¿POR QUÉ SOMOS CRUELES?

Tenemos un mundo lleno de dinero y alimentos, y como hemos progresado y somos superiores a los hombres de las cavernas [¿?…] también tenemos un mundo lleno de pobres y hambrientos. ¿No es crueldad?. Cualquier persona seria tiene preocupación hoy por la situación que se vive en el mundo, el problema surge cuando presentan lo que cada uno considera como la solución, porque ello obedece a viejas telarañas intelectuales y comprobados fracasos.

Nuestro egoísmo, el miedo, y nuestra chatura intelectual-psicológica, siempre terminan construyendo una solución ideal, pero el problema de la miseria y el hambre no se resuelve, y todo continúa girando sobre la base de la creación de nuevas […]  propuestas ideales.

La ausencia de compasión, bondad y comprensión, hacen que nos escondamos detrás de nuestras ideologías para aparentar seriedad y preocupación, sin percibir que ello, en la práctica de la vida diaria, en realidad sirve para no solucionar el problema.

El esconder nuestro egoísmo, avaricia y ambición, detrás de una creencia o apoyando a quien está predispuesto a gobernar para nuestros intereses dañinos, mediocres y mezquinos, revela la inutilidad de cualquier doctrina, de derecha o izquierda, religiosa o filosófica, económica o social, para solucionar la crisis de la sociedad, porque mientras exhibimos nuestros altos conocimientos de los problemas políticos, sociales, económicos, los hechos revelan que nuestras miserias interiores de ambición, avaricia y egoísmo, siguen intactos, y en realidad serán ellos los que gobernarán.

El mundo interior del hombre siempre condicionará a la doctrina, a la ideología, para que le sirva a sus demandas que componen sus deseos obsesivos, lo cual se lleva a la práctica con el simple malabarismo de palabras, aforismos, falacias y eufemismos, que se acomodan de acuerdo a lo que deseen justificar, y es ello lo que ha transformado y transforman en inútiles a las doctrinas, porque ningún hombre puede gobernar desde lo que no es, y desde los deseos de ser bueno, bondadoso, justo y equitativo, ya que no lo da, ni puede ser impuesto por una doctrina, si de antemano no está incorporado realmente en lo más profundo del alma, el corazón y la psiquis, de ese ser llamado gobernante, líder, autoridad.

El creer que eso no tiene importancia es la base de la desgracia de toda sociedad, si no me cree observe a la Argentina, en donde prima el tipo de ideología  del gobernante, sin tomar en cuenta las condiciones interiores que deben acompañar a quien los va a gobernar; cuando no eligen a un avariento, ignorante y corrupto, eligen a un inútil, inepto, o a un populista que recae sobre él todo tipo de sospechas. ¡Lo importante y trascendente es el programa, no las virtudes!

Nuestra crueldad está tan arraigada en nuestra alma, mente y corazón, que termina siendo intrascendente todo aquello que suceda con los demás, partiendo de los efectos que pueda producir en la mayoría de la sociedad la doctrina más despiadada, inhumana, cruel, inmoral, individualista e hipócrita, que ha creado el ser humano, el neo-liberalismo, por el simple hecho que creemos que la nueva ideología presentada al mundo puede concretar y hacer realidad nuestra ambición y arribismo.

Las supuestas ideologías vanguardistas (comunistas, fascistas) del pasado, nos dejaron la misma herencia de crueldad que ejercitamos hoy con el nuevo sueño utópico representado por el neo-libertinajismo financiero, de suerte que al adoptar, aceptar y apoyar, esta pos-moderna crueldad, nos indica que nada hemos aprendido de nosotros mismos y de las fracasadas doctrinas ideológicas de todos los tiempos.

Somos crueles porque eternamente hemos hecho todos los esfuerzos posibles para evitar tener que tomar la vida en serio, lo que significa el comprendernos a nosotros mismos primero, antes de intentar solucionar cualquier problema de la sociedad y del mundo.

Sin conocimiento propio es utópico pensar que tenemos alguna posibilidad de poder ayudar a los demás a salir de este ejercicio masoquista de la crueldad que día a día perfeccionamos.