Sobre la Verdad, lo Verdadero y la Realidad

Nos cruzamos a cada instante de nuestro vivir con lo verdadero y la realidad, pero no con la verdad. Vivimos en lo verdadero y en la realidad, pero no en la verdad. Analizamos lo verdadero y la realidad, pero no podemos analizar la verdad. El pensamiento llena nuestra mente de opiniones y argumentos -a favor y en contra- sobre lo verdadero y la realidad, pero no puede tener una sola opinión y argumento sobre la verdad.

La imposibilidad de la mente pensante para percibir la verdad, la conduce a convertir y permutar a lo verdadero y a la realidad en la verdad, de modo que al desdibujar e invertir los lugares, también convierte a la verdad en algo objetivo, estático, inamovible, como lo es la realidad y lo verdadero, ya que estos dos últimos siempre son algo; y ello es su diferencia con la verdad: ella no es algo. La verdad es un proceso que esta llegando a ser, cuando se concreta ese proceso se transforma en lo verdadero, cuando lo verdadero es analizado, calculado, comparado, y a raíz de este proceso de cálculo, análisis y comparación, se ejecuta, se convierte en realidad.

La verdad es la percepción de una mente silenciosa sobre lo que es como es, ya sea en la práctica de la vida diaria o en un éxtasis místico, en la convivencia o en la soledad, en la observación o en la conversación. La verdad para ser percibida requiere de atención desnuda, lo cual la distingue, aparta y la separa definitivamente de lo verdadero y de la realidad, porque tanto lo verdadero como la realidad pueden ser apreciadas con una mente parlanchina, esquizofrénica, alienada, estúpida. Es obvio que este tipo de mente interpretara lo verdadero y la realidad desde sus propias limitaciones pero ello no niega que pueda ver lo verdadero y la realidad. Lo que sí es imposiblepara esta mente es que con esas contradicciones y condicionamientos sea capaz de vivir el silencio y, por lo tanto, percibir la verdad.

Llamo verdadero a todo aquello que no ha sido creado por el pensamiento humano: cosmos, naturaleza, ser humano, etc. Llamo realidad a todo aquello que ha sido creado por el pensamiento humano: sociedad, religión, política, economía, mesa, silla, casa, computadora, puntos de vista, deseos, parloteo, ilusiones, ambiciones, violencia, etc. Llamo verdad a lo desconocido, a todo aquello donde el pensamiento no puede ingresar por el solo deseo o capricho de hacerlo: éxtasis místico, trascendencia de la mente común (mente parlanchina, obsesiva, esquizofrénica, caprichosa, narcisista, auto-compasiva), Dios.

Lo que la mente común conoce es el conflicto, y es elemental reconocer que con lo conocido no podemos penetrar lo desconocido, con el conflicto no podemos penetrar la paz que implica silencio. Ahora la pregunta del millón: ¿Es igual lo verdadero a la verdad?….. NO…… Porque la verdad abarca lo inconmensurable, lo eterno, lo desconocido, o sea, el Big-Bang, Dios y los misterios de la existencia, mientras que lo verdadero abarca todo lo que esta disponible para ser apreciado o aprendido, aceptado o contradicho, rebatido o justificado. Sobre lo desconocido nada podemos decir, sobre lo conocido todo.

Al ser la pregunta si lo verdadero era igual a la verdad, debemos examinar los sinónimos de la palabra igual, que son a saber: idéntico, semejante, similar, análogo, simétrico, gemelo, mellizo, exacto. O sea, lo verdadero y la realidad al ser lo conocido no abarcan a los desconocido, porque lo conocido y lo desconocido no son ni idénticos, ni exactos ¿verdad?

Lo que esta aconteciendo solo lo podemos percibir de instante en instante, lo cual inhabilita cualquier juicio, opinión o análisis, porque en ese proceso de examen que intentamos, lo que esta aconteciendo desaparece, mientras que lo que acontecido puede ser -con todo el tiempo del mundo- sometido a todo y cualquier tipo de especulación, interpretación y conclusión.

La verdad obviamente es incorruptible, inapelable e inalterable, no a sí lo verdadero ni la realidad. Lo verdadero puede ser corrompido cuando el pensamiento considera que puede transformar y manejar la naturaleza; por ejemplo: mata un árbol y lo convierte en papel, silla o mesa, permutando así lo verdadero en realidad y ello innegablemente termina por ser el vicio que nos seduce a causa de la comodidad que nos brinda dicha metamorfosis. La realidad no solo puede ser corrompida a cada instante por el pensar sino que además sufre los efectos de la descomposición y su posterior desintegración, mutando así en nueva realidad que será sometida al mismo proceso vicioso.

La realidad personal que arma el pensar jamás tiene en cuenta de que por medio esta la muerte, lo inesperado, lo sorprendente, de suerte que el pensador pasa a auto-considerar que la practica de su punto de vista en la realidad es, no solo lo verdadero… sino que también la verdad. Esa realidad personal se puede resumir en dos puntos de vista; la optimista y la pesimista. La optimista lleva al pensador a considerar que él es quien logro todo, solo con el propósito mental que tubo para encarar la vida y que ello lo separa abismalmente de pesimista. El pesimista ve todo negro y sin solución. El lugar en donde se juntan queda situado en el hogar de la ignorancia porque ninguno de los dos toma en cuenta lo fortuito, lo inesperado, lo sorprendente y mucho menos la muerte, que puede arrasar con todas sus auto-consideraciones y cada una de ellas -exitistas o deprimentes- en cualquier segundo de su vida. De manera que sus puntos de vistas no son ni verdaderos ni mucho menos la verdad, sino que meros fundamentos intelectuales que evitan enfrentar sus miserias humanas: el exitista a su vanagloria y arrogancia, y el pesimista a su derrotismo y auto-compasión. Se hace irrefutable que la realidad personal armada por el pensar -hacia el punto de vista que sea- no tiene relación alguna ni con lo verdadero ni con la verdad. La exitista, o sea, los autocalificados así mismos como optimistas se relacionan directamente y sin intermediarios solamente con su ego y narcisismo, y los deprimentes, con su desdicha y fracaso, o sea, con su ego-victima; pero ninguno de los dos con lo verdadero y la verdad.

La verdad al ser incorruptible no puede ser tocada por la muerte porque la muerte toca solo aquello que es de su misma semejanza, naturaleza. La mente silenciosa, ordenada, no es tocada por la muerte, la muerte solo toca el cuerpo de esa mente; por ello se dice que un iluminado nunca muere. La diferencia entre un iluminado y el optimista o pesimista es que el iluminado no tiene punto de vista para ver la vida. El no es ni optimista ni pesimista, simplemente ve la vida como ella es, tal cual es, de manera que no puede ser sorprendido por la muerte o lo inesperado, por lo sorprendente o lo imprevisto. O sea, no crea ninguna realidad personal porque no tiene miedo, su propia alerta y comprensión es quien se encarga de lo que trae la realidad y los consecuentes desafíos a enfrentar, de modo que no tiene que estar preparado ni prevenido anticipadamente para los imprevistos de la vida.

La realidad personal se forma como respuesta al miedo y a los complejos de inferioridad, la realidad social se forma como respuesta a la inseguridad, lo cual también es temor. Se intenta transformar lo verdadero con la finalidad de encontrar seguridad, lo cual también es miedo, pero no se puede crear ni formar la verdad para trascender el miedo. El iluminado, por lo tanto, es el único ser que vive la verdad como es, vive lo verdadero como es y ve la realidad como es, o sea, la realidad objetiva; como el intento del hombre para buscar comodidad y seguridad y la realidad subjetiva; basada en puntos de vista como lo que ello es: una mentira que son nada mas que efectos de realidad. Ver lo que es como ello es, eso es la verdad, ver lo que es, observando la creación de lo desconocido, eso es lo verdadero y ver las creaciones de la mente humana, eso es la realidad y su consecuente efecto.

La verdad con lo verdadero no son iguales porque la verdad lo abarca todo: a lo desconocido, a lo conocido y a lo inventado. Lo verdadero solo abarca: lo conocido y lo inventado. Lo inventado solo abarca a su propia inseguridad, elucubración, esfuerzo, fantasía, avaricia, egocentrismo y temor, o sea, solamente se abarca a si mismo en su propio narcisismo. Sola verdad puede penetrar a lo verdadero y a la realidad, pero ni lo verdadero ni la realidad pueden penetrar la verdad. Lo conocido solo puede esperar la visita de lo desconocido, pero lo conocido no puede visitar a lo desconocido, simplemente porque lo desconoce, o sea, no sabe donde visitarlo.

La verdad se relaciona con todo, mientras que lo verdadero solo se relaciona con lo manifiesto, de modo que la verdad y lo verdadero no son transeúntes de un mismo pasillo; por ese pasillo llamado vida solo transita -de arriba abajo- la verdad. La realidad en este pasillo, es nada mas que un circo de espejos en donde se puede mirar el narcisismo de los hombres realizando sus propias piruetas, las cuales a posteriori rotularan como sinónimo de lo verdadero y -obviamente- la verdad, sin poder percibir nunca que esa contorsión psicológica no puede resistir la prueba de la muerte porque ella pone fin a todas sus ilusiones, fantasías y el deseo de eternizarse que tiene el ego.

La verdad y lo verdadero no son iguales porque -además- existen en dimensiones absolutamente distintas que no tienen relación entre si. La verdad existe en la dimensión atemporal, lo verdadero en la dimensión espacio-tiempo, y la realidad en una dimensión determinada por ella misma, sujeta y limitada por eltiempo cronológico y el tiempo psicológico.

El hombre vive en la dimensión de tiempo cronológico y psicológico (mas en el psicológico que en el cronológico) y a ello se resume la creación del hombre. Dentro de ese tiempo concibe mesas, casas, sillas, computadoras, corcheteras y chicles, e imagina y foja su mundo psicológico.

Lo verdadero es la plasmación emanada de la verdad, la realidad es la desvirtuación de aquella emanación de la verdad, o sea, es lo verdadero transfigurado por la mente humana. De la verdad emana lo verdadero, de lo verdadero emana la realidad, y de la mente humana emana la fantasía que convierten en ilusoria a la realidad.

El hombre para proyectarse mas allá de la dimensión cronológica-psicológica, debe comenzar por intentar ver la realidad tal cual ella es: una ilusión que tiene algunas alegrías pasajeras y los entretenimientos para el ego como el éxito, la fama, la posición social, el reconocimiento, la construcción de objetos para conseguir comodidad: casa, sillas, ollas, televisores, yates, autos, pijamas y la consecuente destrucción de la naturaleza para lograrlo.

Una vez que el hombre aplica la honestidad consigo mismo y reconoce su mundo fantasioso como ilusorio, se encuentra en condiciones de que lo desconocido opere sobre él y sea bendecido con la succión de su mente común. Luego de este secuestro el hombre puede ver y vivir la verdad porque le ha sido raptada la mente común –que por ausencia de silencio da lugar a los puntos de vista y opiniones, que son los que crean el mundo fantasioso e ilusorio, y que lo viven como verdadero quienes lo generan– transformándose aquello -en el vivir cotidiano- en el regreso a la inocencia.

El regreso al paraíso -primera etapa del primer rapto- sorprende a la mente porque se encuentra perdida sin el habito parloteador que le fue aspirado por lo desconocido, de modo que esta inducción psicológica va guiando naturalmente a la mente al estado de silencio y de conciencia absoluta, despertando una visión holística del vivir y la vida. A partir de aquí la mente es inducida lentamente hacia su nuevo habito: No Parlotear.

Una vez que la mente a sido proyectada hacia el silencio, surge en ella la sorpresa por lo que esta viviendo. La característica que sobresale en esta etapa y que mas sorprende a la mente es, la ausencia de miedo. En esta etapa la mente entra y sale del silencio. Sale del silencio para traducir en palabras lo que esta viviendo, o sea, sale del silencio paradescribir hechos, no para especular, suponer o teorizar, como lo hacia antes del rapto-inducción.

Esto le permite a la mente usar el silencio como herramienta. Cuando lo necesita para ver lo que es como es ingresa, cuando necesita explicar lo que es sale; así el silencio se convierte en la herramienta que le permite vivir la verdad, y desde esa percepción explicar lo que es. La mente descubre así que solo el silencio le permite ver y vivir la verdad, porque sabe por experiencia, que el parloteo solo genera argumentos, teorías, opiniones, puntos de vistas, constante e ininterrumpidamente pero, desde su particular conflicto. Obviamente, la verdad no es personal, individual, que pueda ser generada por cualquier mente temerosa que desde su conflicto confunde tener razón con tener la verdad.

Solo la mente con ausencia de parloteo y temor y que, por lo tanto, ya no genera puntos de vistas y su consecuente defensa, es la que puede ver y vivir la verdad porque ya no inventa razones desde su confusión y se esfuerza por invertirlas y convertirlas a la fuerza en verdad.

La mente auto-chamúllera se encuentra encerrada en su autismo-parloteador que es su propio limite, pero así y todo, igualmente puede ver lo verdadero y la realidad, pero no así la verdad, porque su movimiento se encuentra circunscripto a la información contenida en su memoria, de suerte que no puede ir mas allá de su contenido.

Esta mente simbólicamente puede ser descrita como Budha del Chamullo porque se cree dueña de la verdad, pero no tiene capacidad para darle una sola orden a su mente que ella le obedezca. Lo único sabio que debe hacer esta mente es: dejar de hacer esfuerzo para defender sus razones -con nivel de verdad- y entregarlas al sabio No Sé, porque solo el abandono de sus mezquinas y egocéntricas razones es lo que la deja expuesta para la inducción-rapto por lo desconocido.

La mente budica-chamúllera con todo el contenido de su locura, debe buscar y tocar en las puertas de la verdad, de lo desconocido, de la vida, de Dios, o como se le quiera llamar; sin ansiedad pero con expectativa, alerta, o sea, golpear completamente abandonada y desnuda.

La mente budica-chacharera debe saber que nadie se ilumina por decisión propia: ni por sus deseos, ni por sus caprichos, ni por sus ansías, ni por sus codicias, ni por su violencia, ni por sus puntos de vistas, ni por su desdicha, ni por su arrogancia, ni por sus creencias, ni por su urgencia de dejar de sufrir. La mente budica-cotorrera ya intento todos estos caminos ¿verdad? ¿Dónde llego y que consiguió?¡Absolutamente NADA!

El buscador cree que está tocando las puertas de lo desconocido, cuando en realidad solo ha vivido tocando las puertas de su pensamiento, o sea, de lo conocido, de lo que conoce.

El buscador de tanto tocar en la puerta de su propio pensamiento -con la intención de que el pensamiento resuelva la desdicha que significa para él los dilemas de la existencia- abandona por cansancio al pensamiento como Mesías y termina entregándose… ¡A Nada! En ese estado de abandono, desdicha, desesperación, desilusión, ingresa en La Noche Oscura del Alma, y es ahí cuando acontece el rapto-inducción por lo desconocido.

El buscador no encuentra nada ni puede encontrar algo,porque -como ya se dijo- toca la puerta de su propio pensamiento, de su propio intelecto, de sus propios puntos de vista, de sus propias creencias, de sus propias especulaciones y deducciones -y en ello vive dándose vueltas tratando de alcanzar su sombra- de modo que con lo conocido desea ingresar en lo desconocido. Lo que el buscador no sabe es que para que lo desconocido le preste atención, no debe tocar y mucho menos querer empujar la puerta de lo inconmensurable, con los argumentos y creencias que él tiene sobre Ello, porque de esa manera solo sigue tocando en la puerta de su propio pensamiento, en la puerta de su propio mundo trillado de conocido.

Es requisito indispensable e imprescindible -para ser invitado al banquete de lo inexplorado por el pensar- el ingresar desnudo de toda concepción intelectual que establece puntos de vistas fijos con las consecuentes creencias y dogmas que fueron aceptadas por temor, porque si de antemano ya tenemos fijado lo que es Dios, lo Inconmensurable ¿Qué sentido tiene que nos inviten a descubrirlo en el banquete de la sabiduría si nosotros ya hemos establecido lo que es? … ¡¡¡¡¡Obviamente… sin conocerlo!!!!! ¿Qué sentido tiene asistir a un banquete si uno ya esta satisfecho? ¿Qué sentido tiene visitar un lugar para averiguar lo que uno ya sabe? ¿Qué de nuevo podemos aprender cuando sabemos?. Desde el punto de vista que se lo mire, no tiene sentido que lo desconocido nos tome en cuenta para invitarnos a conocer su casa… ¡si nosotros nos creemos el arquitecto que no solo la diseño, sino que además la construyo! El problema e inconveniente es que:¡en esa casa solo ingresan indagadores, espías, preguntones e ignorantes, o sea, alumnos que desean aprender!

¿Desea ingresar? Entonces… ¡abandone todo lo que supuestamente sabe sobre Lo Omnisciente y la puerta se le abrirá!

¿Quizás estando dentro de esa casa se pueda ver con absoluta claridad si es igual o no la verdad y lo verdadero y si es mentira o no la realidad con relación a la verdad. Y quizástambién se pueda comprobar si el silencio es la herramienta que nos permite vivir La Verdad?

¿Intentémoslo para averiguarlo!

Mientras estamos en el mundo gobernado por el budha-charlatan-sentimentaloide ¿quizás podamos averiguar y comprobar que la meditación es luz para nuestra ignorancia?

¿Intentémoslo para averiguarlo?