La Experiencia Máxima

Raúl: Hablar de la “Experiencia Máxima” se torna complicado porque es una experiencia única, personal e intransferible. Le he puesto el nombre de “Experiencia Máxima”, debido a que divide la vida del ser humano en un antes y después, divide la mente del ser humano en antes de la experiencia y después de esta experiencia.

El primer problema reside cuando se quiere explicar cómo sucede: si es inducida exteriormente o es el fruto del esfuerzo interno y personal. El segundo problema consiste cuando intentamos saber o averiguar el ¿Por qué sucede? El tercer problema consiste en tener claro el ¿Cuándo y bajo qué circunstancias sucede?

Como pueden ver, lo único que hay sobre esta “Experiencia Máxima”, son… incógnitas.

Interlocutor 1º) ¿Qué es exactamente lo que significa “divide la mente en un antes y un después”?

Raúl: Antes de la “EM.” la mente vive en dos tiempos, pasado y futuro; antes de esta experiencia la mente vive preocupada y ocupada en todo tipo de juicios, bueno – malo, justo – injusto, correcto – incorrecto, a favor o en contra, etc., lo cual la lleva a un estado obsesivo de comparación y asociación de ideas. Esto hace que la mente centre la vida del ser humano en el miedo-ego y, por lo tanto, en el sí mismo, esclavo, egoísta y torturante. Ese es el estado de la mente antes de la “EM.”. Después de la “EM.” la mente se encuentra libre de todo este enjambre de pensamientos alienantes y enajenados. Nunca más vuelve a asociar ideas abstractas de manera intelectualoide sobre sus posibilidades probables en el futuro. Si asocia, lo hace por una necesidad práctica del ahora. Luego se retira voluntariamente al silencio. O sea, sólo funciona cuando es requerida por alguna demanda práctica, por alguna necesidad o por alguna situación de necesidad de urgencia.

Interlocutor 2º) La pregunta del millón ¿Cómo se llega, cómo se logra o cómo se consigue tener esa experiencia?

Raúl: No existe un cómo, ni existe un camino que pueda garantizar el que ésta experiencia acontezca, sólo debe existir de parte del buscador: amor y pasión por la verdad, ansias honestas y sinceras de encontrar la correcta comprensión, de encontrar esa armonía que revela por sí misma “lo que es”, “la realidad”, “la verdad” o como le quieran llamar. El que acontezca o no, es algo que no depende del buscador ni de sus ansias por encontrarla. Eso, a quién le acontece, cómo acontece y por qué le acontece es un misterio.

Interlocutor 3) ¿Existen seres elegidos a los cuales le acontece?

Raúl: No creo que sea así, creo que depende de la pasión sincera que tenga el buscador. No es algo que acontece por su deseo o por las ansias que él tenga de liberarse de su sufrimiento. Para que acontezca esta “EM.”, solamente debemos tener una alta resolución para investigar sobre la vida y el vivir. Sin esta pasión casi desesperada, nada puede acontecer. Esta pasión tiene el mismo nivel, tiene la misma dimensión que aquella que tiene el ser humano para perseguir el dinero, el éxito, la fama, el poder, sólo que esta dirección es totalmente opuesta, se dirige hacia el sentido contrario.

Interlocutor 4º) Esta pasión ¿Se puede adquirir o ya viene con uno?

Raúl: Eso es algo que no se puede adquirir, ni cultivar, eso nace con uno, es de uno, no es algo diferente a uno. Uno simplemente lo tiene.

Interlocutor 5º) O sea, que quien no tenga esa pasión enraizada no puede avanzar, no tiene posibilidades que le acontezcan esa “EM.”

Raúl: Avanzar puede, porque el avance sólo pertenece al orden psicológico, al orden intelectual. El avance es sólo una medida de la acumulación de datos en la memoria, incluso sobre la Vida, sobre uno mismo, sobre el mecanismo y el funcionamiento de la mente, etc., porque esto es nada más que un nivel intelectual subjetivo, no práctico, y es eso lo que puede ser medido; antes no conocía esto, ahora lo conozco, esto es lo que puede ser medido y es a esto lo que definimos como avance. El avance intelectual no es sinónimo de encontrarse con esa “EM.”. Para encontrarse, para que suceda, para que acontezca esa “EM.”, es imprescindible tener enraizada la pasión por querer descubrir “lo que la vida es”. Avanzar intelectualmente, cualquiera lo puede conseguir porque para ello basta con informarse sobre el tema.

Interlocutor 2º) ¿Qué es lo que más se percibe en los hábitos de la mente, después de la “EM.”?

Raúl: La ausencia de intromisión del pasado.

Interlocutor 1º) ¿El pasado se olvida?

Raúl: No, el pasado no interviene, existe una ausencia del pasado en la mente. Eso no significa que se olvida el pasado, simplemente el pasado no interviene, no opera con las informaciones de la tradición, de las experiencias, de las conclusiones sobre lo vivido.

Interlocutor 4º) ¿Y qué pasa con el futuro en la mente?

Raúl: El pensamiento cesa de proyectarse hacia el futuro. La mente se establece en el “aquí-ahora”, el pensamiento deja de ser subjetivo, puesto que no busca explicaciones en el pasado y tampoco se asienta en la esperanza del futuro con el fin de encontrar soluciones. Simplemente la mente ve la realidad, ve lo que es. Se interrumpe el proceso subjetivo, el proceso especulativo del pensar.

Interlocutor 6º) La “EM.” además de producir cambios en el funcionamiento intelectual de la mente ¿Produce cambios físicos?

Raúl: Lo que uno percibe, es una especie de limpieza en la información que tienen las células cerebrales, la mente se siente amplia y abierta, es como si por primera vez uno estuviera viendo la vida “tal cual ella es”. A ello lo acompañan algunos dolores muy intensos en la cabeza y en el cuerpo. Si eso es un cambio físico realmente no lo sé.

Interlocutor 3º) La “EM.” ¿Es algo que uno conquista o es algo que a uno le regalan?

Raúl: Alguien dijo alguna vez que “si golpeas se te abrirá”, eso significa que uno hace todo lo necesario y posible para encontrar, lo cual es equivalente al golpear, pero lo que sí es seguro es que esa “EM.” te la regalan ¿Quién lo hace? eso no lo sé, la vida, Dios, los ángeles, los Mesías, etc. Quién te lo regala no lo sé, pero lo que sí puedo asegurar, es el hecho que aquello no lo puede producir uno mismo y eso es lo que significa “se te abrirá”.

En definitiva uno hace y realiza de todo, pero no es por ese esfuerzo que acontece la “EM.”, digamos que simplemente acontece involuntaria e independientemente de los deseos y ambiciones personales.

Interlocutor 7º) ¿En qué estado uno se encuentra cuando sucede la EM.?

Raúl: En un estado de desolación absoluta; uno se encuentra y se siente completamente solo y abandonado.

Interlocutor 7º) ¿Qué es lo que hay, en ese momento, en uno?

Raúl: Miedo, lo único que uno siente es miedo, pero no es un miedo que uno pueda diferenciarlo independiente de uno. En realidad uno es el miedo, no existe ninguna separación ni división entre uno y el miedo. Todo tu ser es miedo. Nada se puede hacer con ello, luego te abandonas y te dejas llevar por ese miedo. Cuando estás en ese estado extremo “Aquello” acontece. Así de simple.

Interlocutor 5º) En realidad lo que la “EM.” realiza en uno es la trascendencia del miedo.

Raúl: Sí, así es. Lo único que en definitiva uno trasciende o supera es el miedo. Al no existir el miedo uno deja de especular, uno abandona las subjetividades, uno deja de suponer, lo cual lleva naturalmente a abandonar los tiempos creados por el mundo psicológico de pasado y futuro. Observen que recurrimos al pasado solo (aunque ya pasó) porque él es inamovible, nada de él puede ser cambiado y ésta es la razón por la cual retornamos mentalmente a él, o sea, retornamos a él en busca de seguridad.

Nos proyectamos hacia el futuro con el fin de encontrar en él alguna esperanza, alguna posibilidad de que en ese -“más adelante”- se transforme nuestra vida, ya que con la vida que tenemos actualmente no estamos a gusto, no estamos satisfechos y eso nos da inseguridad. La proyección del pensamiento hacia el futuro y la rememoración que hace del pasado, obedece a nuestro miedo, a nuestra inseguridad. El pensamiento intenta, con sus recuerdos y proyecciones, encontrar seguridad y ello lo realiza porque tenemos miedo.

Interlocutor 8º) ¿Cuál es la sensación posterior a la “EM.”?

Raúl: Es una sensación extraña, es una sensación de sorpresa, es una sensación de extraña sorpresa, porque cesan las actividades, todos los hábitos costumbres obsesivos de la mente. Es una sensación de extraña sorpresa porque la mente se encuentra habituada a ello. Como después de la “EM” ya no están más, uno se extraña que no estén y eso es lo que causa sorpresa, la falta de ese antiguo hábito.

Interlocutor 8º) Esta “EM.” sucede a muy pocas personas, en consecuencia existe una mayoría absoluta que se encuentra privada de ella, por lo tanto, mi pregunta es ¿Cuál es el papel de esos “muy pocos” y cuál es el papel de “esos muchos”?

Raúl: El papel de esos muy pocos es tratar de ayudar a esos muchos a ser seres racionales, seres sensatos. Todo el esfuerzo que realizan esos muy pocos, consiste en intentar de mil maneras diferentes la posibilidad que se tiene de vivir racional, normal y naturalmente, en esta sociedad. El saber que tenemos que compartir con el más necesitado, no es algo que pertenezca al orden de los iluminados o sabios, es la manera más básica del pensar, pero no lo hacemos en un nivel personal, cuanto menos en los niveles políticos, sociales y económicos de masas.

La economía que maneja y gobierna el mundo hoy, es el producto de nuestra irracionalidad, lo cual traerá como consecuencia, tarde o temprano, la reacción de la otra parte irracional de la sociedad que no se ve favorecida con ella. Actuamos irracionalmente y reaccionamos de la misma manera, el resultado de todo esto puede ser el caos. Lo básico, lo elemental, es que aprendamos a cómo pensar, de lo contrario nos dirigimos hacia el abismo. El papel de los muy pocos, es el de demostrar las conveniencias que tiene el pensar racional y sensatamente para el mundo y la sociedad, puesto que es lo único que nos llevará a una vida más dichosa y placentera que tenemos la oportunidad de vivir.

Para pensar racional y sensatamente, nadie necesita previamente el requisito de ser sabio o iluminado, sólo necesitamos no ser tan exageradamente ambiciosos, egoístas, avarientos y obsesivos, con nuestras cosas, ideas o posesiones.

4 de Septiembre del 2001.

Salsipuedes – Córdoba.