LA CRISIS ACTUAL

El fondo de toda crisis y de toda guerra es una crisis y una guerra de ideas. No existe crisis ni guerra que no estén fundamentadas en ideas enfrentadas. Sólo las ideas, tarde o temprano, terminan en crisis o guerras, porque la propia esencia de las ideas es en sí misma divisoria, confrontativa y conflictiva. El mayor problema es que no existe nada en nuestro planeta que no pueda ser transformado en idea, incluyendo en ello la descripción de hechos.

La crisis actual encierra la trampa eterna del círculo vicioso de suplantar las viejas ideas, por nuevas ideas y, por supuesto, todo seguirá igual. Las ideas, las cuales se encuentran encasilladas en los ideales, las doctrinas, las creencias, no tienen alternativa de no producir crisis, enfrentamientos y guerras, porque nacen  con el objetivo de buscar adeptos para alcanzar el poder o en su defecto tener algo de poder, pero como todas las doctrinas persiguen lo mismo es inevitable que las perdedoras no intenten destituir a la idea triunfadora y así ad- eternum, o sea, un pequeño tiempo de sensación de tranquilidad para ingresar en la nueva crisis, un tiempo de paz para ingresar en la nueva guerra.

La crisis actual nos rebela la mediocridad de los líderes mundiales y de la clase dirigente, empresarios, financistas, sindicalistas, políticos, jueces y periodistas, todos los cuales conducen e inducen a la sociedad a seguir defendiendo sus intereses económicos y sus propios postulados ideológicos, sin importar las necesidades reales de la inmensa mayoría, que sólo es tomada en cuenta para ser usada de profiláctico para conseguir legitimidad y luego ser dejada de lado.

Ello es evidente que rebela que la culpa no es del delincuente, si no de quien le da la posibilidad de robar, o sea, nosotros mismos. Si le damos la posibilidad a un corrupto, delincuente e ignorante, para asumir el poder, toda la responsabilidad es nuestra, y del no ser capaces de vislumbrar (a pesar de toda la historia humana como testigo, de lo inservible de las teorías, doctrinas, ideologías y creencias para solucionar los problemas y las crisis de la sociedad y suplantar las miserias humanas) la crisis inevitable que produce cualquier gobernante con el alma carcomida por la corrupción, la ambición, las ansias de fama, poder y avaricia, lo que significa que esta crisis, como todas las demás, son causa de nuestra propia ambición y miedo (porque son estos dos elementos lo que nos lleva a apoyar semejante candidato) y del no animarnos a pensar por nosotros mismos.

La crisis actual presupone la posibilidad de aprender a cómo pensar y a ver la vida y el vivir por nosotros mismos, eliminando definitivamente el velo y el colador ideológico que siempre nos lleva a pasear por la misma calle oscura de la incertidumbre, la confusión y las ilusiones de las luces de colores que prometen claridad y que en realidad lo único que eternamente contiene son esperanzas, pero ningún cambio o transformación real.

Toda crisis ha sido y es nuestra responsabilidad, a pesar que fuimos educados en el yo no fui, y terminamos aceptando esto porque nos libera de todo cargo de responsabilidad y de la posibilidad de transferírselas a otro, con el aditivo de permitirnos el no tener la incomodidad de ver e investigar dentro de nosotros, lo cual no nos deja más opción que convertirnos en seguidores.

La sociedad tiene espacios de transición en los cuales hay ausencia de crisis, pero en nosotros son muy esporádicos esos espacios, lo que no significa que podamos tener muchos espacios de esa naturaleza cuando idiotizamos nuestra mente con distintos tipos de entretenciones intelectuales-psicológicas, los cuales nos permiten creer que estamos mejor, hasta que la vida de nuevo nos trae a nuestra realidad conflictiva y confusa, ingresando de vuelta en el torbellino de la incomprensión del vivir. La crisis de la sociedad es una crisis eterna en nosotros, lo que significa que toda crisis exterior es producto de nuestra crisis subterránea permanente que podemos ocultar, pero que tampoco podemos extirpar ni trascender.

Elegimos ser seguidores, elegimos ser seres humanos que piensan de acuerdo a lo que otros han dicho, o sea, elegimos ser seres humanos de segunda categoría que nos negamos a pensar por nosotros mismos y ésa es la esencia de toda crisis… nuestra mente adoctrinada y abarrotada de  puntos de vistas ideológicos. Ésa es la eterna crisis. ¿No se anima a ser un simple ser humano y pensar como tal?