Creación o Evolución

¿Qué luz podemos traer a una discusión en donde nunca existió claridad, ni desde las teorías que las exponen, ni desde los defensores de las mismas? Los creyentes nos aseguran que la creación es la teoría verdadera, los cientificistas nos aseguran que la evolución es la teoría que demuestra la verdad de cómo fue el principio de todo [¿?]. O sea, nos encontramos en el medio de una discusión bizarra, en donde ninguna de las partes es racionalmente coherente en sus exposiciones, puesto que ambas sostienen sus postulados con dogmas absolutos o métodos dogmáticos, de modo que es la ilógica y la irracionalidad lo que termina llenando los huecos y abismos de sus teorías.

El democrático emperador Bush, ha decidido que se estudie en los colegios del Imperio la teoría de la creación. Obviamente, los fundamentalistas de la otra orilla, o sea, los cientificistas de todo el mundo, saltaron a cuestionar la idea: ¿cuál es el miedo? ¿Por qué se debe estudiar sólo la especulación evolucionista y no la especulación creacionista? La teoría evolucionista es tan abstracta y especulativa cómo la teoría creacionista porque las dos son creaciones especulativas del pensamiento, del intelecto, de modo que deben ser enseñadas como lo que son: expresiones del hábito-costumbre del pensamiento de especular sobre lo que no sabe y que, al ser teorías, son indemostrables y por ello no son ni leyes, ni verdad.

De las dos teorías, ninguna ha ofrecido una respuesta final porque simplemente no tienen eslabones perdidos sino, la cadena completa. La ausencia de respuestas finales es rellenada por dogmas absolutos e indiscutibles. Lo que no puede responder racionalmente la teoría evolucionista lo rellena con dogmas cómo el tiempo profundo, el azar, las mutaciones, el uniformitarismo, el determinismo genético, la selección natural, y con demás cientos de dogmas y etcéteras. El cientificismo evolucionista no es racional y ciertamente no se encuentra respaldado por ninguna ley científica, es simplemente una superstición más como otra cualquiera, aunque sus adherentes fundamentalistas consideran que ese credo contiene en sí una racionalidad perfecta. -lo cual no es científico-.

El cientificismo fundamentalista-evolucionista no ha podido inventar todavía un dogma convincente para explicarnos el origen del lenguaje, porque eso no se trata de una cuestión de teorías, sino de historia contingente, y es obvio que todo credo fracasa ante los hechos porque sus postulados se sujetan en y de especulaciones, que luego le llaman teorías, no de lo que es, de modo que la concepción evolucionista puede ser verdadera pero no más verdadera que la creacionista.

Los fundamentalistas de ambos bandos nos presentan sus teorías cómo revelaciones absolutas de Dios, sin importar que una de ellas sea científica [¿?]. Es evidente que el fundamentalismo cientificista no ha percibido que su tarea no es la de descubrir cómo es la naturaleza, sino simplemente decirnos algo acerca de ella. Sin embargo, para explicar el inicio de la vida, se afirma que… la vida comenzóe instantáneamente se apoderó de ella la selección natural [¿?], lo cual demuestra que este hecho estaba más allá de la capacidad de Darwin. Si enumeramos las incógnitas que han sido respondidas con falacias intelectuales nos encontraríamos con la sorpresa que nos revelaría, que no saben, pero igual opinan: no saben nada sobre el origen de la vida, el surgimiento del lenguaje, el sexo, la conciencia humana, la fisiología, la conducta, el pensar, las razas, la inteligencia, lo que significa que a todo fundamentalista le gusta bañarse en las aguas ciegas de un entendimiento intelectual conformista que no sabedecir no sé, lo cual es irracionalmente dogmático ¿verdad?

En definitiva Darwin le permitió a los ateos y a los científicos fundamentalistas, sentirse intelectualmente iluminados, y estar orgullosos de ser animales accidentales [¿?], pero con lenguaje, racionamiento, intelecto, mente. Este iluminismo permitió el determinismo y la predestinación evolucionista, siendo esa una teoría más, que subraya las innumerables ideas existentes acerca del azar, la casualidad y el sin sentido de la vida. La biología evolucionista no sólo no ha resuelto cuestiones básicas de su teoría sino que además no ha resuelto las cuestiones más relevantes: toda la panoplia de causas que subyacen a la evolución desde moléculas hasta las grandes poblaciones de organismos, o sea, deben resolver las causas, la fuerzas de las causas, los niveles de causas y la contingencia, de modo que hasta que el evolucionismo no resuelva todas estas cuestiones, seguirá siendo un credo supersticioso del mismo nivel que lo es el creacionismo, ¿verdad?

Es obvio que el problema no es si la evolución se produce o no, puesto que la evolución biológica esta ahí. El problema es ¿cómo se da? Los evolucionistas que se apegan al gen como unidad de selección, no consiguen explicar cómo se daba la especiación, puesto que su teoría actual no puede explicar la diversidad de los fósiles y de la vida en la actualidad; además de no poder contestar que fue primero ¿el ADN o las proteínas? De manera que con todas las incógnitas sin explicación que hemos visto hasta ahora, podemos decir que la teoría de la evolución es tan incompleta como lo es la teoría creacionista. El evolucionismo explica el desarrollo de la vida pero nada sobre su origen, de suerte que lo que la biología evolucionista debería contestar para aislarse del dogma religioso -del cual intenta diferenciarse sin éxito hasta ahora- es ¿Cuál es esa molécula con capacidad de autorreplicación que habría marcado el inicio de la gran saga de la evolución? Pero además restan las preguntas del millón, y son: ¿Fue inevitable la vida sobre la tierra o se trató de una carambola fuera de lo normal? ¿Se ha dado en otros lados o únicamente en este egocéntrico rincón del mundo; la selección natural es un fenómeno cósmico o meramente terrestre? Pero además tampoco sabemos cómo se expresan los genes como organismos y ello quizás sea porque somos ignorantes o simplemente porque no sucede. Esto demuestra que la biología evolucionista ve verdades sin ser capaz de probarlas ¿verdad?, de forma que quisiéramos saber ¿cuál es el planteamiento que la diferencia de la teoría creacionista… para no ser dogmática?

Resumamos por lo tanto nuestra ignorancia. La ciencia y como consecuencia nosotros sabemos mucho sobre el cerebro pero nada sobre la mente, de manera que ¿cuánto puede saber la ciencia y nosotros sobre Dios? La mente está en nosotros y no sabemos nada sobre ella, de modo que el negar con tamaña ignorancia la existencia de Dios, convierte en Dios a quien promulga dicha aseveración, lo que significa que en realidad no sabemos nada sobre el inicio del universo y de la vida, ni sobre su constructora: la creación o la evolución. O sea, nadie sabe si fue Dios o Darwin quien creo todo [¿?].

Verdaderamente nadie sabe si fue Dios el creador de todo y luego vino la evolución, o si todo nació de la evolución -por sí solo y de la nada- y luego ello continuó evolucionando hasta el día de hoy. La verdad es que ¡No Lo Sabemos! Como tampoco sabemos lo que fue el elemento primigenio del universo y de la vida, ni tampoco sabemos de dónde salió, de dónde surgió, cuál es la fuente y por qué. Todo esto significa que lo único que tenemos son dogmas, creencias, especulaciones, llámense estas científicas o teológicas, pero ningunaverdad final, de modo que la preocupación de los fundamentalistas cientificistas porque en los colegios se enseñe otro dogma aparte del de ellos, no los debería molestar porque según el dogma de la sociedad modernala competencia no es mala. Por lo tanto, que el dogma creacionista compita con el dogma evolucionista en los colegios, lo único que traerá para la humanidad será lo que sucede cuando dos puntos de vista diferentes discuten: sólo se enriquecen los argumentos, no la verdad.

De cualquier modo la discrepancia entre conocimiento científico y felicidad humana seguirá existiendo a través del tiempo, pero también continuará existiendo el misterio de la existencia tanto para la ciencia como para cualquier ser humano: el de la mente humana y el misterio de los misterios, nos agrade o no Dios.