políticas son mera propaganda, y la propaganda consiste en la explotación de los deseos de la gente tratando de convertirlas en necesidades. Los políticos usan las necesidades de la gente para chantajearlas emocional, psicológica  y sentimentalmente, haciendo de ello su propaganda y por lo tanto, las convierten en una mentira ¿Quién confiaría en una mentira sabiendo que lo es? Nadie ¿verdad? Esta es otra de las razones del descrédito de la política.

Interlocutor 3°) ¿Existe alguna diferencia entre sentimiento y pensamiento?

R: Es evidente que debería haberla pero, de acuerdo a lo que nosotros llamamos sentir, no la hay. Lo que llamamos sentimiento es nada más que la materialización de la energía que produce nuestro pensar. Esta energía se materializa en nuestro interior y reacciona ante un determinado estímulo, sea éste de índole agradable o desagradable y, a esta reacción la denominamos sentir. El pensamiento crea nuestros sentimientos, por lo tanto, nuestros sentimientos son sólo pensamientos.

Lo que llamamos sentimientos –de agrado o desagrado, de amor-odio- son armados por nuestro pensar de acuerdo a las conveniencias psicológicas, las cuales tienen relación directa con la defensa de la imagen que tenemos de nosotros mismos. Si nuestra imagen -lo cual es el ego- es dañada, creamos todo tipo de rechazo mediante los argumentos que facilita nuestro pensar, lo cual termina concretándose en los sentimientos de desagrado y odio. Si, por el contrario, nuestra imagen es alabada, lisonjeada, el pensar crea los sentimientos de agrado, a lo cual pasa a llamarle… amor,

Nuestro sentir es nada más que la prolongación en el tiempo de nuestro pensar. Todo lo que sentimos es nada más que aquello que ha concretado de antemano nuestro pensar.

El pensar se mueve en función de la creación, perfeccionamiento y  alimento del miedo y del ego. Al ser esto la motivación del pensamiento para mantenerse en actividad, inevitablemente  tiene que crear sus amores y odios, sus simpatías y antipatías, sus agrados y desagrados, de manera que lo que sentimos, es nada más que la materialización de nuestras conveniencias, o sea, de nuestro egoísmo. A esto se resume nuestro sentir, lo cual no es sentimiento, es mero pensamiento.

El sentimiento real es aquel que no contiene ni un sólo pensamiento y eso es amor.

Interlocutor 2°) ¿Cuál es la causa de tanta violencia en Medio Oriente?

R: La causa de toda violencia es miedo. Este miedo es alimentado por el resentimiento y el odio, lo cual es pensamiento. De modo que la causa de violencia en el mundo es miedo.

Evidentemente en Medio Oriente nadie se encuentra interesado en resolver la causa de tanta violencia. El hábito de nuestro mundo es intentar resolver los efectos de las llamadas crisis. Pero en este caso específico de árabes e israelíes, hasta el intento de resolver los efectos está mal desde los inicios.

Primero: Si el mediador es alguien que de antemano tiene partido tomado por una de las partes, esto llevará, tarde o temprano, al rompimiento de los acuerdos de paz. Segundo: Israel trasgredió constantemente los acuerdos de Oslo de 1993, tanto es así que aumentaron al 100% sus colonos en los territorios palestinos ocupados y que ellos, supuestamente, tenían que desocupar. Tercero: Cuando una sola de las partes está obligada a ceder constantemente porque la relación de fuerzas le es desfavorable y, la otra parte no desea ceder en casi nada, es evidente que desde el inicio todo está destinado al fracaso.

La paradoja de todo esto es que los israelitas pasaron toda la historia de su vida (desde Egipto) luchando para formar un estado judío y ahora les parece “imprudente e injusto” que los palestinos quieran formar el suyo en territorios, que además, es de ellos. ¿En qué consiste la estupidez y la hipocresía?

Los israelitas han cometido todo tipo de violaciones a los derechos humanos, tanto es así que el 19 de octubre, la propia Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenó a Israel por el empleo desproporcionado de la fuerza contra civiles inocentes y desarmados, pero si esto mismo se lo hacen a ellos, en el acto levantan la bandera de antisemitismo, y bajo esta excusa ellos se permiten todo tipo de abusos, como la tortura, el derramamiento de sangre, el asesinato, el terrorismo, la muerte y los justificativos para su guerra.

Que un ultra derechista y un fascista como Ariel Sharon, realice una visita provocadora a la mezquita de Al Aqsa, para los judíos está bien, (el propio Barak, le concedió mil policías para su custodia), pero si esto mismo es realizado por un reconocido líder palestino en el Muro de los Lamentos, termina siendo la más cruel, despiadada e inhumana de las provocaciones.

Uno de los problemas reside en que el pueblo judío esta convencido que lo que ellos hacen -sea lo que sea- está bien, pero cualquiera que no sea de su secta,  si hace lo mismo,  eso está mal. Que los nazis maten judíos está mal, pero ellos consideran que asesinar árabes o palestinos está bien. Con esta manera de ver los hechos y con este tipo de argumentos ¿Cuándo se termina la guerra? Nunca ¿verdad?

Esta guerra es la demostración práctica de la hipocresía que contiene en sí misma la creencia religiosa. Las dos religiones, tanto la judía como la musulmana, hablan de amor, temor a Dios, fraternidad, comprensión, No Matarás, etc. ¿Cuál es la realidad? ¿Cuál es la verdad?

La realidad es: Que sus creencias les sirven única y exclusivamente para justificar sus odios, rencores y deseos de venganza, o sea, la antítesis de la religión. La verdad es que… sus creencias son la negación de Dios.

Interlocutor 4°) ¿Qué es la política y la religión para usted?

R: La política es el sacerdocio social, la religión es el sacerdocio del corazón, la mente y el alma.

No se puede ser político si no se tiene una mente religiosa, y llamo mente religiosa no a aquella mente que adoptó o tiene una creencia en alguna religión, en alguna idea en particular; eso no es una mente religiosa, ésa es una mente que imita, es una mente seguidora, es una mente consecuente, de modo que es irreflexiva.

Mente religiosa es aquella mente que se encuentra libre de cualquier tipo de dogma, creencia, doctrina, teoría, sean éstas políticas, sociales, económicas, filosóficas o religiosas. Es aquella mente que se encuentra fuera del círculo de la ignorancia que produce la adherencia a cualquier tipo de idea e idealismo. La adherencia a cualquier tipo de doctrina o creencia crea y alimenta en nosotros el miedo y la ignorancia porque están basadas en los odios, resentimientos, ansias de poder, esperanzas futuristas, análisis intelectuales, interpretaciones de “otros”, metas a alcanzar e ideas que no se pueden vivir.

Una mente que se encuentra fuera de este círculo de miedo, es una mente religiosa y es sólo esta mente que está en condiciones de servir sin esperar nada a cambio. Sólo esta mente convierte al hombre en un sacerdote social, o sea, en un político, en un servidor público de verdad, que de paso, son los que nos hacen falta ¿no es cierto?

La mente religiosa es la única que está en condiciones de realizar una revolución verdadera, de realizar una transformación en la sociedad, porque ella no se encuentra sujeta a los intereses personales, ni sectoriales, que exige la adherencia a una idea particular. Esta mente se encuentra libre de ideales creados por el pensamiento, que en definitiva para lo único que han servido es para engrosar las cuentas bancarias de los fabricantes de armamentos, puesto que los ideales han ayudado a separarnos, dividirnos, ponernos los uno contra los otros, o sea, para alimentar, el odio, el resentimiento, la guerra.

La mente religiosa es aquella mente que se insurrecciona, que se rebela, pero no como una reacción, sino como la acción pura de una mente que tiene un modo de vida exento de conflictos y fragmentaciones, una mente que se encuentra exenta de contradicciones y, por lo tanto, está fuera de la trampa de cualquier tipo de amoldamiento, se encuentra fuera de la trampa de la estructuración del pensar y su consecuente esquema mental. Esta mente libre es la única que producirá la revolución verdadera en la sociedad, puesto que es una mente exenta de conflictos, y al no existir el conflicto interno, jamás podrá existir el consecuente conflicto externo. Entonces habrá paz en el mundo, pero no la paz que negocian hoy en día los árabes y los israelíes, no la paz que negocian los políticos para frenar una guerra mediante tratados, no una paz económica, no esa paz que es organizada, sino aquella paz que uno ha descubierto por sí mismo, que es la paz que surge de la propia comprensión y que no es aquella paz que surge de un acuerdo.

La comprensión de sí mismo elimina el conflicto interior, entonces la paz surge naturalmente en nosotros y esto es lo único que nos permite crecer, crear y vivir en florecimiento que es la bondad y el amor.

Esto es política y religión para mí.

Interlocutor 4°) ¿Cuándo nace el pensamiento?

R: Hay dos aspectos para ello. El primero es cuando la memoria tiene un desafío que le plantea el vivir. Y  la segunda, que es la más común, se produce cuando existe el miedo, la codicia, cuando se desea conquistar algo. La mente se pone en movimiento cuando se ambiciona o se desea algo. El movimiento de la mente es el pensar y quien produce este movimiento es el miedo. El miedo con su codicia, su ambición, su avaricia, su deseo, es lo que hace nacer al pensamiento.

Interlocutor 5°) ¿Qué es el amor?

R: El amor ¿Es deseo? ¿Es celo? ¿Es posesión? ¿Es pensamiento, placer, lujuria? El amor ¿Es recuerdo, memoria? Todo esto es creado por la mente ¿verdad? ¿El pensamiento puede crear e inventar el amor? Si lo puede hacer, entonces el amor es nada más que el registro de un cajero de supermercado al cual llamamos memoria. La memoria está dentro del cerebro físico, por lo tanto, ese amor que es creado por ella misma se encuentra esclavizado y encarcelado dentro de los límites del pensamiento. Esto evidentemente no es amor, porque el amor está fuera de los límites de la memoria y, por lo tanto, del pensamiento.

Todo lo que conocemos como amor es nada más que nuestro condicionamiento que se basa en nuestras creencias, en nuestra cultura, en nuestra tradición, en nuestras ambiciones, en los celos, el orgullo, el miedo a la soledad, el aislamiento y, al tratar de escapar de esto con el fin de encontrar seguridad psicológica en otra persona, en un grupo, en una nación, a ese escape le llamamos amor, lo cual tampoco es amor ¿verdad?

El amor es la libertad de una mente exenta de condicionamientos, esquemas, amoldamientos y, por sobre todas las cosas se encuentra exenta de la imagen de sí misma, o sea, del miedo. Sólo esta mente puede amar.

El amor es la libertad, porque sin libertad no puede haber inteligencia y sin inteligencia sólo tendremos una idea sobre el amor, pero el amor no es una idea, porque no es un cúmulo de argumentos y justificativos. Una idea es sólo un escape, una evasión, lo cual crea conflicto con la realidad.

Por lo tanto, nadie se puede adueñar del amor mentalmente, pero sí nos podemos adueñar de una idea acerca del amor porque la inventamos nosotros mismos. El pensamiento no puede inventar al amor, porque él vive fuera de las cárceles de la memoria y, por lo tanto, fuera de los confines del cerebro físico. Es esto lo que hace al amor completamente libre, por eso… el amor es la libertad.

Interlocutor 2°) ¿Por qué las ideologías y las creencias son un escape, son una evasión?

R: Porque usted entrega la responsabilidad a otro, al líder, al gurú, al secretario o presidente del partido, al Papa, al Imán, al Dalai Lama, al Rabino, al sacerdote, no importa a quién, pero el responsable de todo ya no es usted, es la sociedad, el demonio o Dios, y los jefes, líderes o gurúes, son los que saben cuál es la solución. Usted ya no es responsable de absolutamente nada. Usted, por lo tanto, encuentra en la ideología o en la creencia la manera de evadirse y de escapar de sí mismo y de sus miserias, que son las mismas miserias del mundo al cual usted critica. ¿No es cómoda, agradable, indiferente y conformista su posición? ¿Por qué no empezar por nosotros si al fin y al cabo es lo único que podemos transformar?

Interlocutor 6°) Cuando se acaba el ego ¿Se acaba el miedo? ¿Hay manera de ver completa e integralmente el miedo?

R: Esta pregunta contiene muchos puntos a ser tomados en cuenta. Primero: el miedo existe, el ego es la proyección de este miedo transformado en imagen psicológica. El ego no puede ser vivido, el miedo sí, por lo tanto, el ego es nada más que una palabra inventada que no significa nada, excepto psicológicamente.

El pensamiento sugiere lo que debería ser contradiciendo a lo que es. De modo que el pensamiento crea la dualidad que hace surgir el miedo, al asociar dos ideas contradictorias que contienen lo que conviene, contradiciéndose y enfrentándose a sí mismo, con lo que no conviene. El miedo desea lo que conviene, pero la realidad le hace vivir lo que él rechaza, o sea, lo que no le conviene, rechaza por lo tanto la realidad. El deseo permanente que tiene el ser humano de ser una cosa diferente a lo que realmente es, se convierte en la fuente fundamental de la cual se alimenta este miedo.

Segundo: ¿Por qué tenemos la idea de que las cosas psicológicas se acaban? El miedo proyecta mentalmente una imagen que se transforma en nuestro ego. El miedo resurge como otra proyección mental cuando esta entidad psicológica siente que será afectada y supuestamente dañada. La entidad no desea ser dañada, pero es desde el peligro que supone venir sobre ella de donde surge el miedo. El miedo, por lo tanto, se encontrará siempre latente en la medida en que nosotros pongamos a resguardo la entidad. Mientras estemos predispuestos a defender esa imagen el miedo estará ahí; por lo tanto no se acaba, lo que significa que sólo existe el miedo, no así el ego.

Los deseos de que el miedo se acabe, se deben a la eterna ambición que tenemos de encontrar algo que sea permanente y, por lo tanto, vivir en absoluta seguridad. El miedo no se acaba, no se esfuma, no lo podemos exterminar, todo lo que podemos hacer es comprender sus mecanismos, sus maneras de funcionar, y a partir de ahí él no interviene en nuestro vivir, porque al comprender simplemente  dejamos de asociar ideas, al no asociar ideas no tenemos miedo, lo cual no significa que se haya acabado, uno simplemente lo trascendió a raíz de la comprensión de todo su proceso. El miedo siempre estará ahí esperando que hagamos la primera asociación de ideas, para aparecer nuevamente y ocupar su lugar de privilegio dentro de nosotros.

Tercero: No podemos acabar con el miedo, sólo podemos comprenderlo y de esta manera, ver y vivir lo innecesario que es para nuestras vidas.

La segunda parte de la pregunta dice si podemos ver completa e integralmente el miedo. Esto significa que consideramos la existencia de porcentajes de miedo. Miedo es miedo. Cualquier miedo es miedo y cuando nos visita lo único que podemos hacer, para ver cómo surgió, es observar cuáles fueron las ideas que asociamos para que él surja, para que él este ahí. Al observar las ideas que asociamos desaparece el miedo. Esto nos permite descubrir lo irreal y ficticio que es el miedo, el cual es nada más que un producto del pensamiento.

Interlocutor 7°) ¿Qué es el fanatismo?

R: Es lo que logró unificar a todos los “ismos”, catolic-ismo, marx-ismo, fasc-ismo, neoliberal-ismo, bud-ismo, musulman-ismo, juda-ismo, evangel-ismo, espiritual-ismo, peron-ismo, etc,etc.

El fanatismo es la entretención y la obsesión de una mente hueca y vacía que adopta una doctrina o direcciona su mente hacia un objetivo con el cual se siente identificada; el fútbol o el nacionalismo por ejemplo. Luego de identificarse se esfuerza por encontrar todos los argumentos necesarios que le puedan dar la seguridad que lo que sustenta es la verdad y por lo cual vale la pena matar o morir. Ahora observen esto: cuando las personas que son fanáticas ni matan, ni mueren, tampoco se suicidan y es lo único que les quedaría ¿verdad? (Risas).

El fanatismo es un suicidio en vida de la posibilidad de tener una mente creadora, una mente abierta, lúcida, que pueda florecer con la existencia. El fanatismo encierra la mente en un punto fijo, en un punto muerto, lo cual es su meta, convirtiéndola en la totalidad de la vida y de su vivir. Observen todo lo que la vida contiene: millones de aspectos ¿verdad? El fanatismo reduce toda la vida a una sola cosa: a la obsesión; y ésta es la razón por la cual la mente se enferma, se encierra en sí misma y se transforma en violenta, agresiva e irracional.

El fanatismo es la ausencia de sentimientos, los cuales son reemplazados por la obsesión, y esta obsesión tapa y esconde la incapacidad de amar que tiene todo fanático. La doctrina, la creencia, la teoría, pasan a suplantar por medio de la obsesión al amor, y en este proceso de auto-engaño nos consolamos argumentando que amamos lo que creemos, lo que hacemos, lo que pensamos. Lo que realmente sucede en nosotros es que la obsesión que nos posee, (al ocupar la totalidad de nuestro vivir y la concepción que tenemos de que pensar es equivalente a estar vivo) o sea, nuestra enfermedad mental, la terminamos identificando como amor a la causa. La obsesión es obsesión y esto es una enfermedad mental, lo cual es ausencia de la capacidad de amar.

Es evidente que jamás nos reconoceríamos como enfermos mentales, pero como la sociedad ha transformado cualquier tipo de obsesión en el sinónimo de la manera normal de amar, el parloteo incesante de la mente nos abre las puertas de par en par y nos permite disfrazar nuestros fanatismos, obsesiones y enfermedades mentales, en la manera normal de vivir, que de paso auto-consideramos que es la manera más normal de ser anormal.

1 comment for “LA TOTALIDAD DEL VIVIR -I

  1. 15 Julio 2010 at 7:55 am

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