El Espíritu de Indagación

En el instante de la iluminación no hay cielo, Mesías, maestros, santos, demonios, frío, calor, ni mente que trata de captar algo, ni la misma iluminación que se apodera de la mente. Todo se desvanece en la consciencia, todo es Cielo, Vacío, Infinito, de modo que lo único que reina es la soledad y el silencio… ¡que es un trueno!

¿Se permanece en ese estado? No, despiertas de él y nuevamente están ahí los cielos, los demonios, el frío, los Mesías, los santos, los maestros, el calor y la mente, pero abruptamente tienes una nueva visión y, por lo tanto, una nueva y resucitada vida totalmente nueva.

El no estar satisfecho con la mera erudición te lleva a querer captar algo interiormente, de modo que ansias indagar en la verdad recóndita de tu alma para obtener paz y felicidad. Pero si deseas apoderarte del alma, al final se derrumban todos tus esquemas, todo lo que tu crees que es tu ser, y en ese estado alcanzaras la unión de tu existencia individual con el todo.

El arte de la iluminación es que el Dhamapada, el Coran, el Talmut, la Biblia, los Sutras y los Evangelios, broten surjan y nazcan de tu propio ser.

No te decepciones mientras buscas porque nada encuentras, pues contra mas tiempo pasas buscando, la vida te va revelando que es en vano el intento de captar intelectualmente la Verdad Final. Ello te lleva a saber por ti mismo que no comprenderás ni la vida ni tu vivir por medios verbales ni análisis intelectuales, pero no cedas en perseguir tú auto-realización, puesto que ello acelerara tu perturbación mental [lo que te hace bagar en tu peregrinaje espiritual tras el intento de atrapar en tu oscuridad cualquier cosa que apresen tus brazos intelectuales] y en la máxima expresión de dicha locura es cuando puede acontecer.

La intensa aplicación mental, más la agitación espiritual y la vana búsqueda de la verdad, es lo que te conduce inexorablemente a la crucifixión que se expresa en la crisis final donde el intelecto se muestra inservible para acumular más ideas confusas, rutas de evasión, , matices sentimentales o victimización emocional, de modo que el enjambre mental creado por el intelecto cede ante LA-LO(cura), no teniendo otra opción que desenredar con la percepción-intuición la madeja y, recepcionar un nuevo y armónico orden.

El fuerte deseo de auto-trascendencia lleva por sí mismo al practicante espiritual a ir más allá de todas las limitaciones que le son impuestas, ya sea como ser social o ser individual, lo cual abre el camino hacia la conmoción final, que se sitúa en una región desconocida para la mente y que le llamaremos iluminación.

La iluminación te revelara el Reino de los Cielos Interior, el Vacío de la Existencia, lo cual comprobaras que no es producto de ninguna reflexión intelectual ni una antojadiza conclusión teológica sino simplemente la declaración de una percepción intuitiva directa en la que la mente capta la Naturaleza Verdadera de la Existencia sin la intermediación de la lógica.

Si solo estudias, especulas, charlas sobre espiritualidad, asistes a clases de esoterismo o de la Nueva Era, es obvio que jamás descubrirás ni advertirás que toda la realización espiritual no es más que percepción e intuición profunda que se basa en la experiencia y que no es producto del análisis de libro sagrado alguno ni de abstracciones o especulaciones simbólicas. El camino hacia la verdad no tiene atajos.

Lo que escuchemos, leamos o pensemos sobre la comida, ni la simple visión de una olla repleta de manjares o de un campo sembrado con todo tipo de víveres, dejara satisfecho al hambriento, sino que la ingestión real.

Lo que conduce a la iluminación no es la disciplina, la adoración, el culto a la personalidad, la creencia, la penitencia, el dogma, la obediencia, el temor, sino la búsqueda de algo que vence las contradicciones y une los hilos enmarañados en una sola línea y que da paz y armonía, de modo que ante la experiencia espiritual de la iluminación nada puedes planear por medio de métodos, técnicas o disciplinas, puesto que ello depende del espíritu de indagación y del logro de la percepción-intuición.

La búsqueda intensa y sin desmayos es la fuerza conductora de la consciencia espiritual. Pedid y se os dará, buscad y encontrareis, golpead y se os abrirá. Esta es la percepción práctica que conduce a la experiencia espiritual máxima: la iluminación.

Todo el camino espiritual esta ceñido e infectado por la inevitable investigación intelectual de la Verdad Ultima que el intelecto fracasa en satisfacer. El buscador es impulsado a bucear cada vez mas hondo, debajo de las aguas de la consciencia empírica. El buscador es asediado por dificultades pues no sabe como ni donde bucear, lo cual profundiza el completo desconcierto en cuanto a como seguir, hasta que de repente abrupta y súbitamente choca -de algún modo- contra algo que le abre un nuevo campo de visión.

La mente que busca es incomodada al extremo a medida que prosiguen sus esfuerzos infructíferos, pero cuando se eleva a un centímetro por sobre su obsesión inquisidora, se quiebra y explota, y toda la estructura de la consciencia asume un aspecto totalmente diferente. Meditación-búsqueda, meditación-indagación, meditación-maduración-meditación y finalmente el CUM del Big-Bang de la explosión. Así sucede y procede la experiencia.

El buscador debe concentrar toda su energía mental en el esfuerzo de salir de este impasse mental dentro del cual fue conducido. Como el intelecto demostró ser incapaz de lograr este fin, el buscador trata de encontrar otra herramienta y otro poder que lo ayude. El intelecto sabe como introducirlo en este callejón sin salida, pero es especial y singularmente incapaz de sacarlo de el.

Es innegablemente obvio que el buscador no conoce la ruta de escape, pero debe salir por algún medio, sea bueno o malo. Llego al final del agujero de gusano y ante él se abre un oscuro abismo. No hay luz ni algún poder especial que le muestre el camino posible para cruzarlo, pero tampoco tiene consciencia de otra ruta que lo haga volver. Esta simplemente obligado a seguir adelante. O sea, no tiene otra opción mas que saltar: hacia la vida o hacia la muerte. Queridos amigos, tengo una preguntita ¿Qué van a elegir? Bueno, en realidad eso es un asunto de ustedes y muy personal; por ahora sigamos. Su sensación es que esto significa muerte segura, pero siente que no es posible seguir viviendo así. Esta desesperado y a pesar de todo algo lo retiene: no puede entregarse a lo desconocido.

Cuando se alcanza esta etapa de meditación, cesa todo razonamiento abstracto; pues ya no están de acuerdo, ni se ponen de acuerdo, ni contrastan el pensador y el pensamiento: todo su ser es el pensamiento mismo. De aquí en más no se puede describir el estado de la consciencia en términos lógicos. Solo que de aquí en mas comienza un nuevo mundo de experiencias perceptivas personales que la podemos sintetizarlas al designarlas como: salto al vacío sin fondo.

Ha de comprenderse cabal, total y claramente que todo este periodo de incubación de LA-LO(CURA) [a causa de nuestra investigación sobre nuestra relación de la existencia con nuestra vida individual] desde la indagación hasta la iluminación propiamente dicha, no es de quietud pasiva sino de esfuerzo intenso, en el que la consciencia integra esta absorta en un solo punto. Hasta que la consciencia integra gane realmente este punto, sostiene una ardua lucha contra todas las ideas intrusas.

La atención unidireccional se concreta cuando el mecanismo interior está maduro para la catástrofe final. Aquí tiene lugar una percepción-intuitiva en su forma más pura y simple, la cual no esta manchada para nada por el análisis intelectual ni la reflexión conceptual.

El practicante del auto-conocimiento frecuente y permanentemente esta perplejo con respecto a que hacer consigo mismo, de modo que es en este preciso momento cuando necesita la guía de alguien que ya allá pasado por esta experiencia, puesto que de seguir en esa ensalada rusa de conflicto, confusión, desconcierto y maraña mental, buscara alguna distracción o entretenimiento con la finalidad de evasión de dicho estado, lo cual puede terminar desastrosamente con un enjambre superior a la ensalada rusa anterior. La otra posibilidad es que su experiencia se confunda antes de alcanzar la madurez plena, ya que como los yoghis, los médium y miembros de la Nueva Era, puede contentarse con una etapa intermedia [la cual involucra el conformismo e indiferencia] que asocia y confunde por ignorancia, con la finalidad. La experiencia final debe enfocarse en conjunto como un suceso trascendental, puesto que esta más allá de la psicología, filosofía, teología, doctrina religiosa o sistema ecléctico especial.

Si la consciencia espiritual no irrumpe en el estado de iluminación, podemos decir que la intensificación no alcanzo su punto supremo, porque cuando esto se produce, no queda otra salida que llegar al caracu medular, al noúmeno original, al orgasmo final con la vida: la iluminación.

En el dominio de la espiritualidad lo más importante es mantener un espíritu de indagación tenaz porque cuanto mas fuerte es el espíritu de indagación, mayor será la explosión consiguiente. En verdad no hay iluminación cuando no hay espíritu de indagación, por lo tanto, empezad indagando [observar, estar alerta, mirar sin juzgar] todo tu pensar, porque cuando quien indaga y lo indagado se fusionan logran una gran iluminación.

El indagador no es otro que la Mente y para averiguarlo han de abandonar todo lo que acumularon en forma y modo de erudición, intelección, conocimiento y creencia, abocándose a observar y estar alertas para ver ¿Quién es el que piensa? ¿Quién es el que desea? ¿Quién es el que cree? ¿Quién es el temeroso? Este espíritu de indagación ha de afirmarse hasta un grado supremo, pero no trates de razonarlo, ni asumas un estado de mera pasividad para que la iluminación llegue por si misma, como tampoco permitas que las ideas discriminativas se afiancen en tu mente. De este modo si la practica, esfuerzo y búsqueda son constantes, sin permitirse evasiones, distracciones, brechas, interrupciones ni diversiones, vuestra meditación madurara naturalmente y, como consecuencia de ello, vuestro espíritu de indagación será llevado a la crisis inevitable. Luego veréis y comprenderéis por vosotros mismos que el reino de los cielos y el infierno, los santos y los pecadores, son meras descripciones de teólogos charlatanes y que desde el principio no hay nada que requiera explicación ni comentario de charlatán alguno y que además tu Mente, tu Esencia Original, lo que Realmente Eres, no es algo que pertenezca al reino de la consciencia empírica-interlectiva y, por lo tanto, no es objeto de entendimiento intelectual, lo que significa que en cuanto a la Verdad Ultima no hay siquiera una sombra para soñarla.