Intelectualidad e Iluminación

Raúl: Buenas tardes. He visto que después de 13 años nada ha cambiado en este valle, sigue prosperando y reproduciéndose la espiritualidad intelectual, con el agravante de haber incorporado como medio de vida la explotación de la ignorancia humana y el lucrar con el dolor ajeno. Digo explotación de la ignorancia humana, puesto que aquí se vende toda suerte de desarrollo espiritual, arte espiritual, mercadería espiritual, y toda clase de adivinanzas, llámense éstas tarot, buzios, tinta china zen, alimentos energetizados, magnetizados, collares para la suerte, runas, piedras y barro del Valle del Elqui, y como remate además se puede llevar un frasquito de tierra del “sagrado Valle del Elqui” por tan sólo 4 dólares.

Cuando me refiero al hecho de que mucha gente está lucrando con el dolor ajeno, quiero decir todos aquellos sanadores y curanderos que le cobran a la gente enferma, que como último recurso los viene a visitar para ver si encuentran algún alivio para sus males. En realidad todo este sagrado y elegido Valle del Elqui no es más que un santuario de bandidos y ladrones que en nombre de la espiritualidad, lo sagrado y lo sublime, lo han convertido en una cueva de explotadores inmisericordes y transformado en uno de los mayores shopping que agrupa a mercenarios espiritualistas, los cuales en lo único que están interesados es en las ganancias que pueden obtener de la ignorancia del resto de la humanidad.

Esta noche quisiera hablar con todos ustedes sobre la intelectualidad y la realización. De la intelectualidad y la iluminación. Es necesario que investiguemos seriamente sobre esto, debido al peligro que existe de caer en lo mismo que los mercaderes espirituales y terminar explotando, tanto material como psicológicamente a las personas.

Una de las cosas más comunes que existe en el ser humano es dividir la vida en material y espiritual. Esto se encuentra enraizado como una ley secreta en el conjunto de la sociedad y debido a esto consideramos que ir a nuestro trabajo es material e ir a la iglesia es espiritual, el clavar un clavo, limpiar la casa, cocinar, lavar los platos, etc, es del orden material, y el hincarse a orar, leer cualquier libro de los llamados sagrados o sentarse a meditar, es del orden de lo espiritual, ¿es esto así?, ¿se encuentra la vida realmente dividida?, ¿se puede dividir la vida?.

Interlocutor 1° Esa división es evidente que la hacemos por la necesidad que tenemos de estructurar y tener claro todo en nuestra mente, pero también es evidente que la vida es imposible dividirla.

I .2° Esa división es nada más que el reflejo exterior de nuestra división interna.

I. 3° ¿Por qué se encuentra tan enraizado en nosotros el dividir todo?

R: Porque creemos que al dividir se hace más fácil la comprensión de la vida, ya que consideramos que comprendiendo fracción por fracción se nos va a hacer más simple y fácil, que intentar comprender todo de una vez. Al dividir en muchas partes la vida creo que puedo ir comprendiendo una por una y la suma de esto da como resultado la comprensión total.

I .4° Creo además, que la división nos permite tener un parámetro.

I. 1° ¿Para qué necesitamos los parámetros?

R: Para compararnos con algo. La comparación la consideramos necesaria porque creemos que da una referencia de donde nos encontramos ubicados en cualquier estrato de la vida, social, económico o espiritual.

I. 5° ¿Qué papel juega la comparación en nuestra vida?

R: El de aceite lubricante que pone en movimiento todo el motor del sufrimiento. Observen que si no hay comparación, no hay sufrimiento. Éste sólo existe cuando comparamos.

I. 6° La comparación siempre existe en la dimensión psicológica-intelectual de nuestra mente, mi pregunta es ¿toda la intelectualidad es algo negativo en nuestra vida?

R: Señor, la intelectualidad no es ni positiva ni negativa, ella tiene un lugar en la vida del ser humano. El problema con la intelectualidad surge cuando ésta ocupa casi la totalidad de la vida del ser humano, cuando la memoria es casi la única herramienta que se usa para tratar -vanamente por supuesto- de organizar, dirigir, determinar y estructurar, sobre la base de especulaciones, nuestra vida; olvidándonos casi totalmente de la memoria práctica que en definitiva es la única que tiene una utilidad real en nuestro vivir. La intelectualidad es una parte integrante del ser humano y, por lo tanto, tiene una utilidad y un lugar en la vida, ella sirve para poder explicar con palabras, por ejemplo, los hechos de la vida, de nuestro mundo interior, del funcionamiento de la mente, el contenido y sentido de las ciencias, etc, etc.

I. 2° ¿Cuál sería entonces la diferencia entre un intelectual de la espiritualidad y un ser realizado, iluminado?

R: Es como la diferencia que existe entre un economista y un millonario. El economista sabe mucho sobre qué hacer con el dinero ajeno, cómo invertirlo, de qué manera utilizarlo mejor, cuándo comprar o vender, se sabe la historia del dinero y los cuentos sobre él también, digamos que es un teórico con algunas habilidades de algo que no posee, el millonario en cambio posee el dinero, es dueño de él, y puede hacer lo que quiera, incluso sin consultar a nadie.

Los intelectuales de la espiritualidad generalmente han leído y estudiado yoga, alquimia, magia, esoterismo, filosofía hindú, vedanta, kábala, los libros sagrados de las religiones, zen, jasidismo, sufismo, etc, y han aprendido alguna técnica espiritual como sanación, reiki, o poseen algún tipo de mediunidad como leer el pasado o el futuro mediante la lectura de cartas, tarot, runas, bola de cristal, buzios, tinta. Luego mezclan alguna técnica con explicaciones que han encontrado en los libros, y auto-consideran que están dentro del “plan divino de los elegidos con una misión en la tierra”, por lo tanto, se encuentran en condiciones de darle atendimiento espiritual a la gente, y de lucrar con su ignorancia. En el caso que no cobren, algo le van a vender, como productos naturales, remedios caseros, artesanías, etc. El único inconveniente es que todo esto se puede aprender sin necesidad de tener que transformarse a sí mismo, lo que significa que no existe una realización propia y todo lo que se posee, excepto la técnica, es ajeno y sacado de un libro… también ajeno.

La diferencia entre un intelectual de la espiritualidad y un ser realizado, es como dos hombres con hambre frente a una plantación de manzanas, uno de ellos va, toma la manzana, se la come y se le pasa el hambre, el otro antes de comer decide informarse sobre el contenido, vitaminas y propiedades de la manzana, para ello lee, escucha, conversa con científicos, los obreros que cuidan la plantación, y por último saca la manzana, la pone en un laboratorio para examinarla por sí mismo, al final “sabe” mucho sobre la manzana, pero el hambre no se le pasó, y la manzana tampoco le pudo dar sus propiedades, o sea, sabe mucho acerca de absolutamente nada.

I. 3° ¿Cuál sería entonces el camino correcto?

R: Apuntar directamente sobre la vida que nos toca vivir y no andar estudiando sobre ella su sentido oculto, esotérico, mágico, su aspecto matemático y geométrico, su naturaleza enigmática, porque al final lo único que obtendrán serán miles de especulaciones que jamás los dejarán satisfechos, pero si pasan muchos años en estas especulaciones, sin nunca mirarse a sí mismos seriamente, verán que cuando sean mayores de 50, 60 años, lo único que les quedará será resignarse y auto-convencerse, más que nunca, que su camino ha sido el correcto, pero no les quedará otra alternativa, ya que no tienen la suficiente energía y pasión para investigar sobre sí mismos, con lo cual tendrán que tener muchos más argumentos que cuando comenzaron a auto-engañarse.

I. 1° Aquí en el Valle uno siente cierta tranquilidad, cierta paz, las necesidades son las elementales ¿no es ésta una buena manera de vivir?

R: Si sólo puede vivir en paz en el Valle o en un lugar parecido a éste, lamento tener que decirle que su paz y tranquilidad es un mero escape, puesto que si la paz es de usted y no del lugar, la podrá llevar donde usted vaya y vivirá en paz en cualquier lugar, incluyendo Ahumada y Huérfanos. Ahora, si usted siente paz aquí y no siente lo mismo en otro lugar, también debe saber que su paz, es una paz prestada, ella pertenece al lugar y no a usted, lo cual lo convierte en un prisionero, por más que usted se sienta libre.

I. 1° Hemos visto que no existe la vida material y la vida espiritual, pero dentro de esta última existe una vida intelectual y una vida real, por llamarla de alguna forma, ¿esto es así?

R: Es así debido a que nosotros estamos habituados a dividir la vida, pero además es así porque cuando nos quedamos en el aspecto intelectual del vivir, y esto pasa a tener la máxima importancia, toda nuestra vida se llena de argumentos, justificaciones, teorías, doctrinas y especulaciones, de modo que no existe la manera de no tener una vida fraccionada, dividida y, por lo tanto, conflictiva. Ahora, frente a la totalidad de la vida, y cuando cada aspecto de ella se encuentra en el lugar que debe ocupar, evidentemente que no existe ninguna de estas divisiones.

I. 3° ¿Qué es entonces la iluminación, la realización?

R: Es el resquebrajamiento y la destrucción de todos los esquemas mentales, lo cual da luz propia. La iluminación, a diferencia de la intelectualidad espiritual, es no-saber, y en la comprensión de la totalidad de la vida.

I. 6° ¿Por qué nos da tanto placer el intelecto?

R: Eso es muy simple. El leer, analizar, argumentar, no exige ninguna transformación propia, excepto un pequeño esfuerzo de nuestra memoria y nada más. Leo, estudio, conozco; ése es el proceso, luego paso a creer que sé, y todo resuelto por el módico precio de ser capaz de retener en la memoria lo estudiado o escuchado, y luego repetirlo. ¿Cómo no va a ser placentero si no necesito absolutamente nada, excepto el seguir ejercitando lo mismo que he ejercitado toda mi vida, lo cual siempre he creído que es la herramienta del aprendizaje… la memoria. Escucho, estudio, argumento, analizo, con todos mis rencores, odios, celos, antipatías, ambiciones, deseos, egoísmos, miserias, envidia, vanidad, orgullo, o sea, con todo mi ego intacto, sin necesidad de transformar nada, y luego, además puedo decir que sé. ¿Existe algo más cómodo y, por lo tanto, más placentero que el mentirse a sí mismo creyendo que uno sabe sin tener noción que en realidad es más ignorante que antes?

Les puedo preguntar algo. ¿Es posible que el conocimiento de sí mismo se lo puedan aprender de memoria? ¿Por qué el conocimiento de sí mismo no da ningún placer, como lo da la intelectualidad sobre cualquier cosa?

I. 3° Porque no es grato ver que uno no es, lo que cree ser.

I 5° Porque no hay escape de la obsesión y el parloteo de la mente.

I. 2° Porque la memoria no cumple la función que ha cumplido siempre…

I. 4°… es más, la memoria se transforma en un impedimento porque nos trae recuerdos que quisiéramos olvidar…

I. 1°… y vemos que estamos presos a ella, que todo el contenido de nuestra mente es nada más que repetición.

I. 6° Creo que jamás será placentero el descubrir y ver el odio, la ambición, el egoísmo dentro de uno, pero lo peor es que no basta con tener los deseos o las intenciones de cambiarlo, el leer tampoco sirve y estamos acostumbrados a resolver o escapar de un problema instantáneamente y vemos que en el autoconocimiento nada de esto sirve…

R: Entonces es evidente que la intelectualidad es mucho más grata…

I. 6° Claro, porque como usted decía no exige transformación personal alguna, en nuestro interior puede seguir todo igual.

I. 3° ¿Cuál es la verdadera espiritualidad, la verdadera religión entonces?

R: La verdadera espiritualidad y la única religión es la vida, porque fuera de ella nada existe, y es sólo la vida lo que abarca a todo, y todo está incluido en la vida. Piense esto, si nuestra tradición, cultura y religión nos enseña y nos dice que Dios creó todo, para que Dios haya podido hacer esto él tenía que estar vivo, por lo tanto… LA VIDA ES DIOS Y DIOS ES LA VIDA.

Buenas noches, eso es todo por hoy.