Sobre Teorías y Políticas Económicas

Lo primero que salta ante la realidad, frente a los hechos que contiene el mundo, es la irracionalidad con que se aplica cualquier teoría económica sobre la humanidad.

Toda teoría es irracional, porque ella necesita inevitablemente convertir todo hecho en idea y toda idea es la interpretación intelectual antojadiza de quien la realiza.

El nacimiento tanto de las teorías como de las políticas económicas, surgieron y fueron propuestas al mundo como herramientas que venían a servir al ser humano y a la sociedad para su progreso, su crecimiento y el enriquecimiento de las mismas.

Hoy podemos ver como estas buenas intenciones fueron puestas patas para arriba. Porque es el ser humano y la sociedad en su conjunto la que se encuentra preocupada y abocada a servir a la economía, y la economía ya no tiene el sentido ni la utilidad de estar al servicio del ser humano. La política o las teorías económicas de derecha, de izquierda, de centro, de ultra derecha, de ultra izquierda, las conservadoras, liberales, social demócratas, globalizadoras, anti-globalizadoras, nacieron y surgieron como evangelios para salvar al mundo con la intención y el supuesto de tratar de ordenar la anarquía comercial e industrial y el caos que supone la dispersión del dinero, la dispersión de la riqueza.

Cada expositor de teorías económicas impuso en las mismas sus intereses materiales y sus principios intelectuales, los cuales se transformaron en ideas, convirtiendo así a la economía en suposiciones, en ideales, lo que la llevó a convertirse e hizo de ella una ciencia no exacta, lo que la convirtió en una simple teoría especulativa más, en las cuales y  en donde las mismas recetas se consideran que pueden ser efectivas en un país o en todo el mundo, pero la realidad es que quizás sean efectivas en un país pero quizás sean impracticables y obsoletas en otros.

Al ser la economía el producto teórico del pensamiento que supone que su aplicación es el equivalente al progreso y bienestar, sin poder demostrar en los hechos que esto sea así, produce inevitablemente discusión, conflicto, discriminación, separación y odio entre los seres humanos y las naciones. Cuando inventamos una teoría que no se fundamenta en las necesidades de los demás y sólo se encuentra sujeta en la satisfacción de ambiciones y egoísmos propios, el resultado de ello tarde o temprano es la anarquía, el caos, el conflicto.

Las teorías económicas fueron creadas bajo estas premisas, o sea, no se encuentran basadas en las necesidades humanas ni tienen como objetivo satisfacerlas.       Hoy en día consisten sólo en apuntar a saciar la avaricia de muy pocos y en darle seguridad a su egoísmo mediante la acumulación de riquezas. Las teorías que plantean una mejor distribución de la riqueza, se convierten en utópicas porque la base que sustenta a la ambición humana es el miedo y como quienes poseen la riqueza a ser distribuida, son las personas que ostentan el poder, jamás permitirán que por medio de una simple teoría opositora se pueda distribuir la base en que supuestamente se encuentra sustentada su seguridad, porque ello los mantendría alejados en esa inseguridad que produce el no tener.

La ecuación que surge de la ambición humana, lo cual es vivido por todos los seres humanos de este mundo es: más tengo, más seguro estoy. El pensamiento ilusorio produce ignorancia, toda ignorancia produce conflicto, todo conflicto produce odio, todo odio produce deseo y todo deseo produce ambición; esto se retroalimenta porque la ambición es la productora de deseos. Esos deseos inevitablemente nos llevan al odio y al resentimiento, lo cual es conflicto. Todo conflicto produce ignorancia, que es alimentada por el pensamiento ilusorio. Éstos y éstas son las cualidades de las mentes que han inventado las teorías económicas. El problema de la teoría, por lo tanto, es que simplemente es un ideal de lo mejor, y la ideación de lo mejor nace de la mente mecánica, automática, repetitiva y amoldada, la cual se encuentra esquematizada por la ignorancia que produce el sistema de pensamiento obsesivo, adictivo, que convierte toda idea en dogma.

El dogma neo-liberal encierra la fórmula teórica del mercado, la desregulación, la competitividad, la flexibilidad, la productibilidad, la deslocalización, las tasas de interés, el libre cambio, todas las cuales factibles de practicar siempre y cuando el riesgo país, o sea, lo que en la práctica de la vida diaria es el hecho que se les garantice a los avarientos, ambiciosos, o sea a financistas e inversores, que podrán multiplicar sin problemas y sin ningún riesgo el famoso 70 veces 7.

Hoy las suposiciones del neoliberalismo engloban al hecho, no a la teoría, que 2.000 millones de seres humanos que viven con un dólar diario serán algún día, el cual nunca llega, supuestamente beneficiados por el derrame que se producirá cuando los multimillonarios no tengan más donde acumular el dinero, o sea que contra más dinero hace el multimillonario, por deducción lógica eso será desparramado desde la pirámide hacia abajo y todos tocaremos algo. Evidentemente que todo esto podría ser verdad si no existieran los paraísos fiscales, y además, si los millonarios y los multimillonarios no fueran ellos mismos los dueños de estos paraísos, entonces habría esperanzas que esta teoría dejara de ser un mero postulado utópico.

La economía ha logrado hoy elevarse al nivel de fetiche y ha ido tan lejos que ha logrado suplantar la importancia que siempre tuvo en primer lugar la política. Con lo cual hoy la economía se ha encaramado al nivel de dimensión  ideológica por sobre las teorías políticas, sociales y filosóficas. Todo esto le ha dado al neoliberalismo la esperanza de que es factible la realización de la idea  única. Ha ido tan lejos que se han animado a velar y a enterrar de antemano a toda otra idea diferente a la suya por medio de la suposición intelectual del fin de las ideologías, del fin de la historia. Lo equivocado de todo esto en primer lugar, es la definición de pensamiento único porque en realidad siempre, desde que la humanidad es humanidad, el ser humano ha tenido un sistema de pensamiento único, con la excepción por supuesto de algunos sabios e iluminados. Debemos ver que el tener ideas diferentes no indica ni simboliza ni es sinónimo que el pensar sea diferente, por el solo hecho de tener ideas diferentes, puesto que estas ideas nacen de un sistema de pensamiento mecánico, repetitivo, obsesivo, las cuales se encuentran amoldadas a la tradición y la cultura contra las cuales ese pensamiento o se revela o logra renovarlas, esa es simplemente la base de toda idea.

Los ideales nos indican, solamente cuando los adoptamos, el saber en qué pensar, y eso es lo que han hecho las ideas durante toda la historia humana desde su creación, por lo tanto la manera única de pensar es la misma (disfrazada de nueva) la que hoy plantea la concreción de “la idea única”. Toda idea o ideología está basada en argumentos, justificativos, principios, tácticas, estrategias, metas y promesas para el futuro ¿Dónde está el pensamiento diferente?

Lo único que pude producir este pensamiento son ideas diferentes, pero inevitablemente todas ellas han nacido, nacen y nacerán, de un tipo de pensamiento lineal basado en las conclusiones y deducciones de la memoria. Esto demuestra que siempre el único sistema de pensar, ha sido el creador de las diferentes ideas, por lo tanto, es el tipo de pensamiento único que opera en nosotros, mediante su sistema exclusivo, el único que por siempre ha existido.

Esta misma manera de pensar, también ha sido la creadora de las teorías marxistas en economía política, puesto que ha seguido el mismo patrón de amoldamiento mental que fueron utilizadas para crear las teorías capitalistas. La mente del ser humano tiene una manera lineal de pensar. Esta manera se basa en seguir un patrón de asociación de ideas; ese patrón de pensamiento que asocia ideas se basa única y exclusivamente en oponer una idea a favor y otra en contra, se analizan, se desmenuzan y sacamos una conclusión, lo cual se convierte en la teoría, la idea, en el ideal. Estas ideas o son reformadas, recicladas, renovadas, lo cual es el caso de la política económica del capitalismo, o la contradecimos, o son contradichas, lo cual es el caso de la política económica del marxismo. Todo esto nos lleva nada más a que toda teoría, toda idea o ideal se reduce a simplemente una asociación de ideas a favor o en contra.

Debemos saber que toda idea es la negación de la realidad, puesto que toda idea surge de la interpretación teórica e intelectual de dicha realidad, surge de la interpretación teórica e intelectual de un hecho, o sea que cuando interpretamos un hecho, esa interpretación se convierte en idea.

El problema es que la realidad está basada en hechos y no en ideas. La realidad, el hecho, es que los seres humanos tienen determinado tipo de necesidades específicas.

Las teorías económicas, las políticas económicas, lo único que hacen es interpretar intelectualmente esas necesidades y luego plantean desde un nivel absolutamente teórico la supuesta solución, lo cual termina transformándose y siendo  la situación en que vive el mundo hoy, y esa situación es la prueba que la economía no se encuentra al servicio del ser humano, al servicio de la sociedad, sino que por el contrario, es el ser humano y la sociedad los cuales se encuentran al servicio de la economía.

La razón por la cual la economía constantemente tiene que estar cambiando sus planes, tiene que constantemente renovar su política, es simplemente porque no está basada en hechos, sino en la interpretación de los hechos. No importa qué política económica sea, ninguna servirá para ayudar al ser humano a encontrar la paz y la felicidad, porque eso es algo que cada uno de nosotros debe hacer, lo cual no se encuentra sujeto a condiciones socioeconómicas personales, o sea no depende si somos ricos o pobres, y está muy lejos y mucho menos el acierto teórico de una política económica inventada por un clon de Washington o por algún clon de Fidel. Conclusión: sólo estamos perdiendo el tiempo con teorías infantiles que nos dice por ejemplo que el país creció un 6%, mientras que la realidad y en los hechos existe un 15% de desocupación en ese país que creció un 6%. La pregunta que surge es ¿Para qué sirve el crecimiento? En realidad ¿Para qué sirve toda esa basura cuando todo lo que tiene para dar la teoría económica o la política económica son números y porcentajes, pero en verdad no tienen ninguna realidad de un mejor bienestar, no tienen ningún beneficio para los habitantes de una nación, excepto números total y absolutamente abstractos?

Todo lo que existe en definitiva en todo el mundo es el proyecto teórico e intelectual de llegar a ser millonario, tanto individualmente como colectivamente. Como todo el mundo ambiciona, como todo el mundo es ambicioso, es en eso en donde radica la razón por la cual tiene tanta adhesión la política económica del capitalismo, simplemente porque somos ambiciosos y ella nos promete que podemos llegar a ser millonarios primero y multimillonarios después. Como nos gusta vivir sobre la base de la esperanza, entonces adherimos a todo este tipo de promesas que en verdad son realidad sólo para el 6% de la población mundial.

Las ideas no son cosas serias, nunca lo serán porque son meras interpretaciones antojadizas que jamás superaron el nivel de los sueños, lo cual indica que mientras sigamos en este camino, nada podremos mejorar en este mundo hasta tanto no aprendamos a ver la realidad tal cual ella es, no de acuerdo a como nosotros quisiéramos que ella fuera, y mucho menos mediante la interpretación de esta realidad por medio de ideas, teorías, ideales o encuestas.

Una política económica verdadera, sería aquella que se basa en la realidad de las necesidades, y en aquello que realmente necesitan las personas. La verdadera economía es aquella que sirve a las personas resolviendo sus necesidades, no es economía verdadera la idea, la teoría, el ideal económico, porque eso es nada más que buenas intenciones; simplemente creeremos en las buenas intenciones, pero está lleno el infierno de ellas. Con cualquier teoría política, social, económica, religiosa, filosófica, lo único que hemos logrado es separarnos, dividirnos, entrar en conflicto y enfrentarnos unos con otros. Jamás ninguna ideología condujo al hombre a una solución de sus problemas, ni personal, ni nacional y mucho menos globalmente.

Este momento de crisis nos asusta porque vemos que estamos solos, vemos que no podemos depender de otro, vemos que los otros ya no están para sacarnos de la crisis y, es eso, lo que nos aterra. Pero la realidad es que siempre ha sido así, siempre hemos estado solos, lo cual nos obliga ha hacernos responsables de nosotros mismos, y a asumir nosotros el liderazgo de nuestra propia vida y de nuestros problemas teniendo que  resolverlos, lo que se convierte en un hecho que nunca hemos realizado porque siempre hemos creído y dependido del líder para que nos guíe y nos saque permanentemente de los atolladeros.

Hoy no es así. La crisis nos obliga a mirar la vida tanto en el presente como en el futuro, de una manera totalmente distinta; nos encontramos desamparados, sin nadie en quien apoyarnos y lo peor es sin nadie a quien culpar de nuestros fracasos ni ahora ni en el futuro. Todo esto es lo que nos produce miedo.

Toda política o teoría económica, siempre nos mantendrán en la eterna esperanza por medio de una promesa que reza que el mañana será mejor. Vivimos sustentando nuestras vidas en promesas y esperanzas que nos realizan nuestros líderes, y creemos en ellas simplemente porque no sabemos nada de nosotros mismos, porque no nos conocemos, porque no nos comprendemos, porque no entendemos ni comprendemos el mecanismo de nuestro pensar. No comprendemos de dónde nacen nuestras angustias, nuestros pesares, nuestras ambiciones, nuestros temores; porque en realidad no sabemos de qué manera el pensamiento arma y estructura el miedo dentro nuestro, eso es lo que nos lleva a creer en  los demás, a creer en otro, a creer en el líder, en el gurú, en el sacerdote, en el periodista, en el político, en la autoridad.

Si no sabemos nada de nosotros mismos ¿Por qué creemos que podemos saber de qué manera y cómo una teoría económica nos ayudará a resolver nuestros problemas de mejor vivir? Si nosotros no tenemos armonía entre lo que pensamos, sentimos y hacemos ¿Por qué esperamos y creemos que puede existir armonía en el poder o en la sociedad? La sociedad, el poder, es nada más que el reflejo de lo que nosotros somos y no algo diferente.

Ninguna teoría resolverá nuestros problemas, sólo tendremos una sociedad mejor, más justa, más equitativa, cuando nosotros tengamos armonía interna y hayamos aprendido a cómo pensar. De ahí en más nadie se atreverá a intentar sobornarnos, con teorías llenas de promesas y esperanzas para el futuro.

Nadie se atreverá a ello, de la misma manera que ningún analfabeto se le ocurrirá ir a dar clases a la universidad, de la misma manera que a nadie se le ocurriría hoy en día y a nuestra edad decirnos y tratar de convencernos de que existe papá Noel o los reyes magos. Que los economistas nos hagan creer, nos den esperanza e ilusiones para el futuro no es su culpa, es la nuestra.

Creemos en esperanzas y promesas hechas por las teorías únicas, creemos en esperanzas y promesas hechas por las doctrinas únicas, exclusivamente porque no sabemos nada de nosotros mismos, lo cual involucra el que no sepamos nada de la realidad, sólo sabemos de las interpretaciones de esa realidad; y ello lo expresa mejor que nadie la teoría, la doctrina, la creencia, el ideal. Mientras esto sea así, como podemos saber lo que efectivamente es real y no una ilusión, no simplemente una promesa, no simplemente una esperanza.

Lo único que hemos hecho en nuestra vida, es cambiar nuestro juguete psicológico. Cuando niños nos entusiasmábamos y creíamos en papá Noel y los reyes magos; hoy estos juguetes psicológicos son nuestras creencias religiosas y nuestras ambiciones, deseos, ilusiones y esperanza, que nos provocan las teorías económicas y políticas. Sólo hemos cambiado y transformado al papá Noel y a los reyes magos por algo que creemos que es distinto, pero que en la realidad y en verdad, mentalmente no tiene ninguna diferencia. Sigue siendo lo mismo… creencias, teorías, doctrinas, ilusiones y sueños.

Lo único que en realidad nos queda, es abandonar todo ello y hacer algo con nosotros mismos, que por primera vez en nuestras vidas no estará basado en ninguna teoría, creencia, doctrina, ilusión, sueño o esperanza, simplemente debe estar basado en el hecho de lo que somos.

El intento de poner en práctica cualquier tipo de teoría económica en la sociedad, siempre y sin excepción, se transforma en una ruleta, en una tómbola, en una lotería en donde los seres humanos pueden tener la suerte de ser beneficiados si ella funciona.

El mundo nunca, jamás, tendrá la posibilidad de ser mejor mientras los seres humanos nos encontremos adoptando doctrinas; el mundo no será mejor porque adoptemos una nueva doctrina política, social, económica, filosófica, religiosa. Lo que la humanidad necesita es una economía humanitaria que se base en la racionalidad, que se base en el pensamiento racional básico, lo cual elimina el estar jugando al apostar continuamente a la suerte que corra un plan económico para ver cómo nos va, dependiendo todo ello del ataque de bondad que tengan los inversores, los dueños del dinero.

Observen lo siguiente: lo que más hay en el mundo es dinero y alimento, lo cual nos lleva a preguntarnos lo siguiente ¿Si fuéramos racionales en el pensar existiría la miseria y la pobreza en el mundo? ¿Cuál es la necesidad de ser millonarios y egoístas? ¿Por qué encontramos virtud en la ambición?

Sólo una economía humanitaria nos elevaría al nivel y a la dimensión de seres humanos. Esa economía humana debe estar regida por mentes racionales, las cuales evidentemente deben estar exentas de doctrinas y teorías, las cuales son garantía de encontrarse exentas de conflictos y fragmentaciones, pues sólo mentes ordenadas pueden ayudar al mundo a tener un mejor vivir material. Esta economía humanitaria debe estar basada en el servir para satisfacer las necesidades de cualquier ser humano del mundo, que necesite de su auxilio para paliar sus necesidades básicas, alimentación, educación y salud. Evidentemente que nada de esto acontecerá en nuestro mundo mientras no exista primeramente una revolución  total en nuestro pensar.

Interlocutor: Lo que usted plantea es una solución definitiva pero para ello se necesita mucho tiempo, es una solución a largo plazo. El problema radica en que el mundo necesita una solución ya. De acuerdo a los problemas nacionales y mundiales que nos afectan necesitamos una solución, aunque sea momentánea, ahora, en este momento, por lo tanto, mi pregunta es ¿Cuál es la solución para esta crisis puntual que estamos viviendo?

Raúl: Desde que estoy en este mundo, no he conocido un sólo momento en el cual el mundo no esté en crisis, de manera que no creo que nos debamos preocupar por la solución de la crisis actual porque nunca hemos salido. Vivir en crisis, es la manera normal que hemos adoptado para estar en este mundo. Todas las crisis que han existido en la historia de la sociedad humana, de una u otra manera se han solucionado por medio de los parches: las reformas habituales. No te preocupes por la crisis actual; ya inventarán algún tipo de parche y todo se calmará. Siempre es igual. Eso se debe a que somos poco serios con la vida y nos conformamos con cualquier mentira que nos prometa salir de la inseguridad.

Siempre nos hemos ocupado de discutir y de intentar resolver este efecto al cual llamamos crisis, pero nunca nos abocamos a discutir o a tratar de investigar la causa, jamás tratamos de comprender el problema raíz que la ocasiona. Esto se debe a que hemos sido educados y condicionados para resolver problemas, pero no hemos sido educados para comprender los problemas y mucho menos su causa. Ante cualquier crisis todo el mundo opina y supuestamente tiene la solución, políticos, economistas y, por sobre todo, los periodistas. Opinan también los industriales, los operadores financieros, los inversores, obreros y piqueteros ¿Por qué no se soluciona? Simplemente porque toda opinión es intrascendente.

El mundo, la sociedad, si la crisis no tiene solución, termina acomodándose, amoldándose a la nueva situación y esto termina siendo la nueva solución. No creo que la pregunta sea ¿Cuál es la solución para esta crisis? La pregunta correcta sería ¿Cuál es la causa que permanentemente nos introduce en crisis sucesivas e ininterrumpidas? Nunca analizamos o discutimos, frente a una crisis personal o colectiva, la causa. Toda nuestra discusión y análisis trata de buscar y encontrar en alguien o en los demás al culpable, al responsable de lo que nos está sucediendo, con lo cual nosotros nunca tenemos algo de responsabilidad en la crisis.

La causa de toda crisis, desde que la humanidad es humanidad, somos nosotros mismos, los seres humanos, porque nunca hemos sido individual y colectivamente honestos con nosotros mismos y eso nos ha hecho poco serios con la vida y el vivir. Todo lo tratamos como si fuera algo subjetivo, como si no perteneciéramos o no formáramos parte de ello, la sociedad, la economía, la política, etc. La economía, la política está hecha por seres humanos a los cuales, mediante nuestro voto y apoyo, los posesionamos en el poder. La sociedad somos nosotros mismos, de lo contrario la sociedad no existiría.

Debemos, primero que nada, hacernos responsables de lo que hemos ayudado a construir, porque además mediante nuestra ayuda se mantiene; y no estar permanentemente buscando y tratando de encontrar culpables para justificar nuestra supuesta inocencia frente a los acontecimientos que nos aquejan, a los cuales llamamos crisis, ya sean éstas individuales o colectivas ¡La crisis que vivimos es culpa de los políticos! Esto es lo que afirmamos y es lo que opina todo el mundo ¿Quién puso a esos políticos en el poder? ¿Recién hoy descubrimos que los políticos son deshonestos? Sólo los políticos son deshonestos ¿Nosotros,  no lo somos?

Señores: la política la hacen los seres humanos a los cuales llamamos políticos y somos nosotros los que le damos el visto bueno para que nos gobiernen. Somos nosotros quienes los posesionamos en el poder. Cuando ellos nos mienten con programas productivos populistas, con programas supuestamente revolucionarios, justos, equitativos, progresistas, y luego imponen algo tan inhumano y cruel como es el neoliberalismo con su globalización de miseria, los reelegimos y volvemos a confirmarlos en el poder pero, todo lo que ese ser tiene para decirnos y ofrecernos, es el haber ingresado al primer mundo por decreto. Ahora bien ¿De quién es la culpa? ¿De los políticos o de nosotros?

Por lo tanto señores, somos nosotros los que hemos construido esta sociedad y como consecuencia, la crisis en la cual nos encontramos, en la cual se encuentra inmersa la sociedad. Somos nosotros, cada uno de los seres humanos de esta sociedad los que hemos creado esta crisis y este tipo de sociedad de exclusión, inhumana, cruel, despiadada, violenta e individualista, no los políticos. Todos somos responsables de ello. Cuando descubrimos lo que hemos hecho no ataca la culpa, e intentamos por todos los medios desligarnos de la responsabilidad que nos toca, y es en ese preciso momento cuando comenzamos a culpar a los demás, políticos, economistas, policías, piqueteros, obreros, multinacionales, financistas, industriales, inversores, imperios  económicos. En realidad no importa mucho a quien culpemos, siempre serán los demás.

Honesta y realmente ¿Quién tiene la culpa de que no sepamos ver las cosas por nosotros mismos? ¿Quién es el culpable de que veamos y opinemos siguiendo un patrón de amoldamiento mental creado por medio de la propaganda que nos imponen los líderes? Honesta y realmente ¿Quién tiene la culpa que sólo sepamos “en qué pensar” pero no sepamos “cómo pensar”? Sólo nosotros ¿verdad?

Eso se debe a que nunca nos hemos cuestionado seria y profundamente nuestra manera de ver la vida. Sólo creemos que es posible ver la vida por medio y a través de una doctrina, una teoría, alguna idea, una creencia, alguna opinión, etc., pero nunca por nosotros mismos, lo cual significa ver el hecho tal cual es sin interpretarlo intelectualmente para convertirlo en una opinión, en una idea. Nunca vemos la vida por nosotros mismos de manera total y absolutamente independiente de cualquier creencia política, económica, social, religiosa, filosófica. La manera que tenemos de ver la vida siempre se encuentra teñida por alguno de estos puntos de vista, lo cual no nos permite ver la vida por nosotros mismos, sino de acuerdo a lo que ya opinaron otros. Lo único que conseguiremos con esto, es ingresar en la confusión generalizada en la cual se encuentra envuelta toda la sociedad, o sea, aportamos confusión a la confusión.

La pregunta era ¿Cuál es la salida?

La salida es pensar por nosotros mismos. Esa es la salida.

21 de Julio del 2001.

Salsipuedes.- Córdoba

Argentina.