El Chantaje Psicológico de la Conciencia

Toda la humanidad, todas las naciones, todas las sociedades, todo ser humano vive, piensa y actúa en base al chantaje psicológico de la conciencia.

Toda la educación, toda política, todas las reli-giones, todas las relaciones entre los seres humanos, toda la información, toda la publicidad, toda la pro-paganda de cualquier sociedad existente en este pla-neta llamado Tierra se fundamenta en el chantaje de conciencia, originando en el hombre el pilar de su existencia: el miedo.

El miedo es el pilar fundamental desde el cual el hombre y, por ende, la sociedad basa su existencia. El miedo es la finalidad de toda la educación, de toda la política, de toda la religión, que se materializa me-diante el chantaje psicológico de la conciencia desde la niñez.

Si no te comes la sopa, no sales a jugar, si no ha-ces tus deberes, no te doy chocolate, si no estudias vas a ser un burro. Estas son las primeras lecciones sobre el miedo, ancladas en el chantaje psicológico de nues-tra conciencia. Como las redes del miedo ya están plantadas en la mente, vamos por el mundo creyen-do que toda la vida es premio y castigo. Las primeras enseñanzas del miedo descriptas aquí son las que nos inculcaron nuestros padres, quienes las aprendieron, a su vez, de los suyos. Y así la cadena se remonta hasta los albores de la historia. El proceso prosigue con el chantaje de nuestra conciencia por parte de los profesores, que son supuestamente los que saben. Es-te chantaje psicológico se inaugura cuando nos ad-vierten, inocentemente y con la mejor buena volun-tad que, si no estudian, chicos, no serán “nadie”, tener una profesión les asegura el futuro, ustedes son el fu-turo de la patria (de lo que se deduce que el presente son ellos, debido a que ya pasaron por esto). El pre-sente es, pues, un ser humano llamado profesor que dicta su materia predilecta (el chantaje psicológico de la conciencia y la aprobación de esta materia por los niños demuestran en la práctica que ellos tienen miedo). Lo que no nos dicen es que, si por esas cosa de la vida, no podemos seguir estudiando o no nos re-cibimos, ya se encargaron los profesores de crearnos el complejo de inferioridad por no “ser nadie”. Tam-poco nos dicen que, seamos lo que seamos, jamás ten-dremos el futuro asegurado, y al hacernos responsa-bles del futuro de la patria estamos condenados a la ignorancia de lo que ello realmente significa.

En la inocencia de nuestra vida nos introdujeron en el mundo del miedo y recibimos las suficientes le-cciones de como chantajear conciencias. A estas altu-ras nos encontramos en aptitud de empezar a ejerci-tarnos en chantajear conciencias ajenas y la mejor opción se da cuando nos ponemos de novios por pri-mera vez. Nosotros chantajeamos psicológicamente a nuestra novia y ella a nosotros, si me amaras, lo harías por mí, todo este sacrifico lo hago por que te amo, tú no me amas, por eso no me comprendes, por-qué miras a esa persona, ¿ya no me amas, verdad?, si me amas, búscame, etc., etc.

Hemos ingresado en la escuela universal del chantaje psicológico de conciencias y de aquí en más todas nuestras relaciones estarán fundamentadas en el miedo que tenemos y en la habilidad con que manejemos el chantaje psicológico hacia los demás.

Pero la cadena del chantaje sobre nosotros no se agota con lo que antecede. Después vendrán los polí-ticos, los sacerdotes, la propaganda, la publicidad; todos ellos asaltarán nuestras conciencias para indi-carnos qué es lo que conviene para mejorar el país, para ganarnos el cielo, para ser alguien, para saber qué es lo que necesitamos, etc., etc.

Es así como toda la esencia del hombre es su-plantada por el miedo que originó el chantaje de con-ciencia al cual fuimos sometidos, que también comen-zaremos a ejercitar nosotros sobre los demás en el futuro.

La cadena de la fabricación del miedo continua-rá girando del conjunto de la sociedad hacia nosotros y de nosotros hacia nuestros hijos, esposa/o, amigos, familiares y finalmente, trataremos de chantajear a… Dios. La cadena se sustenta indefinidamente merced a la cooperación de cada uno de los habitantes del planeta. Este es el procedimiento -el uso del miedo- que adopta el ego para sustituir a la esencia de nues-tro ser.

Somos miedo, somos el miedo caminando por la calle y relacionándose con los demás miedos… llamán-donos seres humanos.

¿Existe la posibilidad de trascender el miedo y salir de la cadena que lo alimenta?. El chantaje psi-cológico al cual somos sometidos en la niñez forma y crea en nosotros una mente culpable, que condena; una mente que juzga, lo cual se graba en nuestra memoria como un sello eterno. El trabajo de la memoria en funcionamiento es el análisis intelectual. Como en ella están selladas la culpa, la condena y el juzgamiento, todos nuestros análisis de cualquier ín-dole, tema, connotación, aspecto, llevarán en su tras-fondo estas marcas. Esa es la razón por la cual la e-ducación, la política, la religión, de nuestra sociedad, se encuentran enraizadas en la culpa, la condena y el juzgamiento.

Para romper la cadena del miedo, nacido del chantaje de conciencia y de la presión psicológica so-bre nuestra mente, debemos ver que todo el miedo a-nida en la comparación de pensamientos que hace-mos entre lo que nos conviene y lo que no nos con-viene. El miedo es nada más que la comparación, la confrontación entre dos ideas, dos pensamientos. Al hacer esta asociación ingresa el miedo, de manera que el miedo es fruto del pensamiento, el cual deter-mina, finalmente, lo que nos conviene. ¿Cuánto pier-do al no tomar la sopa? ¿qué consecuencias puede tener si al morirme nunca he creído en Jesucristo?, etc., etc. La asociación de pensamientos es el miedo.

Para cortar la cadena del miedo debemos ser conscientes de esta asociación y ver cuan irreal es el miedo. Al no haber asociación de pensamientos no hay miedo.

El infierno interior de cada ser humano es el miedo…