EL VIVIR

Éste es el mundo donde vivimos y no otro. Para tratar de comprenderlo hemos inventado cientos de disciplinas, teorías, ciencias, filosofías, definiciones, conceptos y creencias, y nos hemos encargado de tratarlas aisladamente como si no tuvieran relación entre sí, creyendo que cada una tiene un punto de vista particular de ver el mundo y que, por lo tanto, debemos elegir una para  especializarnos.

Si observamos el mundo hoy, podemos comprobar la crueldad, el dolor, el derramamiento de sangre, la angustia, los genocidios, la pobreza, la miseria y el hambre, a la cual se encuentran sometidos las tres cuartas partes de la humanidad, y el aporte que hemos hecho para que esto sea y siga siendo así.

Éstos son los hechos de nuestro mundo, no la interpretación, el análisis o la teoría sobre nuestro mundo. Es en este mundo en el cual nos toca vivir y al cual debemos intentar, por lo menos, ayudar a buscar  la salida.

Este mundo lo hemos construido sobre la base del miedo y lo seguimos orientando en dicha dirección. Para comprobarlo, basta con ver hoy en día cómo intentamos buscar seguridad, y en esa búsqueda alimentamos y perfeccionamos el terror, lo cual nos lleva a tener cada vez más miedo.

La construcción y el desarrollo de la guerra de las galaxias es la última prueba que nos demuestra abiertamente el cómo creemos que perfeccionando nuestra crueldad estaremos más seguros.

Nos armamos y declaramos la guerra para acabar con quien suponemos es el causante de nuestra inseguridad y ello nos lleva al extremo de justificar todo tipo de genocidio con el fin de conseguir seguridad. Nada de todo esto nos ha permitido hacer que el temor deje de fabricar muerte, destierro, hambre, desolación, derramamiento de sangre, o sea, más miedo.

El vivir se encuentra total y absolutamente interrelacionado, en el cual podemos observar cómo todas las doctrinas e ideologías basan su existencia y supervivencia sobre la base del miedo y la ideación de lo mejor.

Hoy se nos dice que si nos peleamos con Estados Unidos estamos perdidos, que si nos peleamos con el FMI, el Apocalipsis económico y social es inevitable, que si no abrimos el mercado volveremos a vivir en la época de piedra, etc, etc. ¿No es esto chantaje de conciencia, amenaza, y por lo tanto, expansión del miedo?

Edificamos el mundo desde una noción terrorífica y todo lo que inventamos para defenderlo, interpretarlo y entenderlo, tiene el mismo origen y la misma fuente. Es por eso que las ideologías y creencias, son construidas sobre la base de la promesa de salvación, y mientras esto siga ese curso, o sea, el hombre o un grupo de hombres presentándose como los salvadores del mundo, por medio de la construcción intelectual de supuestas respuestas que nos darán seguridad, todo seguirá igual.

Es evidente que la humanidad y el mundo necesitan urgentemente una política, una economía, un pensamiento social, religioso y filosófico totalmente nuevo, diferente, distinto y totalmente revolucionario, pero también es obvio que ello debe nacer de la transformación de nuestro pensar, lo que involucra un pensamiento total y absolutamente independiente de toda creencia, doctrina e ideología, o sea, una mente con un punto de vista humano, eliminando de raíz todo punto de vista ideológico para no seguir siendo conducidos, nosotros y el mundo, por el destructor de nuestras vidas y del mundo… el miedo.

La vida, por lo tanto, se encuentra prisionera, sujeta y esclava, de toda esta confusión y ello desliza sutilmente a nuestro vivir al engrandecer el conflicto, la violencia y el temor, lo cual hace del pánico la fuente de toda creación intelectual y de toda acción, lo que significa el vivir eternamente en el tobogán que propone salidas y soluciones que terminan hundiéndonos y dejándonos cada vez más confundidos.

La vida y el vivir son uno sólo, y nadie absolutamente nadie, necesita de la fragmentación, porque ello es la división, el conflicto, el enfrentamiento y la guerra. O sea, más miedo, inseguridad, crueldad, abuso y caos.

¿No se anima a vivir sin puntos de vistas ideológicos?